Por: Javier Alonso de Belaúnde, abogado por la PUCP especialista en temas de Derecho Constitucional.

El Comité Disciplinario de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) ha logrado la tarea que tantas veces se le encomendó a los defensores que lo enfrentaron y en la que tantas veces fracasaron: “borrar de la cancha” a Luis Suárez y alejarlo del gol. Suspensión por nueve partidos internacionales y por cuatro meses de toda actividad futbolística, informa la “condena” leída el día de hoy, por haberle propinado un mordisco a un jugador rival.

Como era previsible, la noticia de que uno de los mejores delanteros del mundo haya sido dejado fuera de las canchas en medio del torneo de fútbol más importante, organizado además en o país do futebol, ha generado gran polémica. Y es que el aficionado disfruta tanto o más que el deporte mismo, la discusión apasionada en torno a él.

Así, se debate si una medida de este tipo puede ser tomada de oficio por un comité lleno de abogados panzones (suponiendo que lo sean) cuando el árbitro, la “autoridad” dentro de la cancha, no sancionó falta alguna. Más aún, se pide exhibir las credenciales y nacionalidades de los severos jueces, ¿no habrá un comisionado brasilero temeroso del fantasma del Maracaná? Tampoco falta quien pregunta por su carrera futbolística: “estos, cómo van a entender lo que es estar en la cancha. ¿Cuándo han jugado? ¿A quién le han ganado?”. Se revisa una y otra vez las imágenes, para resolver si hay o no contacto. ¿Intensión? ¿Ferocidad? ¿Legítima defensa? etc. Se  alega que correspondía una pena de 2 ó 4, o quizás 12 partidos de suspensión. Hay quien golpea la mesa, levanta la voz y pide a los gritos “pena de muerte” futbolística para el uruguayo y que no lo veamos nunca más en un campo de juego. Es necesario enviar un mensaje claro al resto de jugadores y sentar un ejemplo para la juventud, dice.

Cuando llega el “dossier” con los antecedentes disciplinarios del delantero, se inician las ponencias sobre si la reiteración es un agravante. Youtube constituye un rico catálogo jurisprudencial que se consulta para comparar acciones violentas similares y la decisión que tomara la FIFA en aquellos casos. Se proyectan las terroríficas imágenes de los codazos de Tassoti, De Rossi y Leonardo; el cabezazo de Zidane y la patada del karateka De Jong. De pronto, asoma un doctor de verdad y da su opinión sobre la gravedad y los riesgos para la salud de las víctimas de las diferentes acciones. Alguien pide que le “notifiquen” la resolución completa del Comité para analizar los fundamentos, ya que el comunicado peca de escueto. Finalmente, algunos que argumentan que la sanción no debió aplicarse de inmediato, sino luego de finalizado el torneo, se alejan, afirmando guardar esperanzas de que la decisión se revierta en la apelación.

Pese a su lectura particular, la afición no está equivocada. Nos encontramos ante un procedimiento disciplinario y las preguntas y comentarios guardan alguna relación con las condiciones que se deben observar para asegurar que el procedimiento sea debido y justo.

Frente a un órgano que nos abre un procedimiento o proceso atribuyéndonos la comisión de una falta o delito y amenazándonos de modificar nuestra situación jurídica aplicándonos sanciones o penas, nos interesa saber con qué atribuciones cuenta el órgano, quiénes lo conforman y si seremos juzgados en condiciones de independencia e imparcialidad. Asimismo, nos preocupa que se observen, entre otras, las siguientes garantías:

