Como lo mencioné en la Introducción, esta Primera Parte tratará sobre la historia del conflicto entre palestinos e israelíes.

El conflicto en Palestina puede trazar sus orígenes más lejanos a los años finales del Siglo XIX, con la reunión del Primer Congreso Zionista en 1897, que propugnaba la idea de fundar un Estado Judío en Palestina. Sin embargo, no sería sino hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial en que las cosas empezarían realmente a moverse.

Así, durante este conflicto global, entre 1915 y 1916, Gran Bretaña hizo un pacto con las poblaciones árabes del Imperio Otomano, representadas por el Sharif de La Meca, Hussein bin Ali, para que se rebelaran en contra de los turcos y, a cambio, al final de la Guerra, el Reino Unido estaría dispuesto a apoyar la creación de un Estado Árabe independiente. Los árabes aceptaron e iniciaron la revuelta en 1916.

Ahora bien, un año después, en 1917, el Reino Unido también aceptó promover la existencia de un Estado judío en Palestina, respetando los derechos religiosos y civiles de los no-judíos en la zona. Esta Declaración, llamada la Declaración Balfour, es de crucial importancia y marca un punto de inflexión en la controversia, dando pie a diferentes interpretaciones de cada lado. Vale la pena añadir que en 1920, el Reino Unido produjo un documento interpretando la Declaración, que es pocas veces mencionado en los debates actuales.

En todo caso, finalizada la I Guerra Mundial y derrotada la Triple Alianza, los países victoriosos decidieron desarticular los grandes imperios y procedieron a repartirse en la forma de mandatos las antiguas provincias otomanas. La antigua provincia otomana (y ahora Mandato) de Palestina -aunque incluyendo en ese entonces Transjordania– le fue asignada al Reino Unido. Estos Mandatos no eran colonias y más bien se esperaba que fueran administrados por las grandes potencias con miras a convertirse, en el futuro mediato, en países independientes. Parte del encargo dado al Reino Unido en Palestina era asegurar la creación de un “Hogar Nacional” para el Pueblo Judío.

Sin embargo, el encargo británico en Palestina fue complicándose poco a poco conforme la inmigración judía en el territorio iba en aumento. Los choques entre la mayoría árabe y la creciente minoría judía se hicieron comunes. Con motivo de la violencia suscitada, el Reino Unido encargó a la Comisión Peel el averiguar las causas de esta violencia y proponer soluciones al problema. El informe final de la Comisión Peel recomendó en 1937 la creación de un Estado judío y otro árabe en Palestina (ver primer mapa) como solución al problema. La población judía aceptó la propuesta, pero no los árabes.

En paralelo, luego de que los Nazis tomaran el poder en 1933, en Alemania se promulgarían Leyes de Nuremberg de 1935 que básicamente arrebataban a la población judía de Alemania su nacionalidad y les impedía casarse con otros alemanes.

Finalmente, en 1939, estalló la Segunda Guerra Mundial, durante la cual la Alemania Nazi cometería el asesinato y tortura de más de 6 millones de judíos en lo que hoy se conoce como el Holocausto. Enfrentado a esta espeluznante realidad, el mundo de la post-guerra dobló sus esfuerzos para crear un Estado judío en Palestina; objetivo que pasó a convertirse en una de las primeras misiones de la por entonces joven Organización de las Naciones Unidas. Así, en 1947, la Resolución de la Asamblea General No. 181, recomendó el establecimiento de dos Estados, uno judío y otro árabe, pero reteniendo a Jerusalén como una ciudad internacionalizada, bajo el control de la ONU (ver segundo mapa).

La situación en ese momento en Palestina era particularmente tensa y no era inusual que se reporten hechos violentos entre las poblaciones judías y árabes. Empero, mientras las poblaciones árabes rechazaron el Plan de Partición, las poblaciones judías lo aceptaron y, en 1948, en la fecha de la terminación del Mandato Británico, declararon la independencia del Estado de Israel, sustentándose en un derecho natural e histórico y en la fuerza de la Resolución 181. Ante este hecho, los Estados Árabes de Egipto, Transjordania, Irak, Libia, Sudán, Líbano y Siria reaccionaron declarando la guerra al joven Estado israelí. Esta Guerra marcó el tono de las relaciones entre el nuevo Estado y sus vecinos árabes y musulmanes y, valga la pena añadir, causó una grave crisis de refugiados árabes que tuvieron que huir de sus hogares para evitar las zonas de combate. No hace mucho, el líder de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, reconoció que la negativa a reconocer a Israel en este punto fue un error histórico de los árabes.

Israel, sin embargo, venció a esta coalición y firmó un armisticio en 1949 que dividía la tierra en base a los lugares en donde quedaron los ejércitos de ambos bandos en la fecha de su firma (ver tercer mapa). Quedó claramente establecido que estas líneas no eran una frontera internacional. Esta línea, asimismo, significaba un incremento significativo en las tierras bajo el control de Israel, a comparación del Plan de Partición original de la ONU. Por su parte, los territorios de Gaza y la Rivera Occidental quedarían en manos de Egipto y Jordania, respectivamente.

