A pocos días del primer partido del Mundial Brasil 2014, desde Enfoque Derecho buscamos a Dr. Fernando Tuesta Soldevilla, profesor de Ciencia Política de la PUCP, para conversar sobre el impacto que ha tenido el fútbol en la sociedad.

ED: Queda claro que, hoy en día, el fútbol ha dejado de ser un mero deporte lúdico para convertirse en un hecho con gran relevancia en la sociedad. Comenzando por una pregunta general, ¿cuál ha sido el impacto de este deporte en la sociedad? ¿Se trataría de un reflejo o espejo de la sociedad donde esta se desarrolla? O, ¿un componente que ha generado o puede crear cambios en la misma?

FT: Ambas cosas, pues no son excluyentes entre sí. Como bien dices, hace tiempo el fútbol dejo de ser un deporte meramente lúdico, probablemente desde que dejó de ser amateur y se convirtió en profesional. Además, impulsado por la globalización, actualmente tiene contornos mucho más claros que indican que el fútbol es además un negocio, pero que no se queda solo en ese ámbito. El fútbol no pierde significado, pues traduce manifestaciones importantes de cada país, desde su organización, desde la forma como se mira, desde ciertas virtudes que se traducen en los éxitos o derrotas.

Así, el fútbol es, y por lo visto seguirá siendo, un fenómeno de masas. Y lo es por las características propias del deporte: es de reglas simples, colectivo y se juega fácil. Creo que no existe ningún otro deporte que se juegue tan fácil, hasta con una chapita en la calle, a diferencia de otros deportes como el básquet o el vóley. Y, justamente esto hace que se conecte con varios aspectos colectivos o individuales, y sensibilidades sociales. Asimismo, esto hace que este deporte no pueda ser comprendido, en algunos casos, por quienes metidos en la maquina del negocio quisieran que sea de otra naturaleza, pues parecería impensable que un partido pueda terminar 0-0 y, a pesar de eso, siga siendo un juego extraordinario.

Creo que todo esto hace del fútbol un fenómeno social y cultural, pues finalmente es uno de los pocos momentos en los cuales la gente se identifica a través de una camiseta.

ED:Con toda la importancia que ha adquirido este deporte, también sale a la luz la relevancia que han adquirido las selecciones nacionales en varios países que participan de las competiciones. Sobre este tema, ¿qué rol juega actualmente las selecciones nacionales en sus respectivas sociedades? ¿Nos encontramos frente a un nuevo símbolo de identidad nacional?

FT: Bueno, es su épica o su extrema derrota. Ustedes, jóvenes, no saben lo que es celebrar la clasificación de Perú a un mundial y, efectivamente, es una suerte de canalización del fervor del fútbol proyectada en un escenario nacional, pues el deporte vincula. Por ejemplo, en Brasil, que es sede del mundial, el fútbol es más que una pasión. Es parte de su identidad nacional. Ciertamente mientras más exitoso, será mayor la capacidad de abarcar múltiples sentimientos. Allá para ellos el fútbol es lo que para nosotros podría ser la gastronomía.

ED: Bajo esta lógica, no han faltado quienes afirman que el fútbol ha generado un espacio de diálogo, reflexión y contraste entre países en situaciones de conflicto. Partidos como Argentina-Inglaterra, Perú-Chile, Alemania-Polonia e incluso Honduras-Salvador son casos conocidos y emblemáticos. Frente a esto, ¿qué rol ha jugado el fútbol como hecho social en estas circunstancias de conflicto? Hay quienes afirman que la extensión de este deporte ha cambiado las armas por la pelota e incluso permitido calmar grandes disputas…

FT: El fútbol sería algo como la prolongación de la guerra a través de una pelota (risas), que es lo bueno. Lo malo es cuando la guerra es la prolongación del fútbol, como cuando cuando se enfrentaron El Salvador y Honduras, en la llamada “Guerra de las 100 horas”. De otro lado, en España, un Real Madrid – Barcelona va más allá de lo que nosotros pensamos. En el contexto español hay un componente muy importante del catalán sobre el centralismo del castellano. Recuerdo, hace muchos años, que estando en el Camp Nou cuando salió a jugar el Real Madrid les gritaban “¡españoles!”. Para nosotros esto puede parecer incomprensible, pero el fútbol tiene este tipo de manifestaciones.

