Jorge Quiroga, ex presidente boliviano, me comentaba en privado lo que -a su parecer- constituía la clave del éxito electoral: poseer un partido inscrito, un programa político, contar con los recursos financieros necesarios y un personaje empático para la población electoral; esto, decía, constituían las 4 P’s: Partido, Programa, Plata y Persona.

Es, sencillamente, imposible llegar al partidor si no se cumple con la primera necesidad, aquella de contar con una inscripción en el Jurado Electoral. En el Perú, esto significa un problema sustancial, ya que hablamos de contar con cientos de miles de firmas, comités partidarios y una engorrosa cuota de actas, estatutos y designaciones. Es cierto que, dado que en nuestro país existe una cuantiosa masa de personas que se consideran ‘presidenciables’, la experiencia invita a poner ciertas trabas; no obstante, se debería requerir de una organización sólida, personas capaces e ideas equilibradas antes que formalismos que no validan la calidad del partido.

Luego, siguiendo la preocupación, se debe contar con un programa político; esto es, sin duda, la menor de las trabas, ya que en nuestro país se vota por caciques antes que por ideas. Mala suerte, dado que de ser esto al revés -es decir que a los electores los motiven las razones normativas antes que emotivas- probablemente tendríamos una mejor clase política. De ahí la importancia de la tercera clave: los fondos. A estas alturas, para quien ha logrado constituir un partido y cuenta con un programa específico, uno creería que ‘la plata llega sola’; pues la realidad es que no es así. Los mecenas políticos, sin importar los motivos, buscan más a la cuarta clave -es decir, a la persona- que al programa: si es moldeable, de apetito desmedido, ánimos picarescos y potencialmente aliado de componendas y cuchipandas, pues no tardarán en recibir aportes diversos.

Esto último, en nuestras latitudes, descubre las verdaderas claves de las elecciones. En nuestra tierra no ganan -al menos así ha dejado en constancia la realidad reciente- los ideales, los valores, la entereza y el coraje. No. En nuestro país, las claves gravitan 4 P’s -como sostuvo Quiroga-, empero distintas. Aquí, el sistema favorece al payaso, al pendejo, al patán y al platudo, cualidades que comparten la gran mayoría -no todos- de los candidatos y candidatas que se encuentran en nuestro partidor. Tenemos pues un reto: decirle No a este sistema que invita a la improvisación, la componenda, a los mecenas desmedidos y las actitudes atrabiliarias, eligiendo sin dudas aquella alternativa honesta, trabajadora, con ideas y el coraje necesario para sacar al Perú adelante.

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