Cuando uno es alumno, suele pensar que el profesor se encuentra en una situación ideal: conoce el tema, le gusta enseñar, no tiene que dar ningún examen y maneja lo que ocurre en la clase sin mayor problema. Cuando uno es profesor, sin embargo, se da cuenta rápidamente que las cosas son un poco diferentes. Además del trabajo que se debe hacer para preparar un curso y una clase, está el deseo de que a los alumnos les guste el curso. Un deseo al que no se le debe restar importancia.

Muchas veces nuestra autoestima como profesores (que es parte de nuestra autoestima en general) depende de eso. Entrar a una clase donde el 60% de los alumnos esta “ausente” puede ser, consciente o inconscientemente, doloroso. Es también una experiencia difícil de sobrellevar cuando los alumnos no nos escuchan y están “perdidos” en sus laptops o leyendo para otra clase o simplemente “en otra”. De igual modo, hacer una pregunta sobre la lectura obligatoria a veces nos pone en una situación de tensión: ¿habrán leído? No es fácil ser profesor. La aceptación de nuestros alumnos es crucial y quienes enseñamos percibimos cuando la tenemos y cuando no, y nuestra autoestima puede verse dañada cuando ocurre lo segundo.

No causa asombro, entonces, que los profesores busquemos consciente o inconscientemente modos de asegurar algunas muestras objetivas de “aceptación”.

Los controles de lectura SORPRESA son quizá el mecanismo más efectivo. Nos permiten tener quorum en el salón. Mientras más se preserve el elemento “sorpresa”, más aseguramos que los alumnos estén allí para escucharnos y para hacernos sentir que no estamos solos en la clase. Pero no sólo eso. Los controles de lectura sorpresa nos permiten vengarnos. Cuando no han leído, cuando no han asistido, cuando no han participado, cuando nos han dañado: control de lectura.

El control de lectura sorpresa puede ser además una herramienta útil para mantener nuestra autoridad en el salón, lo que puede ser muy atractivo. En efecto, nos permite introducir incertidumbre y angustia en los alumnos, aumentando así nuestro control sobre lo que hacen y dejan de hacer.

Incluso para quienes puedan tener algo de agresividad que requiere ser expresada el decir “saquen una hoja de papel”, puede ser muy gustoso.

¿Por qué elegimos tomar controles de lectura sorpresa en nuestra clase? ¿En qué momento decidimos que ese es el mejor modo de evaluar el aprendizaje de los alumnos? ¿Lo hacemos por costumbre? ¿Qué razones tuvimos para incorporarlos en nuestro sistema de evaluación? ¿Qué sentimos al utilizarlos? Sin perjuicio de que las respuestas pueden ser muy diversas, creo que formularnos estas preguntas nos pueden ayudar a aclarar un poco más nuestras motivaciones como profesores, lo que me parece positivo para todos los involucrados en el proceso de aprendizaje.

Los alumnos, por su parte, odian los controles de lectura SORPRESA. Me consta. En las clases que dicto siempre hablo del tema en algún momento y prácticamente todos los alumnos los odian. ¿Por qué? Creo que porque no les dan nada positivo. Por el contrario, los dañan. Poco a poco, se acostumbran a leer por miedo a que haya control de lectura. Deben asistir a la clase, porque “puede haber control”. ¿A quién le gusta estudiar por miedo? Y el costo de oportunidad es alto. Poco a poco, les quitamos la pasión (o la oportunidad de descubrirla) y la cambiamos por la necesidad de no fallar en exámenes que no saben cuándo van a venir. “Lean por la nota y para evitar la angustia de llegar a clase y ver al profesor con el sobre bajo el brazo”, parece ser el mensaje. Psicología conductual al más viejo estilo.

Hace unos días hice un pequeño experimento informal. Primero, les pedí a mis alumnos del curso de Derecho, Psicoanálisis y Psicología que escribieran en un papel lo primero que viniera a su mente al escuchar lo que iba a decir. Les dije que no pensaran, que solo escribieran la primera palabra que viniera a su mente. Luego dije, con tono neutro: “control de lectura sorpresa”. Después hice lo mismo en diversos lugares de la facultad y en horas distintas. En total, fueron 46 alumnos (23 en la clase y 23 en la facultad). La elocuencia de las palabras asociadas a “control de lectura sorpresa” me llevó a compartirlas en este espacio:

El 28% de los alumnos escribió “miedo”. Es decir, casi un tercio del total escribió la misma palabra (miedo) como aquella que vino primero a su mente. Las otras palabras no son menos elocuentes (las copio textualmente):

Imposición, pesado, feo, horrible, terrible, desastre, mala nota, jalado (2 alumnos), aj, asco, no (4 alumnos), malo (2 alumnos), mierda (3 alumnos), la cagada, fastidio y estrés.

