¿Es necesario regular las ventas multinivel en Colombia?

Imagínese que lleva meses desempleado, sus ahorros se evaporan,  ¡está desesperado! De pronto, le presentan un negocio. Es fácil, sólo deberá inscribirse en una red de vendedores, tomar un catálogo de productos y salir a vender. De las ventas, recibirá una parte; además, por afiliar a otros a la red recibe beneficios (como mayores descuentos en los productos, compensaciones en dinero u otras dádivas). ¡Está feliz! Se siente productivo. ¡Todo marcha bien! De pronto, aparece una ley, que quiere “proteger sus derechos”. Así, se le otorgan algunos que obligan a la empresa a darle mayor información, y someten su contrato y la forma de pago a una receta legal, para lo cual el Estado empezará a vigilar el cumplimiento de la ley, lo cual hace que se incurra en mayores costos, que reducen las utilidades  de ambas partes, ya que destinarán parte de ellas a cubrir los mismos.

Un fundamento de nuestra economía, es la intervención mínima del Estado en el mercado, el que se integra por personas racionales, que transan entre sí, lo que hace que todos los intervinientes ganen, pues quedan en mejor situación que aquella en la que estaban antes de transar, dado que, el mercado, permite que puedan intercambiar algo que valoran menos, por algo que valoran más, lo cual es eficiente.

El mercadeo multinivel es en la actualidad una alternativa de vida para muchas personas, ya que un importante número de ellas han iniciado su ejercicio al no tener empleo. Así, a través de multiniveles se vende desde ropa hasta los llamados “productos milagro”, lo que permite a los vendedores subsistir de forma digna.

Recientemente, el Congreso aprobó una ley que tiene como objetivo regular la contratación multinivel, que hasta el momento es atípica pero eficiente, dado que por una parte, permite a las empresas llegar a más consumidores, y por otra, reportar beneficios económicos a los vendedores. Así, la nueva ley busca crear un entorno en el que haya transparencia, defensa de los derechos de los vendedores y protección del ahorro público.

Para tal efecto, la ley consagró varios derechos de los vendedores como: formular consultas a las empresas de multinivel (EM), quienes deberán responderlas por e-mail u otro medio dado por el vendedor; recibir oportunamente las compensaciones; conocer los términos de los contratos; recibir información precisa de los productos a vender; pertenecer a más de un multinivel; y terminar el contrato en cualquier tiempo por escrito.

Según la ley, los planes de compensación deberán expresar con claridad toda la información relativa a pagos, bonos y premios que pueda recibir el vendedor por ascender en la red, compensaciones que no pueden consistir en el disfrute de créditos de puntos o derechos de reconsumo en más del 50% de la misma. También, se faculta a la SUPERSOCIEDADES para vigilar estas empresas a fin de que cumplan la ley, lo que incluye la potestad de terminar campañas de promoción o publicidad cuando considere que pueden infringir la ley; finalmente, se consagran unas cláusulas contractuales mínimas que deben tener los contratos, algunas prohibiciones  contractuales y un periodo de transición para que las EM se identifiquen como tal.

Algo olvidado por el Congreso en esta ley, es que el derecho no es gratuito sino costoso, pues adecuar una actividad que antes funcionaba gracias a la mano invisible del mercado, a una regulación rígida, genera lo que le profesor Enrique Ghersi ha denominado “el costo de la legalidad”, el cual se puede definir como aquel costo en que debe incurrir el agente económico para acondicionar su actuación a lo dispuesto en las normas, costo que en caso sea muy alto, hace que los agentes migren hacia la informalidad, quedando fuera del sistema legal. Dicho costo, es parte de lo que Ronald Coase llamó los costos de transacción, es decir, los costos de información, tiempo y dinero en que incurren las personas para usar el mercado y contratar.

En este sentido, creemos que, la nueva ley, lejos de generar efectos positivos, hará lo contrario, pues tratando de regular el multinivel va a lograr informalizar a sus agentes; esto supone que ella desencadenará el llamado efecto Peltzman, bautizado así en honor del profesor Sam Peltzman de la Universidad de Chicago, el cual consiste en que una vez expedidas, ciertas regulaciones pierden su objetivo e incluso generan efectos contrarios a los deseados. Uno de estos casos es el expuesto por el peruano Cesar Guzmán Halbertadt, quien considera que normas como las que establecen cuotas para ciertos grupos (por ejemplo, en los empleos) pueden terminar perjudicándolos, debido a que los empleadores podrían terminar contratando gente que pertenece a ellos solo para cumplir la cuota, lo cual puede hacerse mediante la asignación de puestos de trabajo ociosos o de condiciones de trabajo mínimas, lo que a la larga solo genera mayor discriminación y estigmatización.

En el caso de los multiniveles, es -desde nuestro punto de vista- negativo e innecesario proferir una regulación como la comentada, pues, por una parte, los multiniveles son esquemas de mercadeo que generan riqueza a la sociedad, permitiendo la circulación más rápida y eficiente de bienes escasos, lo que redunda en mayor número de transacciones y por ende mayor bienestar social; y, por la otra, tienen bajos costos de transacción.

Así, si analizamos detenidamente la norma, vemos que el someter a dichas empresas a la vigilancia del Estado aumenta sus costos de transacción, pues no solo deberán pagar ahora la cuota de vigilancia que se cobra a las sociedades sometidas a la supervisión estatal, sino que, además,  las obligará cumplir una regulación más cara, que al final hace que aumenten los riesgos legales para las mismas.

También, es claro que el catálogo de derechos de los vendedores, puede ser nocivo para ellos. Piense sino en la obligación de terminar los contratos por escrito, en un país con un importante nivel de desempleo, donde aún existe el analfabetismo. ¿Se preguntaron los legisladores, qué van hacer estas personas sin educación para ser vinculados a esta forma de producción de recursos? O, si ya pertenecen a un multinivel, qué van hacer para retirarse? Los vendedores no requieren un listado de derechos, son gente racional; si el negocio no es bueno o la empresa no les cumple, dejarán de vender sus productos y buscarán otra que sea atractiva.

Además, determinar la forma de los contratos y suplir la voluntad de las partes, solo aumenta los costos de transacción, lo cual redundará en menos contratos y, por tanto, menos bienestar social.

En conclusión, y aprovechando que la ley fue objetada por el Presidente al considerarla inconveniente, creo que el Congreso debería aprender algo: ¡No regule lo que funciona bien, los mercados son inteligentes!

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here