Luego del golpe de Estado que Juan Velasco Alvarado le diera al gobierno democrático de Fernando Belaúnde Terry, Velasco Alvarado fue retirado del poder de la misma forma tras 7 años de nefasto gobierno por el General Francisco Morales Bermúdez, el 29 de agosto de 1975. Han transcurrido 37 años desde aquello (es increíble pensar que aquella cantidad de años no es tanto comparado al total de años que el Gobierno de Velasco Alvarado atrasó a nuestro país). Sin embargo, los años perdidos y la experiencia vivida no han pasado por algunas mentes anacrónicas. Muestra de ello son los deseos del Ministerio de Agricultura y de ciertos congresistas de impulsar la promulgación de una norma que limite la tenencia de tierras en el Perú.

La Reforma Agraria desarrollada por Velasco Alvarado quiso evitar que la tenencia de la tierra se concentrara en unos cuántos grupos económicos; propagó lemas como “la tierra debe ser de quien la trabaja” o “campesino, el patrón ya no comerá más de tu pobreza” que, más que sentimientos solidarios y ansias de igualdad de oportunidades, traslucen el poco análisis de dicha medida. Lo que se logro con la afamada Reforma Agraria fue una fragmentación de la tierra que en los años venideros dificultaría el desarrollo de la agricultura según las exigencias modernas. Sus nuevos propietarios contaban con escasos conocimientos de la materia, recursos económicos y tecnológicos. El resultado: 50 años de retraso en un país que no puede ser más propicio para la agricultura. De país exportador pasamos a ser uno importador. Aquí no nos detendremos en el Banco Agrario, sus préstamos y las grandes condonaciones que salieron del bolsillo de los formales.

2012. Se propone un proyecto legislativo para limitar la tenencia de tierras agrícolas, argumentando que es una forma de lograr la equidad entre los peruanos, al darles a todos la oportunidad de desarrollar actividades agrícolas. Es imposible que cada uno de los peruanos tenga un pedazo de tierra. Considero que se trata de una Reforma Agraria disfrazada de modernidad. El Perú ya probó una Reforma Agraria y comprobó que fue un fiasco en su totalidad, tanto que sus efectos negativos los sentimos hasta el día de hoy como una pesada mochila en la espalda.

Gracias al esfuerzo de todos los peruanos, el retraso no nos ha acabado, pero estuvimos cerca. El Perú se encuentra atravesando un período de florecimiento nunca antes visto, más asombroso si tomamos en cuenta la coyuntura económica mundial. Una vez que emprendimos marcha, nadie nos paró. Sin embargo, no debemos confiarnos dado que la mayoría de declaraciones de analistas políticos y económicos no hacen más que confirmar que se nos viene un año difícil y complicado.

De aprobarse y dictarse la norma que limita la tenencia de tierras agrícolas, el Perú estaría poniéndose cabe así mismo en un momento donde debemos ser un escenario atractivo para las inversiones. Si la norma es aprobada, las tierras se verían desaprovechadas, o en su defecto, no serían trabajadas eficientemente. La tierra se fragmentaría de tal forma que impediría desarrollar proyectos a gran escala que generen puestos de trabajo y divisas para el Perú, como lo hacen actualmente las agroexportadoras.

Si hoy se sigue creyendo que los propietarios de grandes extensiones de tierras pueden abusar de sus trabajadores, resulta ser que ése es un asunto que pertenece al ámbito laboral. Por ello la existencia de diversas normas y regulaciones laborales, cuyos incumplimientos deben ser sancionados por las entidades competentes. Por tanto, no es correcto afirmar que a más tierras más abusos laborales. En todo caso, más correcto sería afirmar, que a mayor cantidad de empleados, menor es la capacidad de las entidades laborales para velar por el cumplimiento de las normas y regulaciones laborales. Estas deben ser más eficientes y no ir por el camino que significará tarde o temprano la disminución de puestos de trabajo.

La preocupación primera de nuestra clase política debiera ser el desarrollo de acciones que permitan que el bienestar actual sea también futuro. La mejor forma de lograrlo no es sólo invirtiendo en proyectos y obras sociales, sino en educación. Sin embargo, los intereses políticos juegan en contra de lo anterior. A muchos de nuestros políticos les gusta dar discursos y normas populistas y paternalistas (como es el de la limitación de la tenencia de tierras), cuyo resultado directo es el favoritismo, que les permitirá afincarse en el poder. Al no invertir en educación se está propiciando la falta de equidad en nuestra sociedad, porque así se le quita a la población la capacidad de elegir por sí mismos, a conciencia y sin engaños. Quienes hoy proponen limitar la tenencia de tierras quizá ni siquiera podrían hacerlo, si nuestros anteriores políticos hubieran invertido en educación.

Dejemos de pensar que el legislador con esta propuesta es el Buen Samaritano que ha venido a defender la equidad e igualdad que los poderosos nos han quitado. No se dejen engañar, son ellos los que abusan de nosotros.

2 COMENTARIOS

  1. Bueno en ese caso dejemos que el grupo Gloria, Backus, Wong, Alicorp… etc, se repartan a lo largo y ancho el Perú y vendan al mejor postor (China, Europa, EEUU, Japón), lo que produsca la tierra y las sobras que queden para el mercado peruano.

    • Hola José,

      La Constitución no lo prohibe e incluso permite el monopolio. Nuestro país es un mercado muy chico y para que ciertas inversiones sean viables se requiere de la inversión en grandes extensiones. Lo que no se permite es el abuso. Tenemos suficientes leyes que pueden protegernos de ello. Debemos estar orgullosos de los peruanos que apuestan por su país.

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