En todos los casos la escritura fue casi automática. Aun cuando las limitaciones de este pequeño experimento informal son evidentes, me parece un indicio muy notorio de lo que los alumnos sienten respecto a los controles. No creo que sea irrelevante que casi uno de cada tres haya dicho “miedo” y que el 50% restante haya escrito palabras que denotan asco, rechazo, desesperación y negación.

Un alumno invierte mucho dinero, tiempo y esfuerzo emocional y físico en estudiar derecho. Han decidido estudiarlo idealmente de modo voluntario porque quieren ser abogados y lograr algo importante para ellos. En última instancia, estudiar derecho debería contribuir a que los alumnos sean felices y desarrollen motivados su pasión. ¿No deberían entonces leer con interés, con ganas de saber más para lograr sus metas? ¿Deberían celebrar cuando se cancela una clase? ¿Deberían calcular si habrá o no control para decidir si ir o no a clase? ¿Deberían sentir angustia por las lecturas y escanear el texto por posibles preguntas?

Lejos de aumentar miedo y la sensación de obligatoriedad en la educación universitaria, nuestro rol como profesores es apasionar a nuestros alumnos. Que no digan “que tal lata, tengo que hacer el trabajo de investigación” sino que les provoque responder a su pregunta central. Que vayan a clase porque salen siendo mejores personas que las que entraron. Que lean porque les interesa el tema; porque el profesor los ayudó a que les interese el tema. Que puedan ejercitar las fortalezas naturales de su personalidad al desarrollar sus trabajos. Que se encuentren a sí mismos en la facultad. No es fácil ser profesor. “La palabra impresa no es algo tangible, pero sí representa algo”, decía Bettelheim. Es nuestra tarea que aquello representado por las palabras de las lecturas sea importante para los alumnos y que eso los motive a leer, no el miedo a un control.

Puedo escuchar a algunos diciendo: “pero son unos flojos, nunca leen, cada vez están peor, hay que enseñarles a ser responsables”. Yo diría, con Jung, que “… el pedagogo ha de prestar mucha atención a su propio estado psíquico … es muy fácil que sea él mismo la causa del mal”. Quizá es el profesor el que, por diversos motivos, no tiene la energía y motivación necesarias para hacer una clase que realmente interese a sus alumnos y para diseñar un método de evaluación que sea una verdadera herramienta del aprendizaje. Como es siempre difícil aceptar nuestras propias falencias, se las atribuimos a nuestros alumnos. Es lo que, de acuerdo con Jung, solemos hacer con nuestra sombra, con aquella parte de nosotros mismos que no nos gusta y que no aceptamos: la proyectamos en otros.

Aun cuando muchos factores hacen que sea difícil captar el interés de los alumnos, es el profesor el responsable de lo que ocurre en la clase y es su tarea asumir el reto. Lejos de ayudarnos en ese camino, creo que los controles de lectura sorpresa debilitan nuestra capacidad para captar legítimamente el interés genuino de nuestros alumnos.

Les diría también que nadie aprende a ser responsable por miedo. Puede que aprenda a hacer lo que le digan, pero no a comprender y asumir su responsabilidad. En Estados Unidos y otros países, los estudiantes de Derecho son los que tienen peores indicadores de satisfacción con la vida, mayores índices de estrés y más síntomas de depresión. Aun cuando no hay investigaciones que indiquen claramente por qué esto ocurre, sí hay estudios que muestran que cuando un alumno ingresa a la facultad tiene altos índices de motivación intrínseca que van disminuyendo mientras avanzan en sus estudios, siendo reemplazados por presiones externas. La disminución de motivación intrínseca, a su vez, está asociada a la disminución de la satisfacción con la vida.

En nuestro entorno, creo que los controles de lectura sorpresa sirven para atemorizar a nuestros alumnos y para quitarles la pasión intrínseca, sin contribuir en nada a su desarrollo personal y profesional.

