Javier André Murillo Chávez, Abogado Junior de la Consultora Especializada Clarke, Modet & C° Perú. Bachiller en Derecho por la PUCP. Adjunto de Cátedra de los cursos Derecho Mercantil 1, Derecho de Autor y Derecho de la Competencia 2 en la Facultad de Derecho de la PUCP.

Han pasado ya veinticuatro años desde la histórica celebración de gol del camerunés Roger Milla con su selección contra la poderosa selección colombiana de René Higuita y el “Pibe” Valderrama; momento que ha sido asumido como un “antes y después” en temas de celebraciones de gol[1] por su característico baile. A partir de ese momento, comenzaron las celebraciones especiales: meciendo al bebé, las volteretas, la pista de patinaje, la barrida, el remo, los monos, las aves, la samba, el ras tas tas, entre otras.

En nuestro medio, de las muchas que existen, recordemos un par de celebraciones notorias de gol: por un lado, está “el baile del avestruz” que consagró el delantero Germán Carty en la gloriosa e histórica campaña del Cienciano del Cusco en la Copa Sudamericana del 2003, cuando se logró el único título internacional a nivel de clubes peruanos, este delantero se subía la camiseta cubriéndose la cara y se ponía a bailar frenéticamente con los brazos por el aire; y, más recientemente, “la celebración de anciano” del veterano Sergio “el Checho” Ibarra por las críticas sobre su edad (más de 40 años) y su continuidad en la primera división, en la que simula caminar bailando con un bastón imaginario. Esta última celebración ha sido replicada por Samuel Eto’o por la duda sobre su edad señalada por Mourinho cuando era DT del Chelsea[2]; ante esto “el Checho” bromeó con que debía cobrarle regalías. Nunca sabremos si vio o no vio el camerunés la celebración del jugador argentino en el Perú antes de realizarla; sin embargo, la duda queda: ¿pueden protegerse las celebraciones generadas por los jugadores después de un gol mediante Derechos de Propiedad Intelectual; más específicamente, por Derechos de Autor?

En puridad, ¿qué es una celebración de gol? Creemos que se trata de una coreografía, que “es tanto el arte de crear, así como el de representar estructuras en las que suceden movimientos organizados, con un sentido y un objetivo específicos para significar algo previamente conceptualizado”[3]. Así, creemos que las celebraciones realizadas por un futbolista al anotar un gol consisten, valgan verdades, en una sucesión de movimientos en forma organizada (pasos) con un sentido y objetivo específico (demostrar la alegría con un significado especial).

El Decreto Legislativo N° 822, Ley de Derechos de Autor (en adelante, LDA), señala en el inciso d) del artículo 5 que “están comprendidas entre las obras protegidas las siguientes: (…) las obras dramáticas, dramático-musicales, coreográficas, pantomímicas y escénicas en general (…)”. En este sentido, se llaman obras coreográficas a aquellas sucesiones de movimientos en forma organizada con un sentido y objetivo específico para significar algo previamente conceptualizado siempre que sean originales. Es decir, siguiendo el precedente de observancia obligatoria del caso Agrotrade S.R.LTDA. contra Infutecsa E.I.R.L. (Resolución Nº 286-1998-TPI-INDECOPI), que “debe expresar lo propio del autor, llevar la impronta de su personalidad”.

Como señala Lipszyc, “las obras dramáticas, las dramático-musicales, las coreográficas y las pantomímicas son obras teatrales”[4]; es decir, son obras destinadas a ser representadas. En este sentido, cobra importancia el artista interprete que es, según el glosario de la Ley N° 28131, Ley del Artista Intérprete y Ejecutante, “la persona que mediante su voz, ademanes y/o movimientos corporales interpreta en cualquier forma obras literarias o artísticas o expresiones del folclor (actores, bailarines, cantantes, mimos, imitadores, entre otros)”. Este recibe derechos conexos sobre sus interpretaciones, según los artículos 131 y 132 de la LDA; sin embargo, no se le debe confundir con el autor, definido como “persona natural que realiza la creación intelectual” en el inciso 1 del artículo 2 de la LDA.

