Elody Malpartida, estudiante de Derecho de segundo ciclo y miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho, entrevista a José Ugaz, ex Procurador Anticorrupción, sobre su reciente nombramiento como Presidente de Transparencia Internacional y los temas en agenda en materia anticorrupción. 

EM: ¿Cómo considera que su experiencia previa como ex procurador lo ayudará a desempeñarse en este nuevo cargo?

JU: Yo creo que mi experiencia pasada me da una visión del problema de la corrupción encarnada en una realidad determinada, que es la realidad del Perú. A raíz de eso, he tenido exposición a otras realidades del mundo y creo que hoy día, tengo un entendimiento sobre cómo opera la corrupción y qué es lo que está generando en los países en los que está muy extendida. Mi formación legal me permite saber, en el caso peruano, cómo opera la ley, mas opino que el problema de la corrupción es multi-causal y no se limita únicamente al aspecto legal.  Hay que tener una visión integral del problema para así, proponer soluciones integrales.

EM: ¿Considera que esta institución ha cambiado mucho desde que la presidió?

JU: La Procuraduría se creó en el año 2000, tuvimos que buscar a las personas, conseguir el local y darle forma a esta experiencia. Luego de los primeros años hasta los dos procuradores que me sucedieron, la Procuraduría tuvo un perfil bastante adecuado para lo que exigía la realidad del momento. Luego, la voluntad política terminó, y la Procuraduría pasó por un proceso de desmontaje, pues se le cortaba presupuesto y personal. No obstante, en este gobierno se ha cambiado esa situación; con el procurador Arbizu y Christian Salas, esta institución ha recuperado el espacio perdido.

EM: Como nuevo presidente de Transparencia Internacional ha anunciado una nueva estrategia para la lucha anticorrupción a nivel internacional, ¿en qué consiste la misma?

JU: No es un planteamiento personal, lo que represento es una línea de pensamiento de Transparencia Internacional. En el año 2011, esta organización plantea una nueva estrategia que se basa en involucrar a la gente, a los jóvenes, utilizando las redes sociales, y enfrentar la impunidad a raíz del aumento de la corrupción con el paso de los años. Parte de nuestra estrategia, en lo que llamamos la Iniciativa Contra la Impunidad, es desarrollar campañas para señalar responsabilidades cuando sea necesario y tomar acción para así, evitar que estos problemas sigan sucediendo.

EM: ¿Cómo se puede cambiar una mentalidad que toma a la ligera el tema de la corrupción y no la condena como es debido?

JU: En el Perú, sabemos que hay personas que son corruptos, pero se nos presentan como modelos de éxito. Eso tiene que parar. La sociedad tiene que negarse a convivir con la corrupción, y eso solo se da identificando a los corruptos y no alternando con ellos. Creo que el ciudadano común está frustrado  y resignado a la fatalidad, entonces por eso, no solo decide convivir con la corrupción, sino participar de ella. Es así que vemos ejemplos de personas que constantemente quieren darle la vuelta a la ley, pues se ha visto que la corrupción también sirve como método de ascenso social, algo que las estructuras sociales o económicas no les permiten con tanta facilidad.

EM: Usted exhortó al Congreso a aprobar el Proyecto de Ley que establece la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción para los funcionarios públicos. ¿Por qué opta por esta propuesta?

JU: Creo que es una medida complementaria que ayudaría de ser aprobada, mas creer que es la solución a todos los problemas es un absurdo. Primero, para que esas leyes operen tendríamos que tener un sistema de justicia que funcione al combatir la corrupción, y este está demostrando que tiene muy poca eficacia para hacer esto mismo; vemos todos los días como en la Fiscalía se archivan casos que claramente cuentan con indicios y pruebas que señalan que efectivamente se han producido delitos, pero igual se archivan y no pasa nada. Creo que las reformas legales son una pequeña parte que deben complementar soluciones más complejas. Se requiere que se tomen medidas de corte educativo, político e institucional.

EM: Ha criticado duramente a la Contraloría indicando que “no hay un solo caso relevante de corrupción que haya sido levantado por la Contraloría”. ¿Qué considera que es lo que le falta a esta institución y cómo cree que podrían mejorar?

JU: El Contralor se ha quejado de que no le han habilitado los recursos necesarios, pero considero que con lo que tiene se podría haber hecho mucho más. Por lo pronto, era obvio que descentralizando el poder también se iba a descentralizar la corrupción, entonces ha debido priorizarse aquellos departamentos que tienen un canon fuerte, para así establecer en ellos mecanismos de control mucho más severos. Creo que ha faltado proactividad y no se ha adecuado a los nuevos tiempos.

EM: Respecto de un caso un tanto olvidado, usted ha declarado que el Congreso se ha esmerado en probar la existencia de vínculos entre el Palacio y Óscar López Meneses. ¿Considera que se están llevando a cabo procesos de investigación pertinentes o es meramente agenda política?

JU: El Congreso de la República es un foro político y las agrupaciones políticas tienen objetivos muy claros. Las personas que conforman las comisiones investigadoras no tienen la formación necesaria para llevar adelante una identificación científica y seria. Para esto está la Policía Nacional, el Ministerio Público o el Poder Judicial – o deberían estarlo. Cuando se montan estas comisiones, primero hay todo un debate sobre quién la va a presidir, y eso definirá si se ocultan hechos o si se los exacerban.  Eso va de la mano con una tendencia de hacer públicos los hallazgos que van encontrando porque le buscan una rentabilidad política, lo que al fin y al cabo termina perjudicando su propia investigación. Esto, en el caso López Meneses, ha quedado claro; un grupo intentando probar la conexión entre Palacio y el implicado; y otro grupo desmintiendo estas alegaciones.

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