15 COMENTARIOS

  1. Excelente artículo, totalmente de acuerdo. Además, los controles programados permiten que los alumnos se organicen mejor y lean todo, que es finalmente lo que se busca.

  2. Felicitaciones por el aporte. Considero que es un ejercicio efectivo de empatía que permite visibilizar problemáticas que no contribuyen con la experiencia del aprendizaje en la actualidad. Es importante, que se entienda que así como es prioritario el dominio de una materia por parte del docente, así también lo es el perfeccionamiento de competencias para alejarse de mensajes entrópicos que producen dificultades en el aprendizaje de los jóvenes. Tomando en cuenta que los enfoques contemporáneos educativos nos conducen a que la experiencia se encuentre circunscrita en el desarrollo del pensamiento crítico, el cual fundamenta la relación del alumno con el conocimiento. Así también, se debe considerar que la motivación es un elemento que debe encontrarse presente de manera sostenible en la totalidad del proyecto educativo bi-direccionalmente, ello facilitará el cumplimiento de aquellos objetivos que se tracen como fundamentales.

  3. Podríamos complementar los motivos con por los que los profesores aplican el método de los controles sorpresa con la pregunta de si dicho método realmente ayuda a los alumnos a aprender más o mejor, así quizás podríamos reforzar en los propios profesores lo equivocado que pueden estar en sus prejuicios, motivándolos a aplicar métodos que mantengan la motivación inicial de los alumnos y el interés por sus cursos.

  4. Q cierto tu articulo! Debieron publicarlo cuando estaba en derecho y eliminat los controles d lectura! Esa fue la razon x
    La cual algunos cursos d derecho fueron solo una tortura e iba con dolor d barriga a la clase! Q se den cuenta los profesores q si los alumnos s aburren o t tienen miedo algo en tu metodo no funciona! Los profesores deben ser personas q transmiten conocimoentoa y experiencia y pasion no henerar miedos! Fomentis th articulo para q haya un cambio.

  5. Sobrino Querido ,mis palabras son me siento ORGULLOSA de Ti, mas que como profesor, abogado, especialista en sicoanálisis del derecho como ser Humano, que importante es sentir pasión por lo que se hace , pasiòn por la vida misma, quizás ese índice de insactisfacción o poca pasiòn por lo que se hace en los alumnos de derecho es porque en muchos de ellos su perfil está muy esquematizado, muy dentro de un patrón establecidos que nos les permite fluir o quizas sean los profesores así , felizmente existen personas como Tu , con tu sensibilidad, con tu inteligencia, con tu intuición , con tu sapienza , con tus conicimientos y por que no decirlo con tu sabiduría para poderlos conducir hacia otros horizontes, a sentir interés y luego pasion por l que se hace, así me siento cuando pinto, cuando cocino, cuando cuido mis plantas, cuando camino al lado del mar, cuando siento los pajaros cantar, el camino elegido por Ti es un camino mas dificil es lograr que la chispa del interés de otra persona se encienda no es tarea fácil , quizas muchos no la encenderán estoy segura por motivos ajenos a ti, siempre habran aquellos que equivocaron su elecciòn o viven sin pasiòn , felizmente Tu eres un apasionado , sensible y delicioso ser Humano, te quiero mucho, esta pendiete la visita a tu depa, te quiero mucho y me encanto verlos juntos en familia el fin de semana pasado, me encanta tu pasion por los caballos para mi es el animal mas dulce, noble e inteligente que hay.
    te quiero mucho

  6. Ser profesor es un reto que puede marcar la vida de los alumnos de una manera especial. Necesitamos profesores que se pongan en el lugar de los alumnos y valoran lo que sienten y piensan. Excelente artículo Fernando!

