Traducido por Milagros Mutsios.

Por Gary S. Becker

Uno de los principales cambios políticos que surgieron del reciente Tercer Congreso Pleno de China es una resolución que modifica la política del hijo único. Dicha política ha estado en vigor desde 1981. Lo que la resolución reconoce es que ésta podría ya no ser necesaria y que incluso, posiblemente fue equívoca para comenzar. El motivo por el cual pudo haber sido errada es que la fertilidad ya habría disminuido mucho después de 1981 incluso sin la ayuda de esta política, y más bien, debido al rápido crecimiento de los ingresos y la educación, además del abandono de la agricultura hacia las ciudades.

La política del hijo único ordena que las familias solo puedan tener un hijo, aunque se han admitido excepciones para las minorías, ciertas familias rurales y cuando ambos padres son hijos únicos. Dicha política a menudo se aplicó con rigor y crueldad; incluyendo abortos forzados durante períodos muy tardíos, esterilizaciones, fuertes multas por violaciones y ocasionalmente, incluso encarcelamiento. Este nuevo anuncio solo amplía ligeramente las excepciones al permitir que las parejas tengan más de un hijo incluso cuando solo uno de los padres sea hijo único. Sin embargo, este cambio es ampliamente asumido como una señal de que el gobierno será mucho más receptivo con las familias que tengan más hijos.

Las muchas excepciones a la regla del hijo único explican por qué la mujer promedio continuó teniendo más de un hijo. Por ejemplo, en 1990 la tasa global de fecundidad (TGF) – el número de niños nacidos de las mujeres promedio durante toda su vida – fue sobre 2. Para el año 2010, la data oficial tuvo una TGF de 1.18, pero estimaciones privadas indican que el número de niños no es reportado. Las estimaciones ajustadas pusieron la TGF en 1.35 , e incluso superior. Aun así, todos coinciden en que la TGF ha caído sustancialmente desde que la política del hijo único entró en vigencia a partir de su nivel de 2.8 en 1981 .

Antes de atribuir este descenso a la política del hijo único, hay que reconocer que el ingreso per cápita de China, el nivel de educación media y el grado de urbanización, todo ello creció rápidamente durante las décadas después de las reformas de la economía china que empezaron en 1978. Las familias con ingresos más altos y mayor educación que viven en áreas urbanas tienen menos hijos que aquellas más pobres con menor nivel educativo en el medio rural.

Aunque no es posible saber con precisión lo que la fertilidad china habría sido en ausencia de esta política, los cálculos preliminares de Jung Sekong y los míos basados en los efectos que ocasionaron los ingresos, la educación, la urbanización y otras variables en los países vecinos del Asia sugieren que la TGF de China en los últimos años habría sido alrededor de 1.5 debido al rápido aumento de los ingresos y la educación en China. Esto significa que es poco probable que se diese un gran incremento del actual bajo nivel de fertilidad china, incluso si la política del hijo único se eliminase por completo en vez de ser moderadamente debilitada. Los cambios introducidos en China desde 1981, debido principalmente a un giro radical en la década del 70 hacia una economía de mercado, habrían reducido considerablemente la fertilidad en cualquier caso.

La fertilidad en China es ahora un poco más baja de lo que hubiera sido en ausencia de la política del hijo único, y el declive desde 1981 también ha sido probablemente más rápido. Las muchas familias que no pudieron tener más de un hijo ciertamente sugieren que la política sí muerde. Sin embargo, que la fecundidad de China se redujera drásticamente en la década de 1970, incluso antes de que la política del hijo único entrara en vigor, indica que ya habían fuerzas en China empujando hacia abajo la fertilidad antes introducir las reformas económicas.

La política china del hijo único ha contribuido al rápido envejecimiento de la población china a pesar de que otras fuerzas poderosas estuvieran también trabajando. Este envejecimiento está causando grandes problemas en la prestación de atención médica adecuada y de ingresos de jubilación de las personas mayores, ya que los programas de seguridad social y salud del gobierno son irregulares y muchas personas de edad avanzada tienen solo un hijo que los pueda ayudar.

Las decisiones sobre el nacimiento de sus hijos por padres que son libres de escoger el tamaño de su familia se basan en los ingresos, la educación, y otras características personales de los mismos, además de las esperadas oportunidades que puedan tener sus hijos. Todo esto cambió rápidamente después de finales de los setenta. La política china del hijo único ha sido un experimento de ingeniería social que invadió este tipo de decisiones personales. A pesar de que,  aparentemente, tuvo éxito en la reducción de la fertilidad de China por debajo de lo que hubiera sido, dicha política no anticipó que las reformas económicas iniciadas en 1978 habrían llevado a una mucho más baja fertilidad de cualquier modo. Desde esta perspectiva, se podría decir que esta política ha sido en gran medida innecesaria y ha producido más daños que beneficios.

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