Este 28 de julio, Ollanta Humala recibirá un Estado en desarrollo: creciendo a tasas quinquenales cercanas al 6% promedio, la más alta en los últimos 50 años. Gracias a un gran esfuerzo, hemos recuperado la senda perdida luego de los fatídicos años setenta y ochenta (el PBI per cápita de 1975 recién lo recuperamos el 2005, lo que significan 30 años perdidos en el ínterin).

De haberse mantenido la senda -abortada durante la dictadura nacionalista del general Velasco- el ingreso per cápita sería, en el promedio, casi el doble del actual (S/.29,503 frente a los S/.14,752 reales). No obstante, durante los últimos 20 años nos amarramos el cinturón – todos los peruanos- y sacamos al país adelante.

Atrás quedaron los años de proteccionismo, altos déficits fiscales, inflación desbocada y, sobre todo, esa era de terror irracional guiada por las ideas más oscuras del totalitarismo comunista.

Hoy, el Perú está creciendo y con ello mejorando la calidad de vida de millones de personas. La Tasa de Pobreza Nacional se ha reducido de 54.8% en el 2001 a 31% el 2010; este crecimiento ha sido, para mayores detalles, extremadamente incluyente: el Coeficiente de Gini -el cual mide la desigualdad- se ha reducido de 0.54 a 0.48 entre el 2002 y el 2009, con lo cual somos el segundo país con menores tasas de inequidad (sólo precedidos por Uruguay) en la región.

Este crecimiento, y el consiguiente desarrollo, no ha sido obra del Estado, sino de millones de peruanos que con su esfuerzo y sacrificio han invertido en sus pequeñas parcelas, tiendas o talleres. Entre los secretos del éxito, encontrarán que durante los últimos veinte años las reformas han estado dirigidas a liberalizar tanto aspectos económicos como políticos, encontrándonos hoy en el puesto 41 de 180 países en el Ranking de Libertad de la Fundación Heritage.

Somos, sin ninguna duda, una sociedad abierta. Gracias a dichos esfuerzos, la economía peruana es cada día más robusta. Dos cifras demuestran, claramente, la bondad de nuestro “modelo”: de la Inversión Total del 2010, 78% de la misma fue nacional; de igual forma, entre el 2000 y el 2010 la dolarización de nuestra economía se redujo del 80% al 45%, demostrando la confianza de peruanos y extranjeros en nuestra moneda, referente inconfundible de una economía sana.

El 2010 recibimos 4.8% de Inversión Extranjera como ratio del PBI-; contamos con Grado de inversión, 22% de Deuda Pública; 6% de Inversión Pública, 2% de Inflación
anual y más de $46,000 millones de RIN. Nunca hemos estado, en data fría, mejor.

Empero, queda mucho por hacer y sin ninguna duda: mejorar la calidad de nuestras instituciones, de la calidad de los servicios gubernamentales, de nuestra infraestructura y -sobre todo- reformas dirigidas a mejorar la productividad local, tan atrasada frente a los países desarrollados.

Ollanta Humala, recordémoslo siempre, recibe un país en vías de modernización, con una economía robusta, grandes convergencias al interior, pero con un futuro prometedor y 28 millones de peruanos que esperan cumpla su promesa: no variar el modelo económico en lo sustancial y no quedarse un día más del 28 de julio del 2016. Desarrollo y democracia. Ese fue su compromiso y esperamos cumpla su palabra.

1 COMENTARIO

  1. Claro no hay necesidad de cambiar el modelo económico, sino trabajar en una inclusión de los que no paticipan de los beneficios. Promoviendo la igualdad y respeto de los derechos básicos de los ciudadanos. Poniendo limites también a los apetitos personales de unas cuantas empresas que quieren beneficiarse y contaminar la tierra de la mayoría

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