  7. Sinceramente siento que es exactamente lo que sucede. Hace unos años cuando aún no pasaba a facu, escuché a dos chicas hablar en el elevador de H y una le decía a otra, “hoy día tengo que leer esto, mañana presentar el trabajo y el fin de semana leer para el otro curso porque puede que haya control” y la otra respondía “asuu sii estoy igual, quisiera decirle al profesor: profesor, puedo tener vida?”..
    Cuando uno entra a la universidad o incluso a la facu de derecho siente que quiere dar todo, que quiere absorver todo lo que pueda, aprender y de verdad sientes demasiado gusto con que todo sea nuevo y tan distinto. Incluso, creo que cuando recién entras a facu piensas que los controles de lectura sorpresa son parte del reto y los asumes y crees que es lo máximo que los tengas porque tal vez tu vaya es más alta y que eso brinda la exigencia y etc etc.
    Sin embargo, cuando pasas los ciclos te das cuenta que no! Que esa lectura que tanto te parecía paja, tienes que leerla para el día siguiente y por más que te guste, no hay tiempo de atrasarte y leer y buscar más información acerca de ello porque todo pasa rápido, es una tras otra y si no es esa entonces es la del otro curso y si no es el capítulo de investigación que tienes que presentar y que debes hacerlo yaaaaa! De esa forma, personalmente, yo siento que es estar ahogada y no poder simplemente leer y disfrutar verdaderamente la lectura. Recuerdo que en letras todo era tan distinto. Sé que obviamente debe ser distinto y que de todas formas la exigencia no es la misma y etc etc. pero ahí si leías por placer, sí leías echado en el pasto disfrutando del tiempo mientras leías. No leías con los ojos rojos con un vaso de café en medio de la noche! Incluso, me acuerdo que uno de los cursos que me pareció de los mejores fue el de Ética con León, donde teniamos un jefe de práctica que nos hablaba de Niezstche en el pasto, nadie nunca se iba antes de la hora, nadie se iba asi hubiese acabado la hora, porque era genial poder discutir, comprender, compartir, tener tiempo para verdaderamente poder disfrutar cada uno de los textos.
    Por otro lado, creo que el hecho de tener que practicar y estudiar al mismo tiempo hace mucho más complicada esta situación porque la verdad es que el trabajar implica desgastarte totalmente, concentrarte en aplicar todo lo que has visto y querer estar a la altura de las expectativas, entonces luego de ello ¿qué ganas pueden quedar en leer para el control de mañana a las 8 a.m. si estuviste todo el día prendido en la laptop buscando las normas que te ayuden para el informe x? Simplemente ya no quieres. En mi caso, siento que efectivamente se me absorve la vida, pasa todo por delante y no puedo verdaderamente profundizar nada, ni siquiera en lo que verdaderamente te gusta. Soy de la idea por ello que las prácticas deberían ser el último ciclo solamente, si total!, tienes toda una vida para ver los temas que ves en el estudio o en la empresa!
    Por último, hay clases donde efectivamente no hacen esto del control lectura sorpresa y no toman asistencia y la gente efectivamente siempre va, siempre. Siendo asi, creo que se debería considerar mucho el artículo y pensar dos veces bien cuál es el mensaje que quieren transmitirnos con estos controles de lectura sorpresa.Muy paja el artículo!

  8. Ser profesor es un reto que puede marcar la vida de los alumnos de una manera especial. Necesitamos profesores que se ponen en el lugar de los alumnos y valoran lo que sienten y piensan. Excelente artículo Fernando!

  9. Felicitaciones Fernando, nuevamente me siento orgullosa de ti. Gracias por tus reflexiones sobre el famoso “control de lectura sorpresa”. . .
    Espero que sigas por está linea que te has trazado en tu carrera como maestro!! Eres maestro de Maestros , lo reenviaré a mis colegas de otros colegios. Que Dios te bendiga y sigue adelante!! Profesionales como tú necesita nuestro Perú, Te quiero mucho, cariños a Ale.
    Silvia Morey Vigil.

  10. Fernando, sumamente de acuerdo con el artículo y la reflexión. Creo que lo referido al control de lectura ‘sorpresa’ no se ha tocado lo suficiente e inclusive los alumnos toman por sentado que tarde o temprano les tocará un curso con exámenes sorpresa, y puedo asegurar que para la gran mayoría de alumnos, no es ninguna experiencia positiva.

    Sin duda el perfeccionamiento de la parte pedagógica en la Facultad da para mucho más. Toda la carrera estuve convencido que hay muy buenos profesores, pero también hay muy buenos profesionales que son líderes en su rama pero a la vez fallan en lo que a un adecuado método pedagógico se refiere.

