Pareciera, a veces, que los medios y la prensa son cómplices de los políticos. ¿Han visto cuanto espacio les dedican a las ofertas electorales y cuánto a su cumplimiento? Resulta entonces que en realidad les hacen el juego y no cumplen con su labor de fiscalización. Al final, se trata de vender y parece que recordarles a los gobernantes que están obligados a cumplir con lo que ofrecieron, que la palabra empeñada debe tener algún valor en especial en los hombres públicos, no vende mucho. Mas no se trata sólo de los medios, sino también de la clase política que pareciera considerar que es mejor no reclamar, porque de repente ocurre algo similar cuando les toque el turno de estar en el poder.

Algunos consideran que reclamar a los políticos el cumplimiento de sus ofertas electorales y planes de gobierno es pecar de falta de realismo, porque no se cumple o se hace de manera parcial y al gusto de los gobernantes o grupos de poder. Hay en estos casos una suerte de cinismo y pasividad. Implica aceptar que son unos mentirosos e incumplidos y tenemos que aceptarlo someternos. ¿No deberíamos tratar de modificarlo? Es obvio que no será fácil y que tomará tiempo, sobre todo si tenemos en cuenta lo mencionado antes, pero me resisto a acatar lo que ocurre sin hacer nada. Felizmente, la historia muestra que los cambios empiezan con estos pequeños aportes que recuerdan a los pueblos que están siendo engañados y que es hora de que despierten y dejen de permitirlo. Algo que deberíamos saber hace tiempo los peruanos, aunque en realidad todos los seres humanos, es que las transformaciones se hacen desde abajo. Sólo cuando la sociedad civil asuma conciencia de sus derechos, los políticos lo serán de sus obligaciones que ahora prefieren soslayar y olvidar.

Gracias a Dios todavía hay medios que dan cabida a que se recuerde que lo importante no es ofrecer para captar votos, sino cumplir con las promesas o en todo caso explicar por qué no ha sido posible hacerlo. En este sentido es útil el artículo de Alfredo Bullard Presidente S. A. que recordaba que las promesas electorales y planes de gobierno son en realidad una especie de contrato entre los electores y los elegidos. ¿Se imaginan lo ventajoso que sería que el Presidente electo firmara un contrato con todos los peruanos comprometiéndose a cumplir detalladamente todo lo que ofreció? Y por supuesto el documento debería incluir cláusulas penales que sancionen las infracciones que no puedan explicarse razonablemente.

La oposición debería jugar en este aspecto un papel central exigiendo que el gobierno cumpla con sus ofertas y planes, pero ese papel es por momentos desagradable y los gobernantes son expertos en sobornar a sus opositores de las más diversas formas. Por desgracia, son pocos los honrados y con frecuencia terminan descalificados y perseguidos. Los honestos en un mundo de corruptos son muy incómodos. Y esto es también aplicable a los medios, que muchas veces sucumben a las prebendas y favores. El Perú y en especial Lima es una sociedad cortesana en la que sacar ventajas particulares es más importante que construir un país previsible e institucionalizado.

El empresariado y la clase dirigente en general, también tendría que ser parte de que la sociedad civil tome de conciencia de sus derechos y los gobiernos elegidos de sus obligaciones, pero con frecuencia prefieren tener capacidad de control sobre los políticos y eso implica poder sobornarlos para que promulguen leyes que los favorezcan o bloqueen las que no les gustan.

El resultado de todo este embrollo es que hemos creado un círculo perverso en que los corruptos se reparten los beneficios en desmedro de la mayoría y sólo se pelean entre ellos cuando alguno quiere más o ingresan nuevos actores a la repartición.

Insisto, los cambios se hacen desde abajo. A partir de la toma de conciencia. Esta es la tarea que nos corresponde a los que tenemos la suerte de haber recibido un mayor nivel de educación. Hay que educar a los peruanos haciéndolos conscientes de sus derechos. Sólo entonces tendremos un país mejor.

3 COMENTARIOS

  1. Buenos Días: Previo un cordial saludo, quiero felicitarlo por su artículo, es tan cierto lo expuesto en él, ya es tiempo de no dejarnos llevar más como ovejas, si hacen promesas pues “deben” cumplirlas y quien más que nosotros, la sociedad, el pueblo para fiscalizar ello, puesto que hoy en día todos aceptamos el hecho que nos prometan el otro y el moro a sabiendas que no cumplirán ni el 30% de sus promesas. Ya es tiempo de que todas las autoridades nos respeten y no sólo peleen por la gran oportunidad económica que ven en la política, debe reevaluarse el fin de la misma, cuál era el sentido y origen de la política? acaso dichos cocneptos no se encuentran totlamente quebrantados y desvirtuado en nuestro presente.

    Te felicito, muy buen comentario.

    • Muchas gracias. Me alegro que haya personas que piensen como tú, Alexandra. Si fuéramos mayoría, tendríamos otra clase política y otro país. Pero por algo se empieza. Saludos

  2. Muy cierto, es lamentable que en el debate político, solo hallamos visto prompuestas homogeneas, y más que un debate, parecia un concurso de quien ofrece más que el otro. Hasta cuando los políticos van a pensar que los peruanos vamos a recibir las migajas de los que deberian servir al pueblo y no servirse del pueblo. Excelente artículo. Bendiciones

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