De esta manera, tenemos dos tipos de titulares originales involucrados en una obra coreográfica: el autor de la coreografía y el artista interprete de la misma; el primero será titular de derechos de autor sobre la misma y el segundo, únicamente de derechos conexos sobre la interpretación de la coreografía. Igualmente, nada obsta que ambas situaciones jurídicas se junten en una sola persona; este será el caso de los coreógrafos que a su vez efectúen actuaciones, también el jugador que piensa y ejecuta su celebración.

Otro punto relevante es que el precedente de observancia obligatoria ya citado, señala que “debe entenderse por originalidad de la obra la expresión (o forma representativa) creativa e individualizada de la obra, por mínimas que sean esa creación y esa individualidad”; es decir, que así la “impronta de la personalidad” del autor sea mínima deberá protegerse si ésta se refleja en la obra creada. Como señala Maraví, en posición que compartimos, esta teoría denominada subjetiva o de la personalidad[5] tiene dos críticas:

  • Por un lado, podría generarse un efecto sobreprotector que lleva a que todas las obras deberán ser protegidas porque son un producto del ser humano y que el mínimo esfuerzo creativo genera su protección; o
  • Por otro lado, podría generarse un efecto restrictivo que lleva a que únicamente se protejan obras donde se refleje una fuerte denotada personalidad.

Esto puede verse claramente en el caso de los festejos de gol. La teoría subjetiva de la originalidad nos hace transitar en dos posibilidades:

  • Primero, que se vean protegidas sucesiones de movimientos organizados consistentes en un par de meros pasos simples (efecto sobreprotector); o
  • Segundo, que se vean protegidas únicamente sucesiones de movimientos organizados muy complejas que denoten un claro aspecto individual del coreógrafo (efecto restrictivo).

Esta poca objetividad deja con mucha incertidumbre varios casos, como por ejemplo el caso del paso del bebé donde únicamente nos encontramos ante la repetición de un paso (mecer al bebe en los brazos una y otra vez) o el caso del barrido frontal donde únicamente se trata de un desplazamiento con el pecho al suelo por parte del jugador sobre el grass. Ahora, también hay celebraciones como “la metralleta del goleador disparando contra los demás compañeros” que caen al pasto o la celebración de “bolos usando como pinos a los demás compañeros”, que son celebraciones que tienen un poco más de creatividad que demuestra mucho más la personalidad del jugador-coreógrafo. En nuestra opinión, solo estas celebraciones muy complejas deberían ser protegidas por el criterio de originalidad.

Sin embargo, casi todos los casos de festejos de gol en el fútbol son simples pasos; he ahí donde cabe una pregunta muy parecida a la primera que nos formulamos: ¿Deberían protegerse y realizarse enforcement de estos derechos sobre los festejos de gol como obras coreográficas? Para responder esto, es importante pensar en los fines de este régimen de protección. Como señala Vives, “el sistema legal de derechos de autor apunta a cumplir con dos objetivos básicos: 1) retribuir al autor por su creación; y 2) incentivar la creación de nuevas obras artísticas para así lograr el progreso cultural”[6]. En el caso concreto de las celebraciones de gol, creemos que no se cumplen estos fines otorgándoles derechos de Propiedad Intelectual a los futbolistas creadores de coreografías y aunque si derechos conexos como artistas intérpretes, si se utilizan para otros fines grabaciones de ellos haciéndolas (spots publicitarios, videojuegos, entre otros).

El motivo de la celebración del gol es festejar, demostrar la alegría o mandar un mensaje determinado a alguna persona por alguna situación especial; piénsese en la celebración “meciendo al bebé” o “la bola debajo de la camiseta simulando embarazo” cuando el jugador tiene a su esposa embarazada; o incluso cuando se busca “picar” al competidor mediante indirectas, lo que pasa cuando equipos de la capital celebran goles en ciudades de altura con el “me falta el aire traigan el balón de oxígeno” y se tiran al campo; o también el típico baile de los brasileños que hacen la “samba” para demostrar orgullo por su nacionalidad y alegría.

La respuesta es un tanto sencilla, el futbolista no es un autor que busca beneficios económicos con la coreografía inicialmente creada y no va a crear nuevas celebraciones de gol por obtener regalías por las mismas. Siguiendo la tesis de Bullard[7], un jugador se verá mejor beneficiado si sus pares imitan la celebración de gol que ha creado más que ese jugador vaya e intente cobrar a otro por celebrar como él la algarabía de una anotación. Roger Milla lo sabía y todo el mundo está contento de que las celebraciones de gol se hayan disparado en formas muy creativas y divertidas desde su baile.

