Por Roberto Pérez-Prieto

Nos gusta llamarnos “país democrático” y nos encanta que otros países nos llamen así porque de esa manera nos diferenciamos de los “dictadores” y de las “falsas democracias”. Por eso, nos jactamos de derrocar al tirano de Fujimori y así recuperamos nuestra “democracia” y hoy somos más felices tomando nuestras propias decisiones en esa dichosa forma de gobierno que es la “mejor” a la luz de nuestros ojos.

La democracia (demos-kratos) es un lindo poema; un poema en el que le damos el poder al pueblo para que elija a sus gobernantes ya que “la voz del pueblo es la voz de Dios” y es el pueblo el que sabe manejar mejor los destinos de sus países (sin importar que los niveles de educación de dicho pueblo sean los más bajos del mundo, total la elección de gobernantes no depende de la educación ¿no?).

¿Pero acaso vivimos realmente una democracia en el Perú? Enfáticamente digo que no. Lo que tenemos es un “jueguito” de democracia, una “sombra de democracia” (como diría Platón) y utilizamos su nombre cada vez que alguien pretende poner las cosas en orden (porque sabemos que muchas veces quien pretende poner las cosas en orden pasa de autoridad a autoritarismo). ¿Entonces qué tenemos? Algo más parecido a una anarquía que a una real democracia.

Hoy en día, las democracias evolucionadas le rinden homenaje a una norma máxima, una norma que gobierna todo, una norma a la cual debemos recurrir siempre; estoy hablando de la Constitución. Dicha Constitución tiene dentro de sí distintos puntos imprescindibles para cualquier Estado y uno de éstos son las Instituciones que ella crea. Todas y cada una de estas instituciones tienen una razón de ser y son justamente estas instituciones sobre las cuales se construye la idea de Estado, la cual comprende a las entidades del Estado y a nosotros como nación que integra nuestro país.

En otras palabras, estas instituciones son las columnas sobre las cuales apoyamos a nuestra sociedad y dependerá de la solidez de estas columnas si es que podamos llamarnos realmente democráticos o no. Por muchos años se ha creído que la democracia significa flexibilidad; sin embargo, considero que ello es errado. La democracia significa solidez, rigidez en sus instituciones, ya que a partir de ellas se crea una sociedad más justa.

¿Cuáles son estas instituciones? Existen varias y de varios tipos, pero me limitaré a las entidades que crea nuestra Constitución (dejando en claro que considero a los Derechos Humanos como una institución primordial). Primero las tres clásicas: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial. Sin embargo, con el correr de los años y de la doctrina constitucional, se han creado algunas otras llamadas Organismos Constitucionalmente Autónomos, como el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y el Consejo Nacional de la Magistratura.

Como dije, estas instituciones, son imprescindibles para el funcionamiento de nuestro orden democrático y, por ende, para nuestra sociedad, pues basta que una de ellas se encuentre endeble para que todo nuestro sistema corra el riesgo de colapsar.

En nuestro país, es innegable que estamos ante un firme avance económico. Sin embargo, ¿tendremos espaldas para soportar el peso que eso conlleva? ¿Tendremos la base para no colapsar ante tal vorágine económica? Considero que la respuesta es que no.

¿Se han dado cuenta de que día a día crece el número de noticias sobre mafias (Lamborghini, hijos de alcaldes, presidentes de gobiernos regionales)? ¿Se han dado cuenta de que tenemos una ola de delincuencia imparable? ¿Se han dado cuenta de que los extorsionadores ya tienen ciudades tomadas? ¿Se han dado cuenta de que no tenemos Poder Judicial hace más de 40 días? ¿Se han dado cuenta de que el Tribunal Constitucional interfiere en las funciones del Consejo Nacional de la Magistratura? ¿SE HAN DADO CUENTA DE QUE NO TENEMOS JUSTICIA?

¿Cómo podríamos tener una real democracia sin Poder Judicial? ¿Cómo podemos tener democracia si no respetamos a las instituciones democráticas? Tenemos un grave problema institucional que se viene arrastrando por años, décadas, siglos. Nuestro Poder Judicial, cuando no está en huelga, trabaja en condiciones precarias y muchas veces es por su propia culpa, o por la nuestra también.

Siempre que avanzamos económicamente, nuestras columnas no tienen la solidez para soportarlo y empiezan a quebrarse nuestras instituciones. ¿Y cuál es el resultado? Una sociedad con dinero, pero sin justicia, una sociedad con más violencia, con mafias, con personas “intocables”, una sociedad como el Nueva York del Padrino, como el México de hoy, como el mismo Perú pre y post guerra con Chile.

En esta pequeña reflexión solo he querido llamar la atención de nuestra situación; sin embargo, existen diversos temas que pueden tocarse a partir de lo dicho y espero poder ir haciéndolo poco a poco, por lo menos para no quedarme callado ante una situación que me preocupa como ciudadano.

Las personas debemos respetar las instituciones porque esas instituciones nos hacen crecer como sociedad, una sociedad sostenible que, ante una crisis, tiene las espaldas institucionales para soportar el peso de una economía que crece y crece todos los días. Yo sé que existen varios factores sociológicos para comprender este fenómeno, pero la pregunta que me hago todos los días es: ¿esto es realmente una democracia?

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