Hace algunos días el cardenal Juan Luis Cipriani planteó la realización de un referéndum para la aprobación del Aborto y de la unión civil entre personas del mismo sexo. En este artículo nos ocuparemos solo de lo que concierne a la unión civil.

Aunque para algunos esto pudo haber significado una muestra de “apertura” por parte del cardenal con respecto a su tradicional postura de rechazo incondicional a la propuesta, lo cierto es que esta nueva postura es una verdadera espada de Damocles. En nuestro país, según la última encuesta de Ipsos, el 65% de los encuestados menciona estar en contra de dicha unión. Sin embargo, un dato curioso, es que la aprobación tiene una correlación con el respectivo nivel de conocimiento que se tenga sobre la materia. Así, por ejemplo, con conocimiento de los derechos que otorga la unión civil, el rechazo disminuye hasta llegar a 49% de los encuestados. Por tanto, a primera vista podría pensarse que un referéndum sería muy peligroso para las personas que buscan poder hacer realidad la propuesta de unión civil y, en principio, se podría tender a creer que la postura en contra tendría un masivo apoyo por parte del electorado. Sin embargo, si se impulsa una campaña política y de información importante, es muy probable que el resultado se pueda revertir. Eso ya lo hemos visto muchas veces antes en política.

Ahora, por otro lado, saliendo del aspecto estrictamente político de la disputa y trasladándonos al aspecto jurídico; en un Estado Constitucional de Derecho existen ciertas cosas que se adecuan a nuestro ordenamiento y otras que no. En la idea de un referéndum, si bien a primera vista refleja la postura más “democrática” en este tema, la derrota de una de las partes podría llevar a la supresión de una serie de derechos fundamentales de la persona, cuestión por la cual nuestra Constitución prohíbe la realización de referéndums para este tipo de asuntos. El artículo 32 de nuestra Carta Magna menciona: “No pueden someterse a referéndum la supresión o la disminución de los derechos fundamentales de la persona, ni las normas de carácter tributario y presupuestal, ni los tratados internacionales en vigor”. En muchas legislaciones del mundo, la unión civil entre personas del mismo sexo se sustenta básicamente en los dos primeros y más importantes derechos fundamentales que consagra nuestra Constitución: la dignidad y la igualdad.

Hay quienes argumentan que en el aspecto literal el referéndum no propone la supresión de ningún derecho existente (ya que para ellos este derecho no existe). Sin embargo, aunque propone una “supresión” futura de la posibilidad de determinadas personas de poder ejercer un derecho fundamental como es el acto de contraer una sociedad de bienes con la pareja que aman, de hecho sí propone también la eliminación de un derecho fundamental que nuestra Constitución ya consagra.

El derecho no es solamente lo que se encuentra en la literalidad de la ley, sino que la historia del Derecho ha probado de sobra que existen una serie de Derechos positivos que se inspiran en valores supremos que no muchas veces están escritos en la norma. Por otro lado, si se pudieran someter a referéndum cuestiones de este tipo, seria una alegoría a la opresión contra las minorías sexuales de la misma índole, como si Adolfo Hitler hubiera sometido a referéndum frente al pueblo alemán la exterminación de los judíos. No siempre la voz del pueblo es “la voz de Dios”, sobre todo cuando su voz puede acarrear la opresión. Es por ello que la democracia no es un valor absoluto en las sociedades modernas y, por tanto, esta se funda en un Estado Constitucional de Derecho donde imperan los controles judiciales y la separación de poderes para garantizar que se respeten los derechos individuales frente a los dos más grandes opresores de los mismos a lo largo de la historia de la humanidad: el Estado y las masas.

La encuesta de Ipsos demuestra que en nuestro país con una campaña intensa de educación con respecto al tema de las minorías sexuales se podrían dar resultados positivos en el terreno político para una mayor aceptación con respecto a este tema y, por otro lado, ganar la batalla política a quienes aún creen que las masas tienen el derecho a oprimir. Sin embargo, la unión civil entre personas del mismo sexo es un derecho fundamental que debe ser reconocido no por el hecho de tener el apoyo de las masas, sino por el hecho de fundarse en el principio de igualdad y de dignidad del ser humano que dan base a todo nuestro sistema jurídico, constitucional y democrático y que nuestra Constitución ya consagra.

Muchos de los que hoy se oponen jurídicamente a la unión civil tienen por argumento el artículo 5 de la Constitución que menciona “La unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho, da lugar a una comunidad de bienes sujeta al régimen de la sociedad de gananciales en cuanto sea aplicable”. Sin embargo, el artículo 3 de nuestra constitución (que prosigue la enumeración que hace el artículo 2 de todos los derechos fundamentales de la persona) menciona muy claramente: “La enumeración de los derechos establecidos en este capítulo no excluye los demás que la Constitución garantiza, ni otros de naturaleza análoga o que se fundan en la dignidad del hombre, o en los principios de soberanía del pueblo, del Estado democrático de derecho y de la forma republicana de gobierno”.

Por ello, es unánime en la doctrina, que un Estado Constitucional y Democrático de Derecho es aquel que, primero, respeta su Constitución y, segundo, que hace respetar los derechos individuales frente al poder Estatal y las masas. Es precisamente esa la razón de ser de la Constitución y del sistema jurídico en primer plano. Si bien el artículo 5 menciona que es la unión de un varón y una mujer la que da origen a una sociedad de gananciales, por el artículo 3, ello no excluye que de forma análoga se pueda aplicar este artículo también a las personas del mismo sexo, en tanto esto se funde en cuestiones que deriven de la dignidad de la persona humana y, en tanto ello no represente una incompatibilidad para con las parejas que ya se encuentran amparadas por el artículo 5, como de hecho no ocurre.

Sin más, este asunto no se trata de que la población se pronuncie o no sobre esta materia, sino de que se haga respetar nuestra propia Constitución y se instauren mecanismos para que las parejas homosexuales puedan tener la oportunidad de formar una comunidad de bienes de la misma índole que las parejas heterosexuales. Aun así, la unión civil le pudiera ganar la batalla política a las posiciones que buscan legitimar en las masas una opresión a los derechos fundamentales. Cuando estamos hablando de derechos individuales, estos se deben respetar justamente porque son una defensa contra los poderes que históricamente los han oprimido y, por tanto, deben funcionar y hacerse respetar de pleno derecho.

3 COMENTARIOS

  1. brother gracias por pasarme tu blog ,me parece interesante , yo tambien pienso que no siempre ” La voz del pueblo es la voz de Dios ” porqué no todos tienen la capacidad de analizis critico para evaluar , determinar circuntancias o situaciones por falta educación ,cultura e información y porque tambien lo ven desde su perpectiva personal y no real . Por eso aveces pienso que el Referendúm puede ser peligroso mas aún cuando exite mucha ignorancia en un pais , se atentan contra los derechos de las personas o tambien cuando se trata de asuntos de economia y politica de estado . lo ven desde una perspectiva personal y no nacional . Como asi mencionas de Adolfo Hitler , un fundamentalista, radical al hacer un referedúm al pueblo Alemán a la exterminación de los judíos , tambien tenemos como ejemplo cuando Pilato hizo un referedúm al pueblo , si Jesús deberia ser o no crucificado , entonces aveces la desición del pueblo no es la correcta y por lo tanto no siempre la democracia es un valor absoluto , tampoco podemos ir encontra de los derechos de una minoria , ellos tambien forman parte de un estado , de una nación , por lo tanto tambien tienen derechos como cualquiera y no importa las preferencias sexuales sexo , raza o religión , pero la falta de conocimiento , cultura e información hace que las personas sean intolerantes y al ser intolerantes actuan como bestias y algunos toman el nombre de Dios , pero Dios jamas practica la intolerancia ni el odio , la unión civil solo busca igualdad , que todos tenga como garantia contitucional , derechos adquiridos bienes patrimoniales o propiedades , ect , que esten amparados por la ley , algunos dicen que en la contitución no tiene como derecho fundamental, las personas homosexuales porque no hablan de minorias acerca de su orientación sexual , pero eso justamente se puede cambiar o modificar , no tenemos siempre que ser rigidos en nuestra contitución , tambien la ley se puede hacer cambios , ser flexibles , seria bueno tener el modelo Anglogermanico y no el romano , bueno y para culminar , creo que deberia de haber un proyecto de Educación urgente para nuestro pais brother , espero que Pedro Pablo Kuczynski o tu algun dia cambien la realidad del pais con ideas progresistas , modernas para ser un pais social y culturalmente desarrollados , saludos brother (y)

  2. Muy interesante tu aporte, asi como el comentario de eliot y su ejemplo de jesus (excelente para casos de masas). Me parece importante señalar que ya en anteriores casos de referendum en el Perú se ha demostrado que las masas desinformadas (no por culpa propia, sino por la inoperancia del estado) son una ruleta rusa. Es tan simple como recordar el referendum de las macroregiones, proyecto de gran impacto que hubiera llevado a un crecimiento integral del país, en el cual el “NO” triunfo, debido a los miedos y la desinformacion de la poblacion. Asimismo recordar el referendum del FONAVI, en el cual mas de 1/3 de la poblacion voto por privar de su derecho a una minoria de personas, solo por el simple hecho de que este 1/3 de la poblacion no ganaba nada.

    Es evidente que no se puede dejar en la decision de las masas desinformadas los derechos de las minorias, que deben ser protegidos por un Estado Constitucional de derecho

  3. Es interesante lo que menciona este artículo, claramente este tipo de asuntos no pueden ser tratados bajo un referendum, y de ser precisos la garantía constitucional busca sin lugar a dudas no solo la debida concepción de cada término y tecnicismo sino también permite una interpretación extensiva de la norma para que, de ser expresa no se rija con rigurosidad bajo el principio de literalidad, de no tratarse de una tipificación penal o una mera norma positiva de caracter imperativo, ya que al tratarse de un articulado con rango constitucional es menester que permita la inclusión de nuevos derechos circunscritos dentro de los ya existentes siempre que los mismos no trasgredan la naturaleza propia del Estado de derecho. En simples palabras, un Estado Laico, es un Estado permisivo del libre culto, en vanguardia de la tolerancia y respeto de todo tipo de ejercicio en la creencia religiosa, por lo tanto de significar el principal argumento escondido de la opresión misma por parte de una parte de la población, ha de deberse a la incursión de un sistema que cuyos dogmas han de buscar imponerse para determinar y es más, calificar el ejercicio de los derechos, si bien es cierto con el debido respeto de su evolución y origen con caracter suprahumano, como el propio derecho natural lo manifiesta, como también al modo de mecanismo fiscalizador y más aun intervencionista, y no como un claro ejemplo de tolerancia frente a una diversidad cultural y religiosa que yace en la república del Perú. Un abrazo Ale, me gustó mucho el artículo, espero podamos compartir pareceres de nuestras publicaciones. Desde Arequipa, tu amigo Christian, futuro colega en Derecho, relacionados de la rama Constitucional, y ppkausa amigo en el Comité Nacional de Juventudes. Sigue así, es un largo camino en la columna de opinión, cuidate mucho.

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