Traducción por Milagros Mutsios

Los problemas técnicos que acompañan a la puesta en marcha de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, promulgada por el Presidente Obama, han invitado a criticar a la burocracia gubernamental. Las burocracias, sin lugar a dudas, generan muchos problemas, tal vez imposibles de erradicar y estos, de ninguna manera se limitan solo a las burocracias gubernamentales.

El término “burocracia” refiere a la administración como una jerarquía con varios niveles de profesionales capacitados, alejados de la política y guiados por reglas escritas (minimizando así la discreción). Históricamente, se refiere a la administración gubernamental, pero hoy en día, el término se aplica a la administración en la característica formal burocrática de cualquier institución.

Invariablemente, las instituciones burocratizadas son grandes y complejas— muy grandes y complejas como para un trato cara a cara que implique instrucciones orales e informales como alternativa viable a los métodos formales de comunicación y mando que caracterizan a la burocracia-. En organizaciones muy grandes, como el gobierno estadounidense, hay múltiples burocracias; del mismo modo, también las hay en grandes firmas privadas, universidades públicas o privadas, complejos hospitalarios, fundaciones, etc. La fuerza impulsadora de la estructura burocrática es la complejidad de su misión institucional, la cual requiere de la dirección de múltiples especialistas coordinados jerárquicamente por procedimientos formales.

Una institución tiene una misión, pero las personas quienes la componen -los burócratas- tienen preocupaciones personales, tales como el salario, el poder, el trabajo, la seguridad, la promoción y las condiciones fáciles de trabajo. Hay intercambios entre estos elementos del trabajo; en particular, el sueldo es intercambiado por las seguridades laborales, las condiciones fáciles de trabajo, -con frecuencia- beneficios no pecuniarios, entre otros.

El problema particular de la burocracia en América es el entrelazamiento de las burocracias gubernamentales con las legislaturas en un contexto de rivalidades burocráticas. El reciente fiasco del sitio web creado para la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible es un ejemplo importante. Este fiasco es uno de los aspectos de un problema mucho más grande que refiere a la incompetencia de la contratación pública federal de los servicios informáticos. El método eficiente de contratación pública sería tener una agencia cuya misión fuese conseguir servicios informáticos al gobierno. Así, diferentes agencias presentarían sus necesidades informáticas a la agencia del ordenador, la cual evaluaría las necesidades de la agencia aplicante y los mejores (el más económico y adecuado) medios para satisfacer esas necesidades. Las agencias no quieren esto porque no desean compartir su información con otras agencias; la información significa poder y ellas quieren ser capaces de exigir un precio por compartir su información; normalmente, los precios toman la forma de información de retorno. El Congreso no quiere una agencia informática común porque quiere ser capaz de autorizar la obtención de computadoras agencia por agencia, asegurando que la adquisición de cualquier proveedor tenga una influencia política con el comité congresal particular responsable de la agencia.

Debido a los niveles salariales que los ingenieros informáticos expertos demandan, es difícil para las agencias del gobierno el contratar y retener al experto en computación más calificado. La solución lógica sería externalizar a los proveedores de servicios informáticos, y esa fue la solución adoptada por la página de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible. Empero, cuando los burócratas carecen de las habilidades de los técnicos especializados, es difícil para ellos seleccionar y supervisar a un proveedor de servicios técnicos de alto nivel externo.  La burocracia necesita ser capaz por lo menos de mantener a consultores informáticos quienes pueden dirigir la agencia hacia un proveedor de servicios operativos que va a satisfacer las necesidades de la agencia y que pueda supervisar al proveedor para asegurarse de una entrega adecuada. Sin embargo, para encontrar, negociar y supervisar a un consultor sobre las habilidades necesarias y la experiencia en sí mismas, se necesita -nuevamente- de un alto nivel de habilidad técnica, raramente encontrado en las agencias gubernamentales. La combinación de un salario modesto sumado con la seguridad laboral y otros beneficios, tiende a no ser atractivo para la élite de trabajadores altamente calificados en sus campos altamente compensados. La burocracia tiende a trabajar bien solo cuando su desempeño es relativamente simple con tareas altamente familiares, completamente lejos del común riesgo empresarial de los altos campos competitivos.

Un problema particular encontrado en las burocracias federales es la extraordinaria dificultad para despedir a trabajadores innecesarios o de bajo rendimiento. Dejando de lado los derechos procesales concedidos a los empleados que deben ser dados de alta, los trabajadores en riesgo a menudo tratarán de establecer alianzas con los directores influyentes o incluso con los miembros del Congreso o el personal congresal. Como resultado, resulta ser una excesiva molestia el despedir a un trabajador innecesario o ineficiente y en su lugar, la agencia le encontrará lo que se denomina un “lugar de estacionamiento”; es decir, un trabajo en el cual el empleado no pueda hacer daño y se encuentre fuera del camino.

No es evidente cuál es la solución, especialmente desde que la burocracia es tanto una necesidad como una plaga sobre grandes empresas privadas, así como para instituciones públicas, incluyendo corporaciones. Es bien sabido que el personal de una exitosa compañía tiende a acumularse hasta que una recesión económica u otro choque fuercen a la compañía a reducir personas en aras de minimizar costos. Hasta que eso pase, el personal de trabajo tiende a incrementarse. Los gerentes, cuya compensación se dirige a expandir su control presionan a sus superiores a autorizar un aumento de personal, mientras que los subordinados buscan hacerse indispensables a través del acaparamiento de información y el fomento de las relaciones personales con sus compañeros de trabajo o a veces, con los proveedores o los clientes influyentes de la corporación. Tanto para instituciones privadas como públicas, la posesión de información importante es un ventaja personal de gran valor, típicamente acaparada por su poseedor. Y por ello, puede ser muy difícil, inclusive para los administradores, el obtener la información que ellos necesitan para un manejo óptimo. La burocracia otorga su información privada solo de mala gana a cambio de autonomía, seguridad y privilegios.

A pesar de los problemas de la burocracia que he estado analizando, debe estar sobre un balanza el eficiente significado de un administrado o no sería penetrante en ambos sectores, público y privado. Esta es una reflexión deprimente porque la burocracia es una función de complejidad, sus patologías son ampliadas por la complejidad – y la complejidad está creciendo hacia nuestro gobierno e instituciones comerciales-.

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