Por Javier Albán Gonzáles.

Todos tenemos derecho a conocer la verdad sobre ciertos hechos. Un ejemplo claro es que todos tenemos derecho a saber qué sucedió, cuándo sucedió, cómo sucedió  y por qué sucedió lo que sucedió con nuestros familiares y amigos en aquellas épocas en las que abundaban las preguntas y pedidos de justicia, pero escaseaban las respuestas. Es terrible el sentimiento de una madre cuyo hijo lleva años desaparecido. Es más terrible aún cuando ella sabe quiénes se lo llevaron, pero no sabe por qué ni a donde (mucho menos cuando regresará, y si regresará).

Este derecho no tiene únicamente un fundamento principista, sino que tiene además una utilidad práctica concreta: si nuestra sociedad tiene más información sobre los errores cometido en el pasado, será menos probable que estos se repitan en el futuro.

Es por todo esto que una Comisión de la Verdad, ente cuyo rol es esclarecer hechos pasados, cobra importancia.

Hasta la fecha de publicación de este artículo se han creado más de 30 comisiones de la verdad en países de distintas partes del mundo como Alemania, Argentina, Chile, Nigeria y Sudáfrica. Más recientes aún son los casos de Indonesia y Marruecos en 2004, Liberia en 2005 y Ecuador en 2007. Como recordamos, la “Comisión de la Verdad y Reconciliación” (CVR) fue creada en el Perú en el 2001 y la presidió el filósofo (y en ese entonces Rector de la PUCP) Salomón Lerner Febres.

Para este 2010, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, ha presentado un “Plan Nacional Pro Derechos Humanos” que incluye la creación de una Comisión de la Verdad. La institución se crearía con la intención de investigar lo ocurrido entre 1964 y 1985, época en la que Brasil vivió su última dictadura militar. Durante ese periodo existieron numerosas denuncias de atentados contra los derechos humanos por secuestros, asesinatos, torturas y otros sucesos. Se cree además que durante esta época de los hubieron más de 200 “desaparecidos políticos en el país”.

El llamado “derecho a la verdad” está establecido como una garantía propia del Estado Constitucional de Derecho. En la Constitución Política del Perú de 1993 se reconoce este derecho en los incisos 4 y 5 del artículo 2. La última parte del inciso 4 señala: “Los derechos de informar y opinar comprenden los de fundar medios de comunicación”, y es justamente eso lo que busca una Comisión de la Verdad. En mi opinión, la CVR en el Perú (más allá de todas las críticas que válidamente pueden hacércele) logró un resultado positivo tras la entrega del informe final: facilitó a los ciudadanos el acceso a información sobre lo ocurrido en el Perú durante la época del terrorismo.

En Brasil, la Constitución Política de 1988 reconoce este derecho en el apartado 2do del inciso 33 del artículo 5 cuando, refiriéndose al derecho a la información, indica que el Estado está obligado a garantizar, bajo responsabilidad, el derecho de todos los brasileños a “la obtención de certificados en oficinas públicas, para la defensa de derechos de esclarecimiento de situaciones de interés personal”. Esta cita defiende directamente un derecho a la verdad.

También la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se ha pronunciado al respecto en su jurisprudencia. Como bien señala La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH en su web, el concepto de derecho a la verdad ha evolucionado en la jurisprudencia de la corte. En un principio, para la CIDH el derecho a la verdad era aquel que tenían las familias de conocer lo sucedido con sus seres queridos, de acuerdo con el artículo 25 del Pacto de San José. Más adelante, el concepto continuó desarrollándose y hoy en día la CIDH reconoce como titulares de este derecho no sólo a las familias, sino también a las propias víctimas y a la sociedad en general, conforme a los artículos 1, 8 y 13 del mismo pacto.

Por todo lo anterior, creo que resulta muy positiva la iniciativa del mandatario brasileño y que esta servirá para dar un paso más hacia un país más democrático y respetuoso de derechos fundamentales. Todo pueblo que haya vivido épocas tan difíciles como las atravesadas por Perú o Brasil debería seguir el mismo camino. Más aún, considero positivo que se facilite aún más el acceso de esta información a las futuras generaciones mediante iniciativas como la creación del Lugar de la Memoria, que está próximo a crearse en el Perú. El siguiente paso para Brasil debería ser crear también un Museo de la Memoria (o una alternativa similar) y dejar de este modo una marca para las futuras generaciones.

¿Cómo citar este artículo?

ALBÁN GONZÁLEZ, Javier. Derecho a la Verdad: comentarios sobre la posible creación de una Comisión de la Verdad en Brasil. En: Enfoque Derecho, 5 de febrero de 2010. http://enfoquederecho.com/derecho-a-la-verdad-comentarios-sobre-la-posible-creacion-de-una-comision-de-la-verdad-en-brasil/ (visitado el dd/mm/aa a las hh:mm).