El pasado jueves, en París, el Comité para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a la festividad de la Virgen de la Candelaria, celebrada el mes de febrero en la ciudad de Puno, como Patrimonio Cultural Inmaterial. En razón a ello, en el presente editorial, se hará un breve recuento de los antecedentes de la declaratoria, las características que hacen especial a esta festividad y las implicancias que conlleva la decisión de la Unesco.

Unesco

Para empezar, es menester señalar que el expediente de postulación, elaborado por un comité multisectorial que se encargó de resaltar el valor histórico y cultural de la festividad así como de diseñar un plan de salvaguardia de la misma, fue entregado por nuestro país a la Unesco en el 2013. Ante ello, y pese a que la candidatura de Perú estaba dirigida a conseguir el reconocimiento internacional de la fiesta y no la exclusividad de la misma, esta originó el reclamo del gobierno boliviano que consideró que nuestro país pretendía registrar como Patrimonio Cultural Inmaterial una festividad basada en danzas tradicionales bolivianas. Sin embargo, el reclamo llegó a su fin cuando ambos países suscribieron una declaración en la que las danzas, músicas y vestuarios del pueblo de Puno son acompañados por las danzas, música y vestuarios del pueblo de Bolivia.

Fiesta

Así, con respecto a la historia y fiesta en sí misma, cabe destacar que la celebración, de corte musical, dancístico y religioso, se remonta a los tiempos del Virreinato y constituye una expresión de la enorme riqueza cultural del pueblo puneño. En ella, se representa la convivencia armoniosa y la unión de las tradiciones quechua y aymara en Puno. Asimismo, da cuenta de las tradiciones católicas y de los elementos simbólicos de la cosmovisión andina. Así, durante la festividad, se celebran misas y se transporta una imagen de la Virgen de la Candelaria por las calles de la ciudad acompañada por música y danzas tradicionales. Pero también se celebran dos certámenes, en los cuales participan cerca de 170 agrupaciones que, según el Ministerio de Cultura, integran un total aproximado de 40, 000 bailarines y músicos de zonas rurales y urbanas de la región. Cabe resaltar que esta festividad permite la transmisión de conocimientos relacionados a la danza, música y fabricación de máscaras a las generaciones más jóvenes.

Patrimonio Cultural Inmaterial

Con esta declaratoria, el expediente de postulación presentado por el Ministerio de Cultura se convierte en documento de referencia fundamental para la implementación de políticas públicