Por: César Puntriano Rosas
Abogado Asociado del estudio Muñiz, Ramírez, Pérez-Taiman & Olaya especializado en Derecho Laboral

Como lo señala nuestra Constitución Política del Perú en su artículo 103  “pueden expedirse leyes especiales porque así lo exige la naturaleza de las cosas, pero no por razón de las diferencias de las personas”. Dicho artículo, a decir del Tribunal Constitucional, “(…) es el título habilitante que permitiría la generación de normas especiales porque así lo exige la naturaleza de las cosas, es decir, las circunstancias especiales, privativas y propias de una materia definida que requieren que el legislador legisle especialmente, a efectos que la normativa cubra una realidad que, por sus especiales rasgos, requiere de un tratamiento diferenciado no discriminatorio (…)”[1]. Es justamente la especial situación de la actividad que realiza el futbolista profesional la que justifica que la regulación de la misma suponga un régimen laboral especial, a la que también resultará aplicable la legislación laboral privada. Lo mismo ocurre por ejemplo en el régimen de construcción civil, portuario o agrario.

En ese sentido dejamos por sentada nuestra posición de que el futbolista profesional posee una relación laboral con el club que toma sus servicios, la cual se encuentra rodeada de una serie de particularidades y que exige aplicar armónicamente la legislación laboral y la normatividad deportiva emanada de la FIFA y federaciones nacionales.

Así lo prevé la Ley No. 26566 del año 1995 cuando establece en su artículo 2º que son futbolistas profesionales quienes en virtud de una relación de carácter regular se dedican voluntariamente a la práctica del fútbol dentro del ámbito de una organización, por cuenta y dirección de un club, a cambio de una remuneración. Es evidente que en esta definición legal se advierten los elementos esenciales que permiten la configuración de una relación laboral pues el futbolista presta sus servicios en  forma personal, remunerada y subordinada. La ley añade que son empleadores los Clubes Deportivos de Fútbol organizados de conformidad con las normas legales vigentes (artículo  3). En cuanto a la aplicación de la legislación, la norma dispone que, la relación laboral de los futbolistas profesionales  se sujeta a las normas que rigen la actividad privada, con las características propias de su prestación de servicios que establece dicha ley. Esto ha sido ratificado por la Ley No. 29504, dispositivo que el año 2005 promovió fallidamente la transformación de los clubes deportivos en sociedades anónimas abiertas.

En lo que a contratación laboral se refiere, la Ley 26566 reconoce la naturaleza temporal de la relación de los futbolistas profesionales al disponer que la relación laboral es de duración determinada, por cierto tiempo o  para la realización de  un número de actuaciones deportivas, debiéndose los contratos de trabajo celebrarse por escrito y registrarse ante la Federación Peruana de Fútbol y el Ministerio de Trabajo. En él se pactan las causas de resolución del mismo de acuerdo a la naturaleza del servicio, siendo la prórroga por acuerdo de partes (artículo 5).  Advertimos la existencia de autorización legal para contratar a plazo fijo al futbolista en razón a la naturaleza temporal de sus actividades. En esa medida, se justifica la contratación de duración determinada sin exigirse la utilización de alguna de las modalidades reguladas en el Decreto Supremo No. 03-97-TR.

En el caso de los contratos de trabajo de futbolistas extranjeros que presten servicios a clubes en confrontaciones en el país durante un periodo máximo de tres meses al año, no existe la obligación de presentarlos ante la Autoridad Administrativa de Trabajo para su aprobación. En este supuesto tampoco rigen los porcentajes limitativos para la contratación de trabajadores extranjeros.

La remuneración del futbolista, así como cualquier retribución por sus servicios, es pactada por las partes en el contrato, debiendo respetarse el mínimo legal de S/. 750.00. Los futbolistas tendrán derecho a los beneficios contemplados en el régimen laboral privado como gratificaciones y CTS, percibiendo también aquellos conceptos usuales en el mundo futbolístico como premios por partido ganado o por gol anotado, que constituyen complementos remunerativos. Es claro que lo recibido como “premio” cuyo propósito es retribuir el buen desempeño del futbolista al anotar un gol o contribuir a un triunfo de su equipo, formará parte de la remuneración computable para determinar los beneficios laborales del futbolista ya indicados, como la CTS o gratificaciones.

Adicionalmente, la ley 26566 señala que los futbolistas tienen derecho a acceder a la seguridad social en el régimen de prestaciones de salud y pensiones, sea el Sistema Nacional de Pensiones o en el Sistema Privado de Pensiones, al descanso semanal, descanso en días feriados y el descanso vacacional, de acuerdo a la naturaleza del contrato. A explotar su imagen comercialmente o a participar económicamente en la que el club haga de la misma, así como en participar en los ingresos que reciba su club por parte del club adquirente con ocasión de su transferencia, sin fijar monto mínimo. Se prevé también el derecho del futbolista profesional a la ocupación efectiva, no pudiendo ser excluido salvo sanción o lesión.

La legislación (Ley 26566) regula una serie de deberes del futbolista profesional como realizar la actividad deportiva con diligencia, de acuerdo a las reglas del juego y las instrucciones de los representantes del club, concurrir a la práctica de preparación y adiestramiento en el lugar y a la hora señalada por el club y concentrarse para la competencia cuando sea necesario, efectuar los viajes para intervenir en las competencias conforme las disposiciones del club, guardar en su vida privada un comportamiento compatible con el mantenimiento del eficiente estado físico y mental en su condición de deportista profesional, entre otras. Como se advierte la relación laboral que posee el futbolista puede ir más allá de la jornada laboral invadiendo ámbitos de la vida privada dada la especial característica de su actividad. Esta situación es natural en este tipo de actividad laboral pues resulta una condición necesaria para el adecuado desempeño laboral del futbolista profesional el mantener una impecable condición física y mental. Sin perjuicio de ello,  toda intervención que el club pretenda realizar amparándose en la mencionada disposición deberá ser analizada bajo parámetros de razonabilidad pues supondría una invasión a la vida privada del futbolista.

Finalmente, la legislación contempla obligaciones del club como organizar y mantener un servicio médico social para atender a los futbolistas, que los lugares de concentración y donde se efectúen las prácticas reúnan condiciones adecuadas de higiene y comodidad, proporcionar al futbolista que permanezca en las concentraciones, raciones alimentarias convenientemente balanceadas. El club profesional deberá cumplir con las obligaciones previstas en la Ley No. 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo y su Reglamento, el D.S. No. 005-2012-TR, respecto al futbolista, garantizándole un ambiente de trabajo seguro. Lamentablemente muchas de estas obligaciones son incumplidas en la práctica y los clubes no son sancionados.

En lo que atañe a la extinción de la relación laboral del futbolista profesional la legislación guarda un preocupante silencio, señalando en forma genérica que en los contratos deberán incorporarse sus causas de resolución. Creemos que el régimen especial del futbolista no puede apartarse de las causas de extinción del contrato de trabajo previstas en la Ley de Productividad y Competitividad Laboral pero aplicadas con matices en función a la naturaleza especial del régimen del futbolista guardando el debido respeto a los derechos laborales del futbolista profesional. Así, siendo el contrato del futbolista uno a plazo fijo, si es despedido arbitrariamente, tendrá derecho a ser indemnizado.


[1] Sentencia del Tribunal Constitucional del 21 de Noviembre de 2007,expediente N. º 00027-2006-PI, FJ 68.

1 COMENTARIO

  1. Buenas tardes doctor: me parece muy ineteresante el comentario referido lineas arriba, pero en dicha perspectiva de que manera podria ser regulado el futbolista de la Copa Perú?

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