Es el proyecto de ley que probablemente ha causado más polémica en los últimos años. El movimiento a favor del proyecto de ley del congresista Carlos Bruce por parte de medios de comunicación y figuras públicas ha sido muy importante. Sin embargo, hay también un importante movimiento en contra de este proyecto, impulsado entre otros por la Iglesia Católica, y una mayoría de peruanos aún se opone a la legalización de la unión civil homosexual que, más allá del nombre, cumple el propósito del matrimonio para personas de mismo sexo.

Aprovechando la coyuntura, comentaré 5 de las principales razones que suelen darse para no permitir que los homosexuales tengan derecho a casarse y por qué creo que estas están infundadas.

1. Lo manda la Biblia y mi ética religiosa

En efecto, La Biblia dice, en Levítico 18:22:

No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación.

Si eres un católico practicante, solo con este pasaje el tema está zanjado. La Biblia lo dice claro: la homosexualidad es una abominación. Pues aprovecho para citar abajo otros pasajes bíblicos que muchas veces ignoramos.

Las mujeres guarden silencio en las iglesias, porque no les es permitido hablar, antes bien, que se sujeten como dice también la ley. Y si quieren aprender algo, que pregunten a sus propios maridos en casa; porque no es correcto que la mujer hable en la iglesia.” (Corintios 14:34)

“…el conejo, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros; y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, formando así un casco hendido, no rumia; será inmundo para vosotros. No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres; serán inmundos para vosotros” (Levíticos 11:6)

Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos, entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.” (Deuteronomio 22:28)

La Biblia manda que las mujeres se mantengan en silencio, que está prohibido comer conejo o cerdo y que un violador deba pagar una indemnización al padre de la víctima y luego casarse con ella. Pero por supuesto, la Biblia fue escrita hace más de un milenio y no podemos tomarnos todas y cada una de las cosas que dice al pie de la letra. Mucho de ella son anacronismos y leyes antiguas, hoy abominables. La Biblia tiene que interpretarse en su contexto y debemos tomar de ella sus lecciones morales y espirituales.

Pero no el repudio a los homosexuales. Eso sí debe tomarse al pie de la letra. Pues bueno, aprovecho para dejar una última cita bíblica:

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Jesús, en Marcos 12:31)

Esto, claro está, no se aplica a los homosexuales. Ellos, lo dice claro la Biblia, son una aberración. Pero no es solamente un tema de que lo diga la Biblia. La posición de la Iglesia Católica ha sido siempre clara: el matrimonio homosexual va en contra de los designios de Dios. Debe comprenderse que los mandatos bíblicos tienen que ser respetados por la Ley. Al fin y al cabo, si bien es cierto que existen personas en nuestro país que no son cristianos, los cristianos son mayoría. Y la ley debe seguir el código moral de la mayoría (es por eso que, en última ratio, es justo que se someta el tema a referéndum). El laicismo del Estado cuenta solamente para las religiones que no son mayoritarias. Quien quiera ser judío, musulmán, budista o ateo, pues que ejerza su culto en su casa, pero fuera de ella tiene que cumplir las reglas de mi religión.

Quien sea católico practicante y se de cuenta de cómo la anterior posición no solo es insostenible, sino es, además, antidemocrática, tiene mi total respeto. Al fin y al cabo, esta es fundamentalmente la posición que siguen los países radicales islámicos para dejar a las mujeres en un estado de absoluta opresión y degradación: es lo que dice mi religión, y en mi país, mi religión es la ley de todos. A quien no le guste, que se vaya a vivir a países progresistas.

2. No es lo natural

La naturaleza nos creó hombre y mujer para que nos reprodujéramos. La homosexualidad es simplemente antinatural.

Podemos ignorar el hecho científico de que la homosexualidad ha sido observada a lo largo y ancho del reino animal. E ignoremos también la abundante evidencia científica de que la homosexualidad no es aprendida ni adquirida, sino innata; ignoremos la extensa documentación de la homosexualidad a lo largo de la historia y en diferentes culturas (a menudo en forma aceptada); e ignoremos el consenso de que esta no es una enfermedad ni un trastorno. Claramente, la homosexualidad es antinatural.

Al amable lector de este artículo que sostenga el argumento anterior: le recomiendo que deje de leer este texto, apague la computadora y se deshaga de ella. Le aseguro que Internet no tiene nada de natural. Ni la mayoría de cosas que usted aprovecha día a día, como el transporte motorizado, la medicina o ningún tipo de producto industrializado.

