Este 5 de junio votaré, sin regodeo, por Keiko. He escuchado a ambos candidatos, a sus voceros, leído sus planes, sus encartes, revisado sus alianzas, ponderado sus intereses y comportamientos; en resumen: he hecho todo lo posible por nutrirme de información en base a hechos objetivos y subjetivos (apreciaciones, enfoques, opiniones y otras, tanto de los candidatos como de sus compañeros de ruta), con lo cual he reducido mi opinión a un set de variables, a fin de tomar una decisión final.

Arribo, después de analizar lo anterior, al siguiente modelo o función del riesgo político y económico:

RPE(π)={[*β)-λ]-γ+W+χ}

Donde:

α es acceso esperado a fondos discrecionales,

β es grado de autoritarismo personal esperado,

λ es grado relativo de contrapeso de la oposición,

γ es el resultado esperado del modelo económico implementado

W es la inestabilidad institucional y

χ diversas variables de control.

El riesgo, entonces, estaría amplificado por quien tenga mayor acceso a fondos discrecionales, mayor grado de autoritarismo personal, menor contrapeso de la oposición, perjudiciales resultados económicos y mayor propensión al cambio de las instituciones imperantes, manteniendo el resto de variables constantes.

Claramente, Keiko es la mejor opción: en primer lugar, ella no quiere cambiar la constitución como Ollanta, con lo cual el acceso a recursos para uso discrecional será menor (Argumento “Ferreira”, en honor a un colega economista), toda vez que el tamaño de estado propuesto es más pequeño que el de su contraparte; menor discrecionalidad de uso de fondos públicos auguran menor capacidad (riesgo) de implementar un modelo populista y asistencialista. Simultáneamente, el deseo de mantenerse en el orden constitucional supone un menor grado de autoritarismo, ya que no se necesita de un cambio en las reglas democráticas.

Por otro lado, el Argumento “Levitsky”, sobre los contrapesos de la oposición, son, en el mejor caso para Ollanta, neutros: por un lado Keiko podría tener menor oposición de los empresarios y los medios; empero, Ollanta tendría menor oposición de las fuerzas militares y el pueblo organizado, dadas las esperadas dádivas presidenciales. En cuanto al modelo económico, y gracias a las declaraciones de don Javier Diez Canseco, podemos confiadamente predecir que el programa de Fuerza 2011 augura -en el peor escenario- un status quo, mientras un gobierno nacionalista anuncia una vuelta segura al neopopulismo y la involución económica.

Finalmente, están las instituciones. Si bien la calidad institucional afecta de igual manera a ambos candidatos, y por lo tanto serían más bien una variable de control, la propuesta de Keiko y de Ollanta implican diferentes escenarios institucionales: la primera augura un status quo en cuanto a las instituciones (esperamos, sin mucho afán, mejoras sustanciales), mientras que Ollanta plantea cambios sustanciales en las instituciones; esto, por supuesto, puede significar en el tiempo mejores o peores instituciones (en cuanto a calidad), pero durante el proceso de reforma existirá una mayor concentración de poder en pocas manos, lo cual significará un riesgo mayor hacia con la estabilidad democrática, la separación de poderes y el estado de derecho.

Variables que me hubiesen gustado integrar, pero que por motivos de complejidad decidí no hacerlo, son: grado de intromisión del entorno mediato (en el caso de Keiko, el padre; en el caso de Ollanta, los financistas, los operadores políticos, etc.); brecha del régimen económico (es decir, entre el modelo óptimo de uno y otro candidato existe una brecha con el modelo actual; cerrar esa brecha demandará mayor poder conforme la brecha sea mayor); entorno internacional (no afecta de igual manera a ambos); entre otros.

Votaré pues, sin júbilo como dije, por Keiko, y ni bien deposite el voto en el ánfora saldré a trabajar -con quienes deseen y tengan a bien- por una opción liberal, una que apueste por el Perú.

2 COMENTARIOS

  1. Creo que la decisión de garrido ya la habia tomado desde hace años… lo que ha hechos es simplemente cocinar la situación. El problema no esta en la formula economica sino en la asignacion de valores, el gran poroblema de todo “cientifico social”….. luego de revisar su “instituto de estudios economicos” he podido ver que es una lugar de adoctrinamiento ideologico donde los estudios se sustentan necesariamente en un marco ideologico que de no emplearlo pues los resultados serian totalmente negativos …. este tipo de analisis donde el presupuesto de libertad individual fisica y respeto por instituciones democraticas queda relegada es la expresion del ordoliberalismo – fascismo- del que los liberales debemos de cuidarnos,

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