Traducido por Ariana Lira. Republicado y traducido con permiso de los autores. El artículo original se encuentra aquí:http://www.becker-posner-blog.com/2012/09/reforming-the-patent-system-toward-a-minimalist-system-becker.html

El sistema de patentes (me concentro en patentes) se supone que debe incentivar la innovación, la fundación de progreso económico. Esto se hace dándoles a los titulares de patentes el control exclusivo por un periodo de tiempo específico sobre el uso de sus bienes, maquinaria, procesos o servicios patentados. Ha sido reconocido por mucho tiempo que los patentes imponen costos a la sociedad, ya que eliminan la competencia, de modo que el poder monopólico de los titulares de patentes les permite alzar los precios y bajar el rendimiento. Sin embargo, hasta hace pocos años, muchos otros costos del sistema de patentes han recibido poca atención, incluyendo –paradójicamente- que este sistema puede, en efecto, desincentivar la innovación.

Posner tiene una muy buena discusión de muchos de los costos del sistema de patentes. Estos incluyen no solo el poder monopólico dado a los titulares de patentes, sino también la litigación costosa en dinero y tiempo por patentes sobrepuestos para modificar patentes con el fin de controlar un alto número de estos, no para su uso, sino para forzar compensación a través de la litigación, y la habilidad de patentar mejoras menores de tecnologías existentes. Un costo adicional es que las compañías en muchos países en desarrollo, en particular China, no se preocupan por la infracción de patentes, y muchas veces producen copias más baratas que desplazan a los productos patentados. Estas compañías tienen una ventaja por encima de aquellas en los países desarrollados que se abstienen de producir productos patentados porque temen ser castigados por las cortes por infringir derechos de patentes.

Las demandas por infracción de patentes, las imitaciones de las compañías en países en desarrollo, y muchos otros obstáculos a los beneficios de las innovaciones bajo el sistema moderno de patentes no solo desincentivan ciertos tipos de aplicaciones de patentes, sino que además reducen el incentivo de innovar en sí. ¿Por qué aplicar a un patente si la información en la aplicación hace más fácil producir copias? Más aún, el beneficio potencial de una innovación puede ser más disipado a través de la litigación de patentes prolongada, que involucra también el riesgo de altas multas –como en la multa impuesta recientemente a Samsung por alrededor de $1 billón por supuestamente haber copiado software patentado por Apple.

La variedad de efectos negativos de los sistemas de patentes y derechos de autor incentivaron a Arnold Plant, un economista ingles, a publicar alrededor de 75 años atrás dos artículos de alta influencia acerca de por qué Inglaterra y otros países estarían mejor sin patentes ni derechos de autor. Entre otras cosas, argumentó que el poder monopólico otorgado a los titulares de patentes frecuentemente llevan a altos precios ineficientes y a un rendimiento reducido de los bienes patentados, que muchas personas continuarían inventando incluso si no pudieran patentar sus innovaciones. Además, que los patentes distorsionan las innovaciones a favor de bienes y procesos que pueden ser patentados y en contra de innovaciones que no pueden ser patentadas. Su ejemplo favorito es la investigación básica en las ciencias que produjeron la teoría de la relatividad, la teoría de la evolución, y, en tiempos más modernos, nuestro entendimiento del ADN y los genes. Él creía que el sistema de patentes indujo a algunos científicos creativos a trabajar en áreas que no podían ser patentadas, en lugar de en investigación científica básica que no podía ser patentada.

A pesar de que eliminar el sistema de patentes es una solución idónea para todos los problemas inducidos por el sistema moderno de patentes, claramente no es deseable, dada la importancia de industrias como la farmacéutica. Dado que esta industria gasta en promedio cientos de millones de dólares introduciendo al mercado un fármaco efectivo, las compañías farmacéuticas no invertirían tal cantidad sin la protección de patentes (o sin sus beneficios). Probablemente la mejor solución seria mantener el sistema de patentes en fármacos y en otros pocos productos que son costosos de innovar y baratos de copiar, y eliminar patentes en todo lo demás. En particular, esto significa eliminar los patentes en la industria de software, fuente de gran parte de la litigación por patentes.

Admito que no es claro dónde se debe dibujar la línea entre lo que debe y no debe ser patentable. Sin embargo, uno puede empezar por eliminar la posibilidad de patentar software, y a partir de ahí podar el numero y tipo de inventos e innovaciones que son elegibles para la protección por patentes. Plant no estaba en lo correcto con respecto a la eliminación del sistema de patentes, pero apuntó en la dirección correcta. Deberíamos tratar de movernos mucho más cerca a donde él quería llegar y alejarnos del sistema actual.

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