La inseguridad es una problemática que ha venido creciendo a lo largo de los últimos años en el país como crece una ola imparable que viene desde el mar. Primero comienza sin mucho ruido en las profundidades del océano y poco a poco se hace más evidente el estruendo de su presencia. En una reciente encuesta de Ipsos se reveló la escalofriante cifra de que el 89% de los peruanos se siente inseguro en las calles e incluso un 51% tiene temor hasta en su propia casa.

Si bien la inseguridad no es un problema que aqueje solamente al Perú, es un problema que ha tomado relevancia y notorio crecimiento en los últimos años. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) basados en información otorgada por el propio Ministerio del Interior, la cantidad de delitos en nuestro país ha tenido una tendencia al crecimiento desde el año 2008. Ese año re registraron 151.560 delitos mientras que el 2012 hubieron 254.405. Si hacemos cálculos, esto sería más del doble en cuatro años. 

Los problemas de inseguridad tienen mucho que ver con factores como presencia de mayor riqueza en el país, pero sobre todo, tienen que ver con factores de prevención y sanción. En un país donde según las últimas encuestas (también de Ipsos) el Poder Judicial tiene tan solo 13% de aprobación es sin duda un país que no confía en la justicia. Es muy difícil, por otro lado, castigar el delito cuando se tiene tan poca confianza en el sistema responsable de ello. Asimismo, para poder resolver esta problemática es fundamental que nuestra clase política pueda alcanzar un consenso en torno a este tema para legislar y reformar las instituciones que deben trabajar en mejorar nuestra seguridad. Sin embargo, nuestros 4 principales líderes políticos tienen más de 45% de desaprobación con picos de 79%, la comisión de seguridad ciudadana implementada en el congreso por el parlamentario Renzo Reggiardo pareciese más un spot propagandístico antes que un espacio de toma de acciones, e incluso el presidente del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (que es el propio presidente de la república Ollanta Humala) mencionó en una entrevista reciente: “No se si [la inseguridad ciudadana] sea el mayor problema”.

Por el lado de las políticas de prevención, sin embargo, una muy importante es el número de efectivos que tienen presencia en las calles. Desde hace varios meses se viene abogando por la eliminación del sistema 24 x 24 ya que ello permitiría que los efectivos policiales no tengan que venderle sus horas libres (en muchos casos por necesidad económica) a los privados, y entonces se puedan dedicar por más tiempo a brindar seguridad en las calles. Hasta el momento el ministro del Interior, Walter Albán, ha mencionado la voluntad por parte de su cartera de avanzar en la implementación de este sistema, sin embargo, esperemos que esta decisión no se quede tan solo (como ha ocurrido muchas veces) en simples promesas.

El gobierno del presidente Ollanta Humala ha visto pasar a seis ministros del interior en los dos años y medio de gobierno que tiene. El sector Interior es, sin duda, un sector que necesita políticas de continuidad y consenso para poder implementar reformas tan importantes y trascedentes como la eliminación del sistema 24 x 24, pero sobre todo, lo que necesita es voluntad política cierta al más alto nivel.

La necesidad de mejorar la infraestructura que tiene la policía es también de vital importancia. En el caso especifico de las comisarias, por ejemplo, según el INEI, el 40,7% de ellas no posee una computadora propia que esté operativa, el 45,5% no tiene acceso a Requisitorias Policiales y el 87,8% no tiene acceso al Sistema de Denuncias Policiales. Hace falta una voluntad política seria que debe ser asumida como una política de Estado. La ciudadanía menciona la seguridad como la que debiera ser la primera prioridad del país, es tiempo de actuar en consecuencia con ello.

1 COMENTARIO

  1. Interesante análisis. Una gran traba ante la delincuencia es la corrupción de los mismos sistemas judiciales y lo carcomidos que estos se encuentran. Sin solucionar el problema desde la raiz auguro continuos fracasos. Desde las simples coimas a la policía de tránsito hasta los sobornos a jueces y demás funcionarios. La autoridad se debe aprender a respetar, no hay otra. Como dices, hace falta una seriedad política al respecto y que esta sea asumida lo antes posible con la prioridad que amerita.

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