Por: Roberto Perez-Prieto, abogado especializado en temas de Derecho Procesal, profesor de Teoría de la Prueba en la PUCP. 

Hace algunos meses fui a “Urgencias” de una Clínica porque tenía un poco de fiebre y una tos medio extraña (antes ya me había pasado que esa tos medio extraña se convirtió en neumonía así que desde ahí tengo un trauma). Cuando llegué me preguntaron qué sentía y advertí que mis síntomas no estaban siendo “valorados” debidamente por quien me atendió en el Triaje, por lo que decidí incluir en mis alegaciones el antecedente que les acabo de contar. Le dije específicamente que lo que quería era una radiografía de mis pulmones y así descartar cualquier problema. En ese momento, la señorita encargada de juzgar cuál sería el procedimiento adecuado para mí, determinó que pasaría a una consulta rápida, que demoraría menos y me darían las pastillas adecuadas más rápido, a lo cual accedí.

Efectivamente me atendieron más rápido; sin embargo, cuando le pregunté a la doctora si me iba a tomar una radiografía, tuvimos la siguiente conversación:

Doctora: “Las consultas rápidas no prevén dentro de su procedimiento el servicio de imágenes, únicamente hubiese podido acceder a ellas si lo derivaban a urgencias”.

Roberto: Pero doctora yo pedí específicamente una radiografía para poder ver si tenía algo en los pulmones”.

Doctora: “Entonces vamos a tener que iniciar de nuevo y que lo deriven a urgencias pero tendría que pagar primero esta consulta rápida porque ya fue ingresada al sistema”.

Roberto: “·&/$·&%$&/$%$” (es broma no insulté a nadie, solo subí un poco la voz).

Doctora: “No se preocupe vamos a hacer una excepción”

¿A qué viene esto? Desde hace algún tiempo me he preguntado: ¿Por qué existen los procedimientos? ¿Por qué siempre tenemos que pasar por una serie de reglas pre-establecidas y rígidas que recortan nuestra libertad y nuestra capacidad de razonar? Y finalmente creo haber llegado a una respuesta. En el ámbito que más me interesa (el proceso), los procedimientos ya vienen pre-establecidos por la norma e inclusivo existe un precepto constitucional (artículo 139 inciso 3) que nos dice que el pre establecimiento de un procedimiento es un Derecho Fundamental que nos garantiza que no nos cambiarán las reglas de juego una vez iniciado este.

Sí, es una garantía. La idea es que el juzgador u otros agentes no nos cambien las reglas de juego. ¿Pero cómo se eligen esas reglas? ¿Cómo pueden elegir reglas si no sabemos cuál es el juego que vamos a jugar? ¿Pero es que acaso todos las situaciones son iguales y pueden ser encuadradas en un tipo pre-establecido de procedimiento? Lamentablemente la vida no es así.

En Derecho Procesal hoy se habla mucho de las “Tutelas Diferenciadas”, doctrina creada por el jurista italiano Andrea Proto Pisani y desarrollada a profundidad (por no decir excesivamente), por los brasileros y los argentinos, quienes han llevado la doctrina propuesta por el itálico a dimensiones que ni él mismo se imaginó. La idea de esta doctrina, es mirar al derecho material y de acuerdo a ello fijarnos en la gama de procedimientos pre-establecidos que podríamos tener en nuestra ley para así atender mejor a las necesidades de dicho derecho material y elegir el más adecuado. Sí claro, con esa solución estamos ampliando el tipo de procedimientos para que el juzgador tenga más de donde escoger y eso va a ayudar a la Tutela Jurisdiccional Efectiva del derecho material, pero esto, ¿resuelve el problema? NO, DE NINGUNA MANERA.

A mi juicio la solución no está en inventar más procedimientos pre-establecidos para una cantidad indeterminada de casos teniendo como referencia al derecho material, sino por el contrario, FIJAR UN PROCEDIMIENTO PARA CADA CASO EN CONCRETO ATENDIENDO A SUS NECESIDADES PARTICULARES FÁCTICAS (es absurdo pensar que un derecho asignado en una norma va a definir cuál debería ser el tipo de procedimiento si lo que define el tipo de procedimiento son los hechos y los medios probatorios necesarios para probar esos hechos y no la calificación jurídica ni el derecho material).

Por ello, creo que los procedimientos nos encierran en una jaula de la cual no podemos salir y limitan nuestro razonamiento a tener que ceñirnos a lo que el procedimiento nos ordena. ¿Eso quiere decir que estoy en contra? No, de ningún modo, lo que yo creo es que cada proceso debe tener su procedimiento de acuerdo al caso concreto y esto debe ser definido por el juez y las partes en una audiencia preliminar, tal como sucede en arbitraje y de ese modo evitar la mala fe y que finalmente el proceso se adapte a la realidad y no a una norma muerta.

En conclusión y para volver al ejemplo introductorio, los procedimientos rígidos no cumplen su función de brindar un mejor servicio, ya sea de salud o de justicia. Si el objetivo es brindar un servicio especializado es necesario individualizar los procedimientos para cada caso en concreto, aunque entiendo y no soy ajeno al hecho de que cuando una empresa es muy grande (llámese Clínica o Poder Judicial), los procedimientos deben ser más rígidos para mantener controladas a las personas, pero otra vez, la rigidez nos quita la capacidad de razonamiento en las acciones que podemos tomar y por ello terminamos brindado un servicio deficiente.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here