Consolidada la independencia, sin embargo, los problemas entre árabes e israelíes fueron en aumento. Así, en 1956, y luego de un alza en las tensiones entre el Egipto de Gamar Abdel Nasser y Estados Unidos, en relación principalmente al financiamiento de la Represa de Aswan y el acercamiento de Nasser al bloque soviético, El Cairo decidió hacer una demostración de poder nacionalizando el Canal de Suez. La medida, por supuesto, afectó grandemente los intereses de Occidente en la región, en particular los del Reino Unido. Sin embargo, la medida fue también muy perjudicial para Israel, puesto que Nasser, que técnicamente seguía en guerra con Israel, decidió cerrar el canal al comercio israelí y, acto seguido, cerró los estrechos de Tirán, dejando a Israel sin una salida al Mar Rojo.

Frente a esta temeraria medida egipcia, Francia, el Reino Unido e Israel decidieron intervenir militarmente para derrocar a Nasser y liberar el Canal de Suez. Si bien la operación permitió que Israel recupere el libre acceso al Mar Rojo por los Estrechos de Tirán, los tres aliados debieron retirarse en última instancia por presión de Estados Unidos, que no estaba de acuerdo con la operación. Luego de la crisis, la ONU desplegó una fuerza de paz (UNEF) a la frontera egipcio-israelí para evitar futuros altercados.

Así, con estos tensos antecedentes, en 1964 se creó la Organización para la Liberación Palestina (OLP), una entidad que tenía, originalmente, el objetivo de destruir a lo que denominaba “la Entidad Sionista” y devolver el completo control de Palestina a manos árabes. La OLP inició sus operaciones con un ataque al Acueducto Nacional de Israel, en 1965 y vería un alza en sus actividades terroristas a lo largo de los 70s.

La situación en Israel y los países árabes fue complicándose poco a poco, reportándose no sólo incidentes con la OLP, sino también esporádicos choques entre Israel y sus vecinos (más notablemente Siria y Jordania).

En este contexto, a mediados de 1967, Egipto recibió reportes falsos de la Unión Soviética de que Israel estaba amasando sus fuerzas en la frontera. En respuesta, Egipto expulsó a las tropas de la UNEF y movilizó sus tropas en el Sinaí. Al poco tiempo, Nasser volvió a cerrar los Estrechos de Tirán, tal como lo había hecho en 1956, precipitando un ataque preventivo israelí en contra de la fuerza aérea egipcia, dando inicio a lo que hoy se conoce como la Guerra de los Seis Días.

Esta guerra, que terminó enfrentando a Israel contra Egipto, Siria y Jordania, fue una resonante victoria para Israel, que procedió a arrebatar Gaza, Cisjordania, los Altos de Golán y el Sinaí del control árabe, pasando a ocuparlas militarmente (Ver Cuarto Mapa). Humillados, en una reunión de la Liga Árabe en Jartum, Sudán, los países árabes fijaron su posición con respecto a Israel en lo que se conoció como los Tres Nos: “No a la paz con Israel, No al reconocimiento de Israel y No a las negociaciones con Israel”.

El fin de la guerra llegó formalmente con la aprobación de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU, que ordenó el “retiro de las fuerzas armadas israelíes de los territorios que ocuparon durante el reciente conflicto” y la “terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y de su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenaza o actos de fuerza”. Esta Resolución y su redacción, sería, como veremos más adelante, clave en el conflicto.

Luego de la Guerra, sin embargo, con los ejércitos árabes devastados, la actividad de la OLP fue en aumento hasta que, en 1970, fue expulsada de Jordania y forzada a mudar su sede a Líbano. En 1974, sin embargo, la OLP sería invitada a la ONU como “representante del pueblo palestino” en calidad de observador. En paralelo, desde inicios de la década de los 70s, Israel iniciaría una política de asentamiento en los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días que consiste en crear y promover la creación de urbanizaciones en estos territorios para que sean ocupados por familias israelíes. Esta decisión marcaría además un nuevo punto de quiebre en el conflicto, pues fue objetada profundamente por los palestinos, y se trata de un problema que persiste hasta la actualidad.

Ahora bien, en 1973, ahora bajo el mando de Anwar Sadat, Egipto lanzó un ataque sorpresa en contra de Israel con el objetivo de recuperar el control sobre la Península del Sinaí. El ataque coincidió -deliberadamente- con la fiesta judía del Yom Kippur a efectos de agarrar desprevenidos a los israelíes.

Inicialmente, las fuerzas combinadas de Egipto y Siria lograron importantes victorias, pero fueron luego progresivamente expulsados por Israel que, para finales del conflicto, llevaba una clara ventaja.