Ahora, no solo es el fútbol. También hay otros deportes donde también esto se expresa. Lo que sucede es que al ser el fútbol un deporte de masas, el sentimiento y la magnitud de estos enfrentamientos es mayor.

No obstante, al lado de esto, este deporte no solo tiene un componente de guerra, sino también de competencia sana. Posee un matiz interesante que lleva a rivales a darse la mano, fraternizar e incluso desarrollar campañas en contra la violencia, el racismo. Antes en el fútbol agredir verbalmente desde la tribuna era natural, incluso con expresiones de racismo que ahora, felizmente, son combatidas desde el mismo fútbol. Los jugadores al salir con una camiseta o una bandera que diga “no al racismo”, expresan desde este campo que, a pesar de que por un momento parece una guerra y se viven pasiones intensas, también existen valores y envían un mensaje, especialmente a los jóvenes, que dice: “oye, finalmente, esto es un deporte. Cuídalo”.

ED: Continuando con el tema de identidad cultural, ¿algo similar sucede con los clubes deportivos? ¿cómo sería este proceso cultural-deportivo?

FT: A ver, creo que hay una diferencia. Habría que dividir en la constituciones de los clubes de fútbol, aquellos que nacen en la etapa más amateur o luego de la primera mitad del siglo XX, y que expresan o representan determinadas identidades al nacer en barrios de las localidades, de otros clubs más recientes. Por ejemplo, Alianza Lima nace en La Victoria, y es la expresión o representación del sentimiento de determinados sectores sociales. Lo mismo en otros sitios, pues en su momento ocurrió esto con Boca y River, en Argentina.

Posteriormente, ya se constituyen otros tipos de clubes alrededor de empresas o universidades. Si bien en Chile este proceso ha tenido más acogida, en el caso de Perú tienes casos como César Vallejo o San Martín, pero que le quitas a “la muela” y se queda sin hinchas (risas), porque no es solamente jugar el fútbol o crear la institución, sino que los clubes de tradición expresan muchos sentimientos ligados a territorio, tradición y representación de sectores sociales.

ED:Por otro lado, el fútbol como fenómeno social también ha ocasionado otros que, si bien están directamente ligados, poseen una dinámica a veces autónoma como en el caso de las barras bravas. ¿Son estas una consecuencia del crecimiento de la “cultura futbolística” o es necesario tomar otros factores en cuenta?

FT: El fútbol, y estas manifestaciones de barras asociadas con pandillas, se desarrollan a partir de la expansión de las grandes ciudades y también de la globalización.

Mira, las barras han existido siempre. Pero no con la cantidad y diversidad de manifestaciones simbólicas desde banderas, cánticos, marchas, etc. La forma como se organizan, se manifiestan y establecen vínculos o redes que van más allá del estadio, en donde incluso se trazan fronteras. Ciertamente los grados de violencia son altos, sobre todo para sectores más postergados, pero en donde desarrollan espacios y vínculos de comunidad, en donde se sienten reconocidos y protegidos. Pero ya hemos visto varias escenas de violencia que no han sido correctamente enfrentadas. Recordemos que los grupos más violentos en el fútbol a nivel mundial, los “hooligans” ingleses, fueron extirpados. Hoy uno ve las canchas europeas y no existen mallas, solo un cordón de seguridad. El público respeta y se ha dado cuenta que hay que cuidar el fútbol.

Ciertamente la globalización vincula el fútbol más que antes. Las barras y sus formatos, lo ves en todas partes del mundo, al igual que en Lima y en provincias. Estas buscan ser visibles al mundo, no solo en el ámbito del estadio. Incluso hay rankings internacionales para ver cuál es más espectacular en cada fecha. La gente se siente, pues, fuertemente identificada con una camiseta.

ED:En la misma línea de la cultura futbolística, ¿hasta qué punto la dinámica generada por este deporte ha acentuado estigmas de género o estereotipos entre hombres y mujeres? ¿El fútbol lo acentúa u hoy eso carece de sustento?

FT: Creo que por el contrario. Si bien es cierto que el fútbol se ha desarrollado en un entorno muy machista, con el tiempo he visto -y afuera mucho- participación de mujeres, incluido en barras. No obstante, es cierto que el fútbol más popular o reconocido es el de hombres, mientras que el femenino se ha desarrollado poco y no logra tener la misma generosidad para crear un espectáculo de masas.