Cosa muy distinta ocurre con otras obras coreográficas, puesto que cuando el autor crea coreografías con el fin específico de obtener beneficios si se cumplen los dos objetivos del régimen de Derecho de Autor; así, una coreografía compleja como las adaptaciones modernas de las obras “El lago de los cisnes” (Lebedínoye óziero) o “El Cascanueces” (Schelkúnchik) sí deben ser protegidas de manera que se cumplan los objetivos de incentivar mayor creación de coreografías mediante la retribución a los autores por sus obras. Igualmente, sucede con las coreografías de los videoclips musicales que observamos en la actualidad; de esta forma, en estas obras coreográficas, como cualquier otra, se pueden aplicar los derechos morales y derechos patrimoniales de manera regular como cualquier obra. Igualmente, estaremos ante supuestos de plagio burdo o inteligente cuando algún coreógrafo tome sucesiones de movimientos organizados y los use como propios sin mencionar una anterior obra coreográfica.

Un caso significativo es el de la semejanza de pasos realizados entre el video de Beyoncé en la canción “Countdown” con el video de la belga Anne Teresa de Keersmaeker en la canción “Rosas Danst Rosas”[8], el cual llevó a fuertes discusiones: por un lado, Beyoncé y su equipo comentaron que el video sirvió de inspiración únicamente; por otro lado, Keersmaeker indicó que hay procedimientos para este tipo de plagio y que sabe que el equipo de Beyoncé está consciente de ello; no existe crónica sobre lo que paso luego, pero existen indicios de haberse llegado a un acuerdo amistoso porque el videoclip sigue disponible en el portal oficial de la artista en YouTube® y porque la declaración final de Keersmaeker apuntaba: (i) que Beyoncé tenía buen gusto y no era el peor “copycat” y (ii) una alegre coincidencia sobre que ambas artistas estaban embarazadas cuando grabaron los videos[9].

Qué duda queda entonces que las coreografías sí pueden protegerse por el régimen de Derecho de Autor. Como señala Cué:

“La danza, el ballet, o sea la coreografía, son artes que se encuentran presentes en una multiplicidad de foros, en vivo como obras primigenias, dentro de otras obras intelectuales tales como las películas cinematográficas, las obras dramático musicales y los programas de televisión, más aún, el destino de estas creaciones es de carácter universal, puesto que viajan a través de los más sofisticados y diversos medios de difusión”[10].

Sin embargo, como hemos señalado, volviendo a las celebraciones de gol, no existe mucho lugar donde expresar la impronta de la personalidad del autor por lo que los festejos más sencillos no tendrán la categoría de obras coreográficas; de igual manera, aquellas celebraciones más complejas donde se demuestre en mayor manera la personalidad del autor, si bien son obras coreográficas creemos que no deberían ejercerse acciones por parte de los titulares por voluntad propia ya que no se persiguen los objetivos para los que nacieron los derechos de autor.

Para terminar el caso concreto, cabe mencionar que en cuando se colocó la celebración virtual “el anciano” en el juego de video FIFA 2015; el jugador camerunés Eto’o únicamente tendría alguna responsabilidad si pactó en algún contrato la cesión expresa de la figura de la celebración determinada como obra coreográfica ante “el Checho” Ibarra, debiéndose entrar a discutir probatoriamente quién la realizó primero. Sin embargo, creemos que lo que ha cedido es la facultad de usar su derecho a la imagen, mas no una particular forma de realizar una coreografía de celebración de anotación de gol. Esto llevaría a Sergio Ibarra a discutir con el productor, persona comúnmente responsable en obras audiovisuales (por ejemplo, los videojuegos) como señala la presunción del artículo 66 de la LDA, de FIFA 2015 sobre la coreografía; sin embargo, somos de la opinión de que no existe la impronta de la personalidad del autor reflejada en un simple paso como “el anciano”; entonces, como “el Checho” diría, “no hay de otra papa” a seguir haciendo goles no más.


