Luego de haber evaluado la Historia del Conflicto Palestino-Israelí y de haber revisado la Posición Israelí, corresponde ahora hacer lo propio con la visión Palestina de la controversia. Para elaborar esta tercera entrega, me he basado en la información ofrecida por el Departamento de Asuntos de Negociación de la Organización para la Liberación Palestina.

a) La visión general palestina del conflicto

Así como la experiencia israelí desde 1948 en adelante es vista en ese país como, en buena cuenta, una lucha por la supervivencia del Estado, en Palestina, la historia del conflicto es percibida como lo que llaman en Ramallah “la Concesión Histórica del Pueblo Palestino“.

Para los palestinos, la Resolución de la Asamblea General No. 181 en realidad partió en dos la patria Palestina y la primera reacción del pueblo árabe a esta partición fue la negación: simplemente se rehusaron a la idea de que Palestina pudiera ser dividida en dos y se esmeraron por crear lo que ellos llaman un único Estado “secular y democrático” (es decir, una Solución de un solo Estado llamado Palestina, con poblaciones tanto judías como árabes).

Sin embargo, Esta política duró únicamente hasta 1988, cuando al declarar su independencia, los palestinos reconocieron la necesidad de crear dos Estados. Esta decisión de aceptar la partición de su patria y de reconocer la así llamada “Solución de Dos Estados” es lo que los palestinos llaman su “Concesión Histórica” y que -al menos ellos así lo sienten- habría devenido en una progresiva expansión israelí desde los tiempos anteriores a la Declaración Balfour (en donde tendrían el 100% de Palestina una vez terminada la Primera Guerra Mundial), pasando por la Comisión Peel (que dio el 20% de Palestina a Israel), el Plan de Partición de la ONU (que dio 54% de Palestina a Israel), la Línea Verde (que dio el 78% de Palestina a Israel), terminando en la situación actual, en donde, según alegan, Israel -a través de su política de asentamientos y la construcción de la muralla de separación- ha anexado de facto hasta un 88% de Palestina y, en última instancia, busca anexar el 100% de Palestina. (Ver Mapa y este documento, pp. 29-31)

Para los palestinos, lo que ocurrió en 1948 y 1967 fue simplemente una ocupación de los territorios que históricamente les pertenecían. En otras palabras, el territorio de Israel debía ser, en realidad, el que le correspondía según el Plan de Partición de 1947. Sin embargo, Israel habría efectivamente conquistado territorios adicionales que luego Palestina ha acordado cederle, con el objetivo de lograr un acuerdo. Así las cosas, para los palestinos es ilógico que a pesar de ya haber obtenido grandes concesiones de territorio, los israelíes sigan alegando que es necesario negociar intercambios de territorio adicionales.

De acuerdo con la visión palestina, la propuesta israelí de hacer intercambios de territorio para que puedan anexarse a Israel los asentamientos de Cisjordania es una propuesta injusta. Para los palestinos, quienes crearon la situación con los asentamientos fueron los israelíes y, por ende, la solución del problema es su responsabilidad. Algunos intercambios podrían pactarse, pero solamente en función al hecho de que a Palestina se le entregaría a cambio un territorio equivalente al otro lado de la línea verde que le sea atractivo, en base a la necesidad de tener un Estado que sea viable.

Así, Palestina busca un Estado territorialmente contiguo, debidamente conectado a Jerusalén, con suficiente espacio para el desarrollo urbano y agrícola, con acceso a fuentes de agua y medios de transporte y en donde se puedan respetar la herencia cultural y los derechos de propiedad de los palestinos.

b) Asuntos específicos de la posición palestina

– Refugiados/Derecho de Retorno

Los palestinos trazan un contraste entre el tratamiento que Israel le da a los migrantes judíos (a quienes incentiva a viajar a Israel y los ayuda a asentarse) y el tratamiento que le da a los refugiados palestinos (que dice no poder mantener en Israel). Así, según los palestinos, si bien Israel puede tener su propia explicación para por qué se generó el fenómeno de los refugiados palestinos, por lo menos debería admitir que cuando éstos intentaron volver a sus tierras, se rehusó a dejarlos volver y que, por ende, tiene una obligación de reparar este daño causado.

Palestina sustenta este derecho de retorno en la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU de 1948, que sobre el tema de los refugiados palestinos señala lo siguiente:

“11. Resuelve que debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible, y que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por los bienes de los que decidan no regresar a sus hogares y por todo bien perdido o dañado cuando, en virtud de los principios del derecho internacional o por razones de equidad, esta pérdida o este daño deba ser reparado por los Gobiernos o autoridades responsables”

– Jerusalén

Palestina propone que Jerusalén sea “una ciudad abierta que albergue las capitales de tanto Palestina e Israel. Jerusalén del Este será la capital de Palestina y Jerusalén Occidental será la Capital de Israel” (ver aquí).

Entonces, para los palestinos, Jerusalén debe ser dividida en base a la Línea Verde, pero debería administrarse de forma que esté abierta a todos y permita -entre otras cosas- el acceso debido a los sitios sagrados de cada país.

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