  1. Legalidad: No se nos puede procesar por una conducta que no haya sido contemplada como falta disciplinaria, la sanción debe estar igualmente contemplada, estas no pueden ser creadas al momento y ser una sorpresa para nosotros.
  2. Tipicidad o Taxatividad: Sólo son conductas sancionables aquellas que hayan sido detalladas con un adecuado grado de precisión. Se debe poder entender qué está prohibido.
  3. Irretroactividad: Nuestra conducta sólo se debe juzgar en base a las faltas y sanciones vigentes (que existen) al momento de la comisión de la falta, salvo que las posteriores sean más favorables.
  4. Presunción de inocencia: Se nos debe considerar y tratar como inocentes mientras no se haya declarado nuestra responsabilidad.
  5. Proporcionalidad y Razonabilidad: La sanción a imponerse debe ser individualizada y respetar una correlación de grado de gravedad entre faltas y sanciones, observar los criterios atenuantes o agravantes, así como las circunstancias objetivamente atendibles de la comisión de la falta disciplinaria. La justicia es para el caso concreto, no para las tribunas. No hay justicia con crueldad. Asimismo, declarar la falta debe satisfacer la finalidad que persigue la norma.
  6. Debido procedimiento: Se nos debe procesar respetándose las condiciones de un proceso justo, tales como:

6.1 Procedimiento preestablecido: Que se sigan las etapas y los plazos establecidos.

6.2 Derecho de defensa: Que se nos informe oportunamente y por escrito del inicio del procedimiento, de las faltas disciplinarias que se nos imputan y, de ser el caso, de su sustento. Asimismo, se nos debe dar un plazo adecuado para preparar nuestros descargos.

6.3 Derecho a la prueba: Se nos debe permitir ofrecer medios probatorios de nuestra posición.

6.4 Debida motivación de las decisiones: Toda decisión del órgano que nos procesa debe expresar en qué se sustenta y tomar en cuenta los descargos y medios probatorios presentados, evaluándolos. No se admite la ausencia de motivación, la motivación aparente o ilógica.

6.5 Igualdad en aplicación de la norma: El órgano que nos procesa no puede modificar arbitrariamente el sentido de sus decisiones en casos anteriores que sean similares. Tenemos derecho a que se nos brinde igual trato que aquel que se dio a quienes estuvieron en nuestra misma situación.

Estas garantías son universales y emanan de la dignidad de las personas. Ningún Estado u organización privada (la FIFA está constituida como una Verein suiza, la figura parecida en nuestro país sería una asociación civil) pueden abstraerse de su cumplimiento. ¿Se cumplieron en el caso de Luis Suárez? Rueda la pelota…

5 COMENTARIOS

  1. Buen análisis pero olvida que la FIFA, por más que se ha constituido como una Verein suiza, es un organismo supra-nacional sobre el que ningún país o autoridad tiene injerencia. De tal manera que las instituciones jurídicas de estos tampoco. Para la FIFA, su estatuto está sobre todas las cosas (Ojalá no fuera así y, entonces, podamos destituir a Burga). Así, resulta que pedirle a la FIFA que respete las garantías judiciales mencionadas en el artículo, cuando éstas no están en el Estatuto-FIFA, resulta una imposición. La FIFA te da permiso para jugar fútbol en cualquier campeonato oficial y te lo puede quitar también. Así de fácil. Además, si se respetaren estas garantías la sanción no sería inmediata y ¿de qué serviría sancionar a un jugador por una falta cometida en el mundial si la sanción no perjudicase su participación en el mismo?
    El único resultado sería la impunidad de estas conductas, siempre que el árbitro no se percate de ellas. Ojo: impunidad entendida como “me paso de criollo y abusivo en el mundial para sacar una ventaja indebida y después no juego, por sanción, un par de amistosos”