[1] El Comercio – “Histórico baile de Roger Milla sigue inspirando los festejos más creativos” [en línea]. En: Diario El Comercio – Portal virtual (WEB). 06 de abril de 2010. Lima. Consulta: 20 de octubre de 2014. En: < http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/historico-baile-roger-milla-sigue-inspirando-festejos-mas-creativos-noticia-457637 >.

[2] El Comercio – “El ‘Checho’ Ibarra le quiere cobrar regalías a Eto’o” [en línea]. En: Diario El Comercio – Portal virtual (WEB). 10 de septiembre de 2014. Lima. Consulta: 20 de octubre de 2014. En: < http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-peruano/checho-ibarra-le-quiere-cobrar-regalias-eto-noticia-1756065 >.

[3] IRIARTE, Erick y MEDINA, Ruddy . Guía de Derechos de Autor para Coreógrafos. Lima: INDECOPI-USAID, 2013, p. 7.

[4] LIPSZYC, Delia. Derechos de Autor y Derechos Conexos. Buenos Aires: UNESCO-CERLALC- ZAVALIA, 1993, p. 76.

[5] MARAVI, Alfredo. Breves apuntes sobre el problema de definir la originalidad en el Derecho de Autor [en línea]. Cuaderno de Trabajo N° 16. Lima, CICAJ-PUCP, 2010, p. 20. Consulta: 20 de octubre de 2014. En: < http://departamento.pucp.edu.pe/derecho/wp-content/uploads/2014/05/ct16_breves_apuntes.pdf >.

[6] VIVES, Federico. Derechos de Propiedad Intelectual. Buenos Aires: AdHoc, 2009, p. 21.

[7] Bullard señala “muchos autores escriben obras por razones distintas a la remuneración económica. Lo hacen por prestigio, que le permite ganar dinero en otros mercados, o simplemente por satisfacción personal o académica”. BULLARD, Alfredo. Derecho y Economía. 2° Edición. Lima: Palestra, 2010, p.228.

[8] MASNICK, Mike. Beyoncé May Get Sued for Copyright Infringement Because Of the Way She Danced [en línea]. En: Portal Techdirt (WEB). 10 de octubre de 2011. Consulta: 21 de octubre de 2014. En: < https://www.techdirt.com/articles/20111010/02571216276/beyonce-may-get-sued-copyright-infringement-because-way-she-danced.shtml >.

MCKINLEY Jr., James. Beyoncé Accused of Plagiarism over Video [en línea]. En: Portal NewYork Times – Sección Artsbeat. 10 de octubre de 2011. Consulta: 21 de octubre de 2014. En: < http://artsbeat.blogs.nytimes.com/2011/10/10/beyonce-accused-of-plagiarism-over-video/?_php=true&_type=blogs&_r=0 >.

JENNINGS, Luke. Beyoncé v De Keersmaeker: can you copyright a dance move? [en línea]. En: Portal Diario The Guardian (WEB). 11 de octubre de 2011. Consulta: 21 de octubre de 2014. En: < http://www.theguardian.com/stage/theatreblog/2011/oct/11/beyonce-de-keersmaeker-dance-move >. La versión comparada de ambos videos puede observarse en: http://goo.gl/3moYay

[9] KEERSMAEKER, Anne Teresa De. Anne Teresa De Keersmaeker Responds to Beyoncé Video [en línea]. En: LA ROCCO, Claudia – Blog The Performance Club (WEB). 10 de octubre de 2011.  Consulta: 21 de octubre de 2014. En:  http://theperformanceclub.org/2011/10/anne-teresa-de-keersmaeker-responds-to-beyonce-video/ >.

[10] CUE, Angelina. El Derecho de Autor y la Coreografía [en línea]. En: Portal de la Sociedad Mexicana De Coreógrafos (WEB). 08 de diciembre de 1998. Consulta: 21 de octubre de 2014. En: < http://www.oocities.org/vienna/1854/derechodeautor.html >.

2 COMENTARIOS

  1. Para tener DERECHOS DE AUTOR” ES NECESARIO INSCRIBIR EL OBJETO DE LA AUTORÍA , P.E. EN EL INDECOPY?. En tal caso si el CHECHO NO INSCRIBIÓ SU “BAILE ANCIANO]” COMO FESTEJE DE UNO DE SUS GOLES. NO TENDRÍA DERECHO SOBRE SU CREACIÓN? O SÍ?

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