El fujimorismo y el flamante Frente Amplio de Izquierda tienen más coincidencias de las que usted podría imaginar. Y es que -sin mucho aspaviento- desde hace un tiempo varios congresistas de la bancada naranja presentan o apoyan proyectos de ley que, por su intervencionismo económico, serían el orgullo de cualquier legislador de Patria Roja.

El fujimorismo, por ejemplo, ha presentado un proyecto que restringiría más la posibilidad de que los centros educativos privados retengan los certificaos de estudio de alumnos que no han pagado sus pensiones. Así, quieren proteger a los deudores que buscan hacer perro muerto, afectando a los buenos pagadores que tendrían que pagar pensiones más altas, ya que de esa forma la institución se protegería de los malos pagadores. Un clásico caso de intervencionismo económico contraproducente.

En esa línea de intervención en la educación privada, además, la mayoría de congresistas fujimoristas apoyó la prohibición de crear nuevas universidades en los próximos cinco años.

El partido naranja también propuso que el Estado regule el precio “justo” de los medicamentos. Quien quiera saber las consecuencias de este tipo de medida puede echarle un ojo a Venezuela, donde es muy común y donde ha causado que se necesite mucha suerte para encontrar una aspirina en la farmacia. El motivo es simple: los controles de precio generan escasez porque desincentivan la producción.

Los fujimoristas han presentado un proyecto de ley para que los locutores de medios de comunicación sean forzados a colegiarse para poder ejercer. En qué se inspiró esta innovadora e intervencionista propuesta? Pues, de acuerdo a su exposición de motivos, en la derogada Ley de Telecomunicaciones de Velasco.

Sumando a su descubierta vocación izquierdista, algunos fujimoristas han propuesto volver más restrictivo al régimen laboral para las exportaciones tradicionales. Si le parece que sta idea les podría haber sido sugerida por un sindicato, hay chances de que no se equivoque: el proyecto también refuerza el poder de estas organizaciones.

Asimismo, como asesorado por un ex ministro soviético, el grupo fujimorista ha planteado que cada diciembre las empresas de transporte interprovincial estén obligadas a entregar a la Sutran la información sobre los precios que cobrarán cada día del año siguiente. Y modificar los precios, evidentemente, se sancionaría.

Los agricultores, por supuesto, no podían deja de ganar algo de este nuevo partido de izquierda.  El fujimorismo quiere que, nuevamente, los deudores beneficiados con la populista Ley de Reestructuración de la Deuda Agraria puedan dejar de pagar y además refinanciar sus deudas en Agrobanco (fina cortesía del dinero de todos los contribuyentes).

Una última. El fujimorismo no cree que el consumidor deba tener libertad de informarse. Por eso propuso la prohibición absoluta de la publicidad de tabaco en todos los medios.

Este fenómeno es interesante porque ratifica que el fujimorismo no tiene un real compromiso con ningún ideario, fuera de liberar a su líder. Ni siquiera con las reformas de mercado de los 90 que-junto con la seguridad- han sido siempre uno de sus estándares de campaña. Así todo indica que, lo más probable, es que el fujimorismo termine pronto decantándose en un partido meramente populista.

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