3. El matrimonio tiene como fin la procreación

Se escucha a veces el argumento etimológico: matrimonio viene de madre. Por ende, no tiene sentido un matrimonio entre personas del mismo sexo, quienes no pueden procrear. Supongo que, entonces, no habrá ningún problema que empecemos a pagar todos los salarios en sal (de ahí el origen etimológico de la palabra). En fin, el proyecto de ley sugiere llamarlo unión civil y no matrimonio, así que por el lado lingüístico no hay mucho problema.

Por otro lado, quien haya afirmado que el fin del matrimonio es la procreación va a tener que buscar alguna justificación muy creativa sobre por qué, si bien el matrimonio homosexual está prohibido dado que no permite ello, no hay reproche alguno contra los matrimonios entre personas de tercera edad o de personas estériles.

Finalmente, creo que es importante recordar, aunque debiera ser obvio, que contraer matrimonio no es necesario para procrear y que muchos no tienen intención de procrear ni siquiera luego de casarse. Mejor que cada quien se dedique a decir cuál es el fin de su propio matrimonio.

4. Esto no se trata de igualdad de derechos, sino de dar un privilegio a los homosexuales

Es decir, hay igualdad, porque heterosexuales y homosexuales tienen derecho a contraer matrimonio libremente, mientras sea con personas del sexo opuesto. Igual para todos.

En el apartheid las personas de diferentes razas tienen diferentes buses. Cada quien puede subirse libremente al bus que quiera, mientras que sea un bus correspondiente a su raza. Igual para todos.

En muchos sitios del mundo fue ilegal que personas de diferente raza se casaran (blancos con negros, blancos con indios, etc.). El que dos personas, una blanca y una negra, se casaran no afectaba a nadie más que a ellos. ¿Por qué estaba prohibido? Porque era antinatural.

Todos tenían igualdad de derechos: podían casarse con quienes quisieran, mientras fuera con personas de su misma raza. Igual para todos.

5. Debemos proteger el matrimonio y la familia tradicionales, que parten de padre y madre

Para empezar, decir que el matrimonio o la familia tradicionales son entre hombre y mujer es sencillamente incorrecto. A lo largo de la historia, las relaciones matrimoniales han variado enormemente. Diferentes culturas en diferentes momentos de la historia han tenido formas de matrimonio variadas y distintas. De hecho, en el Perú prehispánico se tenía una idea de “matrimonio” muy distinta de lo que tenemos nosotros hoy como una estructura rígida de padre y madre.

De hecho, durante la mayor parte de la historia humana el matrimonio no ha sido ni un acto jurídico ni una ceremonia de significado fundamentalmente religioso; era, en cambio, un acuerdo social entre dos personas que decidían vivir el resto de sus vidas juntas. Fue más adelante que este tipo de acuerdos empezó a registrarse y entonces el matrimonio adquirió relevancia jurídica.

En ese sentido, hoy una relación duradera de dos homosexuales que se aman y pasan sus vidas juntos es un matrimonio en su sentido esencial. Solo falta que la ley lo reconozca.

Finalmente, si en el Perú contemporáneo la tradición es que el matrimonio es entre hombre y mujer, pues es hora de que esa tradición cambie. Porque del otro lado de quienes quieren proteger su idea de lo que es un matrimonio tradicional, están miles de peruanos que viven en desigualdad de derechos y que no pueden realizar sus vidas junto con las parejas a quienes aman en forma cabal, porque la ley no lo permite. Eso no es aceptable en una democracia.

El “matrimonio tradicional” no necesita protección. El que los homosexuales puedan casarse no va a perjudicar a ningún tradicionalista o conservador que crea que eso no debe ser permitido, ni a ninguna familia tradicional de padre y madre. Si a alguien le parece mal casarse con una persona del mismo sexo, pues que no se case con alguien de su mismo sexo.

Eso no le da el derecho de impedírselo a los demás si no comparten sus creencias. En una democracia se prohíben las conductas que dañan a los demás o impiden el ejercicio ajeno de la libertad. Este no es el caso. El que los homosexuales se casen no va a afectar en nada a los heterosexuales. No va a incentivar la homosexualidad ni hacer que se difunda. A lo mucho, quizá los homofóbicos tengan que tolerarlos en lugares públicos.

Bueno, sean bienvenidos al siglo XXI.

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