  2. Hola ABA, gracias por la lectura y el comentario. En mi opinión, la FIFA no es más que una organización privada como podría ser, por ejemplo, una empresa (Coca-Cola). En ese sentido, su organización es en base al artículo 60 del Código Civil suizo y tiene su sede en ese país. Ahora bien, es cierto que tiene mucho poder y que ejerce actividades por todo el mundo, tanto que hasta se pregunta si califica de organización internacional: http://enfoquederecho.com/%c2%bfla-fifa-es-una-organizacion-internacional/
    Los miembros de la FIFA son otras entidades privadas y hay una peruana: la Federación Peruana de Fútbol, que simplemente es una asociación civil. ¿Por qué el Estado no puede sacar a Burga? Porque el Estado no puede intervenir en la forma cómo los privados eligen a sus órganos internos (el paralelo, sería que el Estado destituya al Gerente de Coca Cola). Además la FIFA tiene sus efectivos mecanismos coercitivos (son sólo eso): tocas a la FPF y excluyo a la FPF de mi organización y no voy a aceptar otras organizaciones de Perú. Sucede que como hablamos de la selección de Perú, se suele confundir pensando que hay un régimen semi público, pero en realidad es la selección de la Federación Peruana de Fútbol… hinchamos por un equipo absolutamente privado.
    Ahora bien, el tema que planteas es interesante, hay quienes piensan que las organizaciones privadas pueden abstraerse del respeto de los derechos humanos/fundamentales, yo no. Creo que rigen siempre. Esa es la interpretación que ha asumido el TC y los órganos de justicia del sistema supranacional de protección de derechos humanos: los Estados están obligados a brindar un recurso rápido y sencillo para cuestionar violaciones de derechos, sean por el Estado o privados. Por ejemplo, no podrás llevar a la Coca Cola ante el Corte IDH, pero puedes llevar al Estado si falló en tutelar tu derecho vulnerado por la empresa.
    Coincido contigo en que las garantías se deben adecuar al tipo de procedimiento (no tendría sentido que el procedimiento durante el mundial dure lo que dura un proceso judicial), pero no pueden ser borradas. Por lo demás, la FIFA tiene todo el derecho, como cualquier entidad privada, de establecer un catálogo de faltas (qué conductas no quiero que sucedan en mi organización) y sanciones y aplicarlas a los miembros de su organización. La garantías lo que buscan es que esa aplicación se de siguiendo ciertos mínimos para que sea justa.
    Saludos,

  3. Ambos puntos de vista, el del artículo y el de ABA, me parecen muy interesantes. En ambos casos demuestran conocimiento del tema. Sobre el artículo comparto la apreciación jurídica, en tanto se ha “inventado” un castigo de acuerdo a la necesidad del momento, por encima de lo que el ordenamiento jurídico internacional proclama. Me atrevería a decir lo que el DERECHO NATURAL, así lo concibe.
    Sin embargo, realistamente, tengo que coincidir con ABA en que las “leyes” FIFA, son arbitrarias y particulares, pues desconocen las reglas “terrenales” comentario, pero éstas son previas a la decisión de ser parte de ese nuevo “imperio” FIFA. Vale decir que dicho organismo mundial, no obliga a ningún país a ser parte de él. Es más los países en desacuerdo, con sus Clubes o Ligas, podrían crear otra “fifa”, más “democrática”, por usar un término de moda.
    OTRO SI DIGO: Que en lo tocante a la actitud del jugador Suarez, debo expresar mi rechazo, pues retroalimenta la violencia social.

  4. Saludos:

    Bueno a mi parecer,veo la sanción impuesta desde una óptica digamos más tutelar si se puede usar la palabra, a fin de poder enseñar a los más de 500 millones de “hinchas” y sobre todo a los más jóvenes a saber comportarse en un campo de juego, y que la “palomillada” es castigada cuando tiene un velo de apariencia maliciosa al menos, de no haber hecho esta sanción ejemplar la FIFA corría el riesgo de perder autoridad digamos moral para poder enarbolar el ejemplo del fair play, al margen de que se hayan tenido a mano los procedimientos adecuados, de haberse respetado un debido proceso, primó la imagen de una entidad privada…al menos tal vez Suárez podrá jugar en una liga no reconocida por la FIFA talvez en Kosovo o en alguna isla caribeña…para mantener regularidad…

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