Introducción

Las últimas semanas han sido bastante agitadas en el escenario peruano. Después de cientos años de silencio ha salido a la luz y a las calles, debatiéndose en los medios de comunicación, aulas, cafés, mercados, el Tribunal Constitucional y el Congreso de qué manera entender el imperativo democrático de la igualdad ante la ley, esta vez, frente a la necesidad de reconocer la condición de ciudadano de las personas no heterosexuales. La controversia tiene dos disparadores: el proyecto de ley de unión civil y el reconocimiento de la identidad de una mujer transexual. Ya hemos presentado nuestra posición sobre ambas cuestiones, así que ahora quisiéramos poner el foco en otro tema.

De algunos sectores se han escuchado “voces autorizadas” proclamando que un análisis desde la bioética justificaría impedir el reconocimiento legal de la diversidad sexual. Ello refleja el fuerte avance del discurso conservador (Mujica, 2009) que ha encontrado renovados bríos y novedosa agenda en los planteos propios de la bioética, dando como resultado el surgimiento de una “[bio]ética” confesional que goza de buena salud y excelente prensa. Por eso, en la semana de la laicidad, dedicaremos este post a presentar las diferencias entre la “[bio]ética” confesional y la bioética laica. Usaremos, para ello, nuestro sistema de preguntas y respuestas. Pasen, lean y opinen.

1. ¿Qué es la “Bioética”?

Es un campo particular de investigación, la intersección de la ética y las ciencias de la vida, una disciplina académica, una fuerza política en los estudios de medicina, biología y medio ambiente y una perspectiva cultural (Callahan, 1995: 247-58). Expresa el dilema moderno entre la libertad individual y la responsabilidad social. Se caracteriza por ser un campo en formación, de abordaje interdisciplinario, eminentemente práctico, que busca articular soluciones concretas a dilemas concretos.

2. ¿Qué se entiende por “bioética laica”?

Las bioéticas laicas son aquellas desarrolladas con base en conocimientos propios de las ciencias biológicas, filosóficas y sociales, fundada en hechos y razones, de esencia plural y carácter controvertible; que encuentran en la naturaleza humana el fundamento de la ética, reconociendo a esta naturaleza como abierta, ética, histórica, abierta a su propio devenir, capaz de conjugar la libertad constitutiva del ser humano con la necesidad y la responsabilidad (González Valenzuela, 2008:41). Se apoya en la idea de una sociedad plural en la cual se deben negociar pacíficamente las diversas posiciones morales.

3. ¿A qué se llama “bioética confesional”?

Se le puede definir como aquella que sostiene la toma de posición del Magisterio de la Iglesia, basada en una ética personalista que parte de entender que el ser humano es una unidad inescindible del cuerpo y el espíritu abierto al Absoluto (Aramini, 2000:46-49). La bioética confesional puede ser o no de corte conservador. Es sencillo distinguirlas: la bioética confesional tiene vocación de diálogo, la [bioé]tica confesional conservadora tiene vocación de poder. Por eso la colocamos entre corchetes. En mi opinión la [bio]ética conservadora católica no es verdadera bioética, es simplemente una ética particular, por carecer de la voluntad de intercambio y concurrencia democrática excluyente de la bioética.

4. ¿Todas las [bio]éticas católicas son conservadoras?

No. Dentro de las bioéticas confesionales católicas hay significativas divergencias. Hay al menos tres diferencias fundamentales: la relación entre bioética y teología; la posición frente al aporte de las ciencias sociales y naturales; y, la postura en relación a la autoridad normativa. La [bio]ética confesional conservadora sostiene que la bioética es parte de la teología moral; suele despreciar o manipular los datos científicos y  reclama y trabaja activamente por la implementación legal de sus posiciones éticas (prohibición de la anticoncepción y del aborto, negativa a reconocer derechos a las personas sexualmente diversas, referéndum sobre leyes aprobadas por el Congreso, etcétera).

5. ¿De qué puntos parte la [bio]ética confesional no conservadora?

Entiende a) que la bioética es totalmente autónoma de la teología moral (Blásquez, 2000: 94-96); b) que “las espiritualidades deberían sumarse al diálogo interdisciplinario de la bioética, colaborando con la búsqueda común de valores, pero sin arrogarse el derecho de intromisión para dictar normas de moralidad a la sociedad civil, plural y democrática” y c) la bioética puede sumarse al movimiento, ya en marcha, del diálogo interreligioso (…) pero “sin imponer exclusivamente visiones sobre el sentido de la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, etcétera”. En síntesis, “proponer criterios axiológicos, sin imponer recetas normativas” (Masiá  Clavel, 2011). Esto es, concurrir como un actor social más, sin pretender imponer normativas universales a quienes no comparten sus marcos de referencia ético-religiosos. Dos de sus principales representantes son los sacerdotes Javier Gafo (ya fallecido) y Juan Masiá Clavel.