  11. Muy bueno el articulo, el tema es para reflexionar , no lo encuentro tan fácil, como para concluir en ” Eliminemos el CLS y tendremos alumnos felices y motivados , mejores personas y mejores profesionales del derecho en el futuro.
    He conocido como alumno en derecho ,dos experiencias,la primera hace 40 años, se implementaba una reforma en el método de enseñanza , no existían Controles de lectura , se empezaba a priorizar la evaluación mediante solución de casos prácticos mas que pruebas sobre conocimientos teóricos y de textos normativos , esto es mas que conocer lo que dice la ley, saber interpretarla y aplicarla al caso concreto . Considero que siendo el método motivador para el alumno y muy útil en la formación del criterio del futuro abogado , hubiese sido deseable alguna mayor rigurosidad y exigencia académica ( puede compararse el material de lecturas de entonces con los actuales a los que entiendo se añaden incluso copiosas lecturas adicionales). Ciertamente No vivía el alumno la experiencia de estrés descrita hoy en día, pero no creo que hubiese caído para nada mal en aquel entonces alguna exigencia mayor en el plano de la formación teórica , la cual ,en el verdadero apasionado del derecho, hubiese generado incluso un mayor efecto motivador .

    De la segunda experiencia , mucho mas reciente, a nivel de cursos de actualización para egresados, con las lógicas diferencias que deben darse con los cursos de pre grado a los cuales también tuve alguna oportunidad de asistir hace algo mas de una década, rescato la mucho mayor participación directa del alumno en el desarrollo de la clase, lo cual ,sin haber Controles de Lectura Sorpresa (CLS), permite al Profesor evaluar e incluso calificar dichas participaciones , que considero muy útiles tanto para establecer si se ha leído y sobre todo comprendido la lectura( objetivos del CLS) y ademas practicar oratoria y argumentación verbal , tan importantes en la formación del futuro profesional.

    El tema podría quizá tratar de resolverse de una parte , evaluando y de ser el caso moderando la carga de lecturas ( mas vale leer y entender bien 10 paginas que leer o tratar de leer 28 y no entenderlas bien) pero si manteniendo alguna forma de evaluación del aprendizaje teórico ( adicional
    al implícito aplicado en la resolución casuistica de los exámenes) y ello se podría lograr del siguiente modo i. calificando las participaciones en clase de aquellos que participan ( lo q motivaría mayor participación y por ende lectura previa) y ii Solamente tomando uno o dos CLS o CL sin sorpresa ( escritos u orales )a aquellos que no participan de modo voluntario en clase(lo que desmotivaría la no lectura o no participación en clase).

    Creo que el gran merito del articulo , ha consistido en crear conciencia del problema y abrir un debate de ideas y propuestas para mejorar la calidad de la enseñanza del derecho , Felicitaciones .

  12. Sinceramente, mas que un “miedo a jalar” es una frustración para los alumnos.
    Es decir, pónganse en la situación de ser un alumno de Derecho que lleva los siete cursos de la curricula y además, participa en actividades extra-curriculares como pertenecer a una revista. Sin mencionar el hecho de que pueda practicar o no.
    Contextualícense en esa situación y consideren que lo mínimo que un alumno desea es saber cuando tendrá o no control, para así poder prepararse bien. Tomen en cuenta que por más que un alumno desee leer todo lo que el material que un profesor mande para la clase, no va a poder. El alumno debe presentar diversos trabajos, prepararse para distintas clases, sin perjuicio de las demás actividades que deba realizar.
    Es utópico pedirle que llegue preparado y leído para todas las clases, simplemente no alcanza el tiempo.
    Yo les expongo lo dicho anteriormente porque sinceramente estudiar Derecho resulta frustrante. Sin importar cuanto uno estudie, a veces es simple “cuestión de suerte” aprobar o no un curso.
    Yo entiendo que la tarea de un profesor no es fácil, pero tampoco es la de un alumno que desea tener un buen rendimiento académico.

  13. ¡Felicitaciones! Excelente artículo.
    Me parece interesante que las distintas respuestas de los alumnos en el experimento (ante los controles sorpresa), además de generar un sentimiento negativo, responden a los distintos tipos de personalidad de los alumnos. Algunos sentirán miedo, otros ira o fastidio, otros sensación de fracaso, etc.

    Ésta es una de las frases que más me gustó del artículo: “nadie aprende a ser responsable por miedo. Puede que aprenda a hacer lo que le digan, pero no a comprender y asumir su responsabilidad”.
    Genial! Gracias por el artículo.

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