Actualmente uno va al estadio y no es raro encontrar mujeres. Van muchas. Incluso cada vez hay más comentaristas y árbitros mujeres, por lo que me da la impresión que el fútbol es cada vez más dúctil con respecto a estos cambios más igualitarios. Finalmente, quienes conducen los dos clubs de fútbol más importantes del país, Alianza Lima y el otro equipo, son mujeres.

ED: El deporte en general es considerado un medio o plataforma para que los jóvenes puedan encontrar un espacio de desarrollo, por lo cual en distintos Estados se han implementado políticas públicas para incentivar estas prácticas. Evidentemente, el fútbol no se queda atrás, no obstante, en muchos países (quizás sobre todo en Latinoamérica), pareciera que estos incentivos tienen que pelear contra situaciones de pobreza y exposición al alcohol o las drogas. ¿Considera que el fútbol y el deporte pueden generar plataformas de desarrollo para los jóvenes?

FT: Mira, nuestro fútbol es bien pobre en general, pese a que somos adictos al mismo. Sin embargo, ocurren cosas increíbles que ocultan sospechas creíbles. ¿Cómo puedes pensar que había jugadores que ganaban 20-25 mil dólares en un mercado como el peruano? Se sospecha de carruseles de mafias que comprometen a dirigentes y empresarios. Pero también tienes casos de chicos que provienen de familias precarias. Se ha visto mucho en Alianza Lima. De la noche a la mañana, tienen un buen contrato y muchachos que, ayer no tenían nada, súbitamente tienen auto último modelo, ropa de marca, etc. Pero sumado a esto, el futbolista joven comienza a ser el soporte familiar, cuando apenas está saliendo del colegio. Estos factores, junto con el dinero y la fama, crean la otra parte seductora: vedettes, fiestas, alcohol y drogas, aunque esto último en menor cantidad.

Así, estamos en un país donde tienes jugadores que destacan inmediatamente, se convierten en canal de mejora para la familia, pero el peso y la responsabilidad es muy grande. Muchas carreras terminan siendo truncadas. Ciertamente esto no es solo un problema nacional sino a nivel mundial. Tienes jugadores que ganan montos exhorbitantes de dinero con vidas glamorosas y esa imagen se proyecta hacia los jóvenes. Los gobiernos han hecho poco en políticas públicas para el deporte y el fútbol en particular. Hasta los setenta en los colegios públicos se invertía más en educación física y se promovía más la cultura deportiva. Hoy en día encontramos, en su mayoría, solo iniciativas privadas que a la larga no generan grandes cambios a nivel nacional.

ED: Existen impedimentos de la FIFA para que los Estados puedan intervenir en aspectos futbolísticos en un determinado país; recordemos el caso peruano donde nuestra federación fue desafiliada, pues intervino el Gobierno en asuntos de fútbol. De acuerdo a esta situación, ¿a qué se deben estos impedimentos? ¿Por la relevancia de este deporte, cree que se busca no generar confusiones con la política?

FT: Sí, tiene dos caras. Por un lado, casi no hay una organización con tanta autonomía y poder transnacional como la FIFA. Esta casi por encima de todas las normas y leyes nacionales, conduciendo al fútbol en un deporte absolutamente rentable. No obstante, dentro de eso, existe un ámbito negativo: en nuestro caso permite que el fútbol sea manejado como es manejado. Porque dadas determinadas reglas, si es que se cambian o se buscan reformas, la FIFA traduce esto como injerencia política. Así, tienes el caso de Manuel Burga, que se encuentra en su puesto gracias a los votos de los representantes departamentales. Cualquier cambio de normas, la FIFA ha amenazado con desafiliar a nuestro país y la consecuencia es la permanencia de un personaje nefasto para el fútbol. Me hace recordar a la ANR, vas a tener un puñado de buenas universidades, pero en contra más de 100, con lo que nunca va a poder elegir una directiva en la que estén presentes las universidades de calidad. En el fútbol, sucede algo muy similar.

Ahora, es cierto que también que en el ámbito internacional se maneja tanto dinero que ya estamos hablando de intereses de otra magnitud. Las denuncias que nuevamente han salido en relación a la sede de Qatar para el mundial 2022 es parte de un escándalo. Ciertamente para ser sede de un mundial ahora requieres mucho dinero, por lo que las exigencias son mayores. Qatar no es nada en el mundo del fútbol, pero sí mucho en el mundo del dinero.

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