Al final de la guerra, la situación en Medio Oriente había cambiado nuevamente y para 1979, Egipto e Israel firmarían un Tratado de Paz según el cual Israel devolvería el Sinaí a Egipto.

En 1982, Israel invadió el sur de Líbano y expulsó de ese país a la OLP, que se reubicaría esta vez en Túnez. A pesar de esto, sin embargo, a finales de 1987, en los territorios palestinos estalló una revuelta popular violenta, llamada la Primera Intifada, que duraría hasta 1993 y que contó con el apoyo de la OLP. Una de las consecuencias más importantes de este movimiento fue que propició la creación de la organización terrorista Hamas, como un nuevo actor palestino de relevancia. Desde su creación, las actividades terroristas en los territorios palestinos fueron en aumento, incluyendo los ataques con misiles y los ataques suicidas a objetivos civiles israelíes.

Ahora bien, fue durante esta Intifada que, en 1988, Jordania renunció formalmente a su reclamo sobre la Rivera Occidental, con lo que, inmediatamente después, la OLP procedió a declarar la independencia del Estado Palestino. La declaración, sin embargo, tuvo pocos efectos prácticos.

Luego de esta declaración, entre 1991 y 1993 hubo una serie de esfuerzos diplomáticos para resolver el conflicto -auspiciados por Estados Unidos- que culminaron en los así llamados Acuerdos de Oslo. Estos acuerdos permitieron el establecimiento de cierta medida de auto-gobierno a las poblaciones palestinas a través de la creación de lo que se denominó la “Autoridad Nacional Palestina”. Un año después de firmados estos acuerdos, Jordania e Israel firmarían un Tratado de Paz.

Por estos años, asimismo, Israel comenzó a implementar una política de separación, buscando protegerse de los ataques suicidas palestinos, a través de la construcción de una Muralla de Seguridad. Esta muralla sigue en principio la Línea Verde del Armisticio de 1949, pero también penetra dentro de los territorios palestinos en Cisjordania para separar los asentamientos israelíes allí construidos de la población palestina en general. En 2004, esta muralla sería declarada ilegal por la Corte Internacional de Justicia.

Entre 2000 y 2005, se llevó a cabo en Palestina la Segunda Intifada y, en 2005, Israel anunció que replegaría sus tropas de Gaza y destruiría los asentamientos allí construidos.

En 2006, sin embargo, durante las elecciones parlamentarias de la Autoridad Palestina, Hamas salió victoriosa en desmedro del partido al-Fatah, perteneciente a la OLP. La Comunidad Internacional, por supuesto, no quería ver a la Autoridad Palestina en manos de una organización terrorista como Hamas, por lo que pronto surgieron violentos choques entre militantes de Hamas y al-Fatah en los territorios palestinos. Luego de estos episodios violentos, Hamas quedó en control de Gaza (que ya no estaba bajo ocupación israelí) y al-Fatah en control de Cisjordania. En respuesta a estos hechos, Israel impondría un bloqueo naval a la Franja y, en coordinación con Egipto, impediría el ingreso libre de bienes y personas. Desde este punto en adelante, la mayoría de tensiones en el conflicto han girado en torno a la relación de Israel con Hamas, estando la situación en Cisjordania relativamente más calmada.

Así, a finales de 2008 e inicios de 2009, Israel inició una ofensiva en Gaza para destruir la capacidad militar de Hamas, que venía realizando ataques con misiles a las poblaciones civiles israelíes en el sur del país.

En 2010, además, se reportó un incidente con la embarcación turca Mavi Marmara, que buscaba burlar el bloqueo israelí en Gaza para llevar ayuda humanitaria a la Franja. Sin embargo, antes de que puedan llegar, comandos israelíes abordaron la nave, en un incidente que dejó a 9 activistas muertos y que afectó seriamente las relaciones entre Turquía e Israel.

Finalmente, y como todos sabemos, luego de los eventos de la Primavera Árabe, el gobierno palestino de Mahmoud Abbas (del Partido al-Fatah) solicitó formalmente al Consejo de Seguridad de la ONU la inclusión de Palestina como miembro pleno de la organización.

Esta es la historia y situación actual en Palestina (Ver Quinto Mapa). Por supuesto, se trata de un mero resumen y hay algunos detalles que han tenido que ser abreviados o suprimidos por motivo de espacio.

En los dos posts que seguirán, expondré los argumentos de cada parte. He obtenido la información únicamente de fuentes oficiales: El Ministerio de Relaciones Exteriores Israelí (en especial estos dos videos) y el Departamento de Asuntos de Negociación de la Organización para la Liberación Palestina.

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1 COMENTARIO

  1. me gustaria que me enviases tu criterio sobre como estan las relaciones internacionales actuales del conflicto arabe israeli.

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