Regreso de un viaje a la caótica Lima, al calor insoportable y al inicio de un nuevo año de trabajo. La pantalla de video muestra la ruta del aeronave, nos encontramos sobre la Cordillera de los Andes directos a la capital. Luego de once horas de vuelo me preparo para el aterrizaje, pensando ya en el primero de tantos cigarillos que encenderé en suelo peruano. Vuelvo a mirar la pantalla: estamos sobrevolando Ica! Si mis clases escolares de geografía no fallan, algo anda mal; en ese momento la aeromoza anuncia que hemos sido desviados a Santa Cruz (Bolivia) por mal tiempo. Entre los pasajeros inicia un murmullo de inquietud: ¿”mal tiempo” en Lima en pleno mes de febrero?

Desde la noche del martes hasta las primeras horas de la mañana del día miércoles, la ciudad de Lima se vio afectada por una intensa niebla que conllevó el caos en el transporte aéreo. Casi treinta vuelos, entre nacionales e internacionales, se vieron afectados por el fenómeno meteorológico y no pudieron aterrizar o despegar según el horario programado. Los aviones que llegaban a Lima fueron desviados a otros aeropuertos nacionales o, en algunos casos, a países vecinos; haciendo retorno a la capital durante la tarde del día miércoles o, incluso, durante la jornada del jueves.

Más allá de los reclamos de viajeros y familiares por las largas horas de espera, las reprogramaciones de vuelos o las incomodidades propias del caos aeroportuario; es la frase “mal tiempo en Lima” que con sarcasmo pronunció mi compañero de viaje, la que me lleva a reflexionar aquí sobre el periplo de mi regreso a Lima.

Ante las palabras “mal tiempo”, mi mente prensenta una serie de imágenes que van de lluvias torrenciales a tormentas de nieve; mas para mi era inconcebible el uso de dichas palabras para describir un fenómeno de niebla como el vivido en Lima estos días.  Y, peor aún, saber luego que dicho fenómeno había producido el caos en el “mejor aeropuerto de Sudamérica”[1]. Porque claro, contamos con la mejor Sala Vip del mundo[2]; pero, cerramos nuestro aeropuerto por niebla.

Cabe señalar que el Aeropuerto Jorge Chávez fue dado en concesión a la Lima Airport Partners (desde ahora LAP) mediante licitación pública en noviembre del año 2000; sin embargo, en el contrato de concesión[3] se estipuló que la mayor parte de las gestiones relativas al servicio de aereonavegación seguirían en mano de la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial (desde ahora CORPAC). Por lo que, dentro del aeropuerto, tenemos trabajando simultáneamente a dos entidades distintas. La primera es una empresa privada; la segunda es una “empresa de propiedad exclusiva del Estado, sujeta al régimen legal de las personas jurídicas de derecho privado y organizada como una sociedad mercantil”[4].

No siendo una experta en Derecho Administrativo y considerando posibles correcciones, me tomo la libertad de advertir que detrás de la complicada definición del régimen legal de CORPAC entreveo la presencia de una empresa pública; entendiéndo por ello, de propiedad estatal.

Siendo así y con la Constitución a la mano, observamos que el Estado solo puede realizar actividad empresarial si se siguen una serie de supuestos; entre ellos, “Sólo […] por razón de alto interés público o de manifiesta conveniencia nacional”[5]. Y claro, ¿a quién no le conviene que el aeropuerto cierre por problemas de niebla?

No deseo entrar aquí a un debate sobre la conveniencia de lo privado frente a lo público; me remito a describir los hechos. Las zonas o servicios aeroportuarios administrados por una empresa privada cuentan con diversas premiaciones internacionales; en aquellas dirigidas por la empresa de propiedad exclusiva del Estado (para ser fiel a las denominaciones), seguimos esperando mejoras que no llegan.

Mientras esperamos que el nuevo Sistema Integrado de Aeronavegación CAT III[6] -que permitiría una mejora para el despegue y aterrizaje de aviones en condiciones de poca visibilidad- sea instalado; los invito a reflexionar sobre la conveniencia nacional de privatizar también el resto de los servicios aeroportuarios nacionales.


[1] El 12 de abril del 2010, el presidente Alán García anuncia que el Aeropuerto Jorge Chávez es considerado como el mejor aeropuerto de Sudamérica según una votación realizada por 10 millones de usuarios. Para más información consulte la noticia del Comercio.

[2] En marzo del 2010, la Sumaq VIP Lounge & Business Center como fue elegida como la mejor Sala Vip del mundo. Puede leer la noticia aquí.

[3] Puede leer el contrato de concesión aquí. Para información sobre la responsabilidad de los servicios de aeronavegación dirigirse al Anexo 3, Apéndice 1.

[4] Definición según lo establecido por el Decreto Legislativo Nº99, Ley de la Empresa Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial.

[5] Artículo 60 de la Constitución Política del Perú.

[6] En setiembre del año pasado, el Aeropuerto Jorge Chávez pasó a categoría III luego de la compra de un nuevo Sistema Integrado de Aeronavegación CAT III que incluye  la modernización de los Sistemas de Ayudas Luminosas y la renovación de los equipos del Sistema Automático de Información Meteorológica AWOS (mayor información aquí). Según lo declarado por el Ministro de Transportes, Enrique Cornejo, el sistema entraría en funcionamiento a fines de julio del presente año.

2 COMENTARIOS

  1. Interesante artículo, sin embargo para que hayan desviado tu vuelo no ha tenido que ser “un poquito de niebla”, actualmente el Jorge Chávez cuenta con el CAT II que permite aterrizar con poca visibilidad, si desviaron el vuelo fue porque hubo una neblina exagerada, no es algo de todos los días ;). Además, las mejoras para este CAT II se han ido haciendo estos últimos años (hace una década no había ni CAT I) y ya estamos en proceso de obtener el CAT III… entiendo el punto de que el estado siempre termina haciendo las cosas lento y peor que una empresa privada, pero algo se ha avanzado.

    • Luis, muchas gracias por tu comentario.
      Sin duda, la niebla que causó dichos problemas no era la neblina a la que estamos acostumbrados en Lima; sin embargo, es también cierto que muchos países sufren condiciones climáticas realmente extremas y se han sabido preparar para hacerles frente. Recordemos que no es la primera vez que se da este fenómeno y, ya en oportunidades pasadas, el aeropuerto ha sucumbido ante el caos por falta de preparación.

      En cuanto a las mejoras que se están llevando a cabo en el aeropuerto con respecto al sistema CAT III, sin duda son avances importantes; esperemos se cumplan a tiempo.

      Saludos,
      Chiara

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