6. ¿Qué sostiene la [bio]ética confesional conservadora en términos de obligatoriedad de las conductas?

Las posiciones conservadoras sostienen que el criterio propio es el único correcto y que por la bondad intrínseca, natural o autoevidente de sus proposiciones este debe ser aplicado obligatoriamente a toda la sociedad, sean los ciudadanos católicos practicantes, o no. Se equipara obligación moral y obligación legal, violando el principio fundamental de convivencia democrática que diferencia la ética de mínimos – que fija un piso de convivencia  en una sociedad plural- , de la ética de máximos, la cual rige las decisiones propias conforme nuestra conciencia moral. Por ejemplo: María preferiría morir antes que realizarse un aborto si corre riesgo su vida ya que considera que el aborto es un grave pecado, por ende, toda mujer debe estar dispuesta a dar su vida por el feto que está gestando. La ley moral es asimilada a la “ley natural” y esta pretende sintetizar o recoger en la “ley política” el contenido de “verdad absoluta” de los mandatos religiosos.  No reconocen la perspectiva de género, los derechos de las mujeres y niñas ni los derechos de las personas sexualmente diversas.

7. ¿Qué sostienen las bioéticas laicas y las bioéticas confesionales no conservadoras al respecto?

Sostienen que en una comunidad los diferentes actores sociales tienen derecho a expresar, dentro de ciertos límites, una propuesta moral. En la variedad y considerando los aportes tanto de las bioéticas seculares cuanto las de las confesionales, será posible encontrar algunas posiciones comunes, niveles de coincidencia o acuerdos de convivencia.

8. ¿Dónde y cómo se da el paso de la bioética a la biopolítica?

La cuestión de la autoridad normativa se revela como el punto de inflexión en esta transición de la bioética a la biopolítica, donde la bioética es utilizada, ya no como método o herramienta de resolución de casos complejos a la luz del diálogo plural e interdisciplinario, sino como estrategia de síntesis de discursos de autoridad útil para lograr la imposición de las creencias propias, bajo un lenguaje y mecanismos que pretenden ser científicos, legales y respaldados por la ética. Existe una clara línea divisoria entre bioéticas laicas y confesionales, pero en relación al debate propiamente dicho, ello no resulta problemático, ya que siendo por definición un espacio horizontal y plural, la discusión en bioética es abierta al diálogo y se enriquece con las diferentes posiciones, particularmente cuando estas están sólidamente apoyadas en valores socialmente compartidos. Es cuestión de no confundir entonces Bioética, con Biopolítica.

9. ¿Cuál es el aporte de la bioética de los derechos humanos, en cuanto bioética laica?

Establece pautas claras a favor de una nítida distinción entre las esferas de la moral pública – que sirve como plataforma axiológica a la ley-  y la moral particular, que no puede ser impuesta en una comunidad de extraños morales, sin que ello implique desconocer los elementos valiosos que pueden aportar las [bio]éticas confesionales al debate plural sobre temas complejos y que involucran a la ciudadanía.

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Bibliografía

ARAMINI, Michele. Introducción a la Bioética. Bogotá, San Pablo, 2007

BLÁSQUEZ,  Niceto. Bioética, La nueva ciencia de la vida. Madrid, Biblioteca de autores cristianos, 2000

CALLAHAN, Daniel; ‘Bioethics’, En Warren Reich (ed.), Encyclopaedia of Bioethics, New York, Simon&Shuster Macmillan, 1995, Vol.1  págs.  247-58

GONZALEZ VALENZUELA, Juliana “¿Qué ética para la bioética? En  Perspectivas de bioética, GONZALEZ VALENZUELA Juliana (coordinadora), México, FCE, UNAM y FFL, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2008, pp. 9-51

MASIA CLAVEL, Juan. Conferencia homenaje a Javier Gafo en el décimo aniversario de su muerte, Madrid, 22 de febrero, 2011. Disponible en http://www.juanmasia.net/ consultado el 31 de marzo 2011.

MASIA CLAVEL, Juan. ¿Quiebra o reconvención? La moral teológica en apuros. Disponible en http://www.juanmasia.net/, consultado el 1 de abril de 2011.

MUJICA, JARIS. Microscopio, de la Bioética a la Biopolítica. Lima,  Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, 2009

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