Por: Jorge F. Tudela Pye
Economista por la PUCP y miembro de AENU Perú
Versión extendida del artículo publicado en Radar 5 de Coherencia Perú

Hace algunas semanas hubo un fuerte debate en torno a las palabras del Dr. Alfredo Bullard en el CADE por la Educación 2013. Al margen de la interpretación que cada uno tenga sobre lo que dijo / quiso decir, me gustaría analizar qué dice la literatura respecto al tema del crecimiento y educación. En específico, ¿cuál es la relación entre crecimiento y educación? ¿Mucha educación no es sinónimo de mejor situación? Para esta ocasión, simplificaremos el asunto entendiendo que “estar en mejor situación” significa un mayor PBI por habitante, mayor crecimiento económico o tener mayores salarios (algo que no necesariamente es así pero que podemos discutir en el futuro). Haremos dos tipos de análisis: uno desde la macroeconomía (teoría del crecimiento económico) y otro desde la microeconomía (economía laboral).

Los modelos iniciales de crecimiento económico predicen que, en el largo plazo, el producto por habitante crece únicamente si es que la tecnología crece. Sin embargo, no explican los factores que generan el crecimiento de esa tecnología. Por eso, surgieron los modelos llamados  modelos de crecimiento endógeno donde el nivel de tecnología, antes dado, va a estar determinado por distintos factores dentro del sistema. El modelo de Lucas – Uzawa (1988) considera que el capital humano es un determinante fundamental de la tecnología y por ende del producto por habitante, mientras que los modelos de Variedades de Capital de Romer resaltan el papel que tiene la inversión en tecnología y desarrollo de nuevos productos. El primer modelo predice, corroborado de manera empírica, que las economías crecerán a una tasa más alta en la medida que el sector educación produzca más y mejor capital humano y que la calidad de la educación, medida por los resultados en las pruebas de rendimiento académico internacional, influye positivamente en el crecimiento. Asimismo, el crecimiento de las economías va a estar dado por la productividad del sector I+D, determinado por la producción de capital humano de alto nivel, pues se producirán más y mejores productos. El gasto en educación de investigación también aumenta el crecimiento. Según  Aghion et al. (2006) , el gasto adicional de 1000 dólares por persona para educación de investigación aumenta el crecimiento en 0.269 por ciento para países cerca a la frontera tecnológica (más desarrollados) y en 0.152 por ciento para países lejos de la frontera (como podría ser el caso del Perú). Esto nos dice que algún tipo de inversión en educación tiene efecto causal en el crecimiento. Entonces, de aquí, mucha y mejor educación es estar en mejor situación.

Veamos qué dice la literatura microeconómica respecto al tema a nivel individual. Los expertos en economía laboral han estudiado, a lo largo de los años, cuál es la relación de causalidad entre educación y nivel de ingresos.  En 1974, el economista Jacob Mincer publicó el libro Schooling, Experience and Earnings donde expuso que el salario depende de los años de educación y de la experiencia laboral (exactamente, el modelo establece que el logaritmo del salario depende de los años de educación, los años de experiencia,  los años de experiencia al cuadrado y una constante). A esta relación se le conoce como la ecuación de Mincer, y ha sido una pieza fundamental en el desarrollo de la economía laboral y la econometría aplicada. Con ella, se puede calcular cuánto agrega un año más de estudio a los ingresos (los retornos de la educación). Al mismo tiempo, se han desarrollado diferentes modelos econométricos donde se relajan los supuestos utilizados por Mincer, se corrigen sus deficiencias, y se calculan los retornos con otras metodologías de estimación.

Existen numerosos trabajos empíricos, desde que Mincer publicó su libro, que estudian los retornos de la educación. Sin ir muy lejos, Rodriguez (1993), Calónico y Ñopo (2007), y Castro y Yamada (2012), analizan el caso para el Perú hallando los retornos económicos de la educación a partir de ecuaciones mincerianas (corregidas con el método de Heckman), la diferencia entre los retornos de educación pública y privada en todos los niveles, y la diferencia entre los mayores retornos de la educación superior a la básica (convexidad de los retornos), respectivamente. Todos ellos hallan que más educación es estar mejor en términos de salarios.

Este es solo un esbozo rápido e incompleto de la relación entre crecimiento económico y salarios con educación. Respecto al debate mencionado al inicio: el mismo Profesor Bullard ha ratificado que lo que dijo es que “es posible recibir una buena educación sin que exista una mejora en la situación individual” (aquí). No ha dicho que más educación sea mala y estoy seguro que no niega la importancia de la educación para el crecimiento y desarrollo de los países y personas, como muchos han querido decir. Sin embargo, sí considero importante tener cuidado con las afirmaciones que se hacen y el cómo se interpretan, en especial si algunos las van a tomar como recetas para políticas públicas. Claro que es posible que un PhD con más años de educación que un MBA o que un empresario con alguna idea innovadora que no terminó la universidad tenga un menor salario, pero esto es un hecho anecdótico en términos agregados, no es la realidad de la gran mayoría de personas en nuestro país y el mundo (y estoy seguro que eso también lo sabe el Dr. Bullard). Del mismo modo, es posible que un futbolista con menos años de educación que un banquero de inversión en Nueva York gane más que él. Pero todo esto tiene que ver con la misma estructura de esos mercados de trabajo. La probabilidad de que alguien se convierta en el siguiente “Messi” es infinitamente menor que la de alguien se convierta en banquero pues parte de una base más ancha. A esto se le llama teoría de los torneos. Sabemos que, además, no todo el mundo nace para empresario, futbolista o cantante. Todo esto es posible pero no probable. Más años de educación, en promedio, sí mejoran la situación individual. Los universitarios van a conseguir, en promedio, trabajos mejor pagados que los que no fueron a ella, así no sean los primeros de su clase. Se podría diferenciar por carreras, como lo hacen Yamada y Castro (2010), pero en promedio lo hacen. En países como el Perú, mucha educación va a causar que estén en mejor situación (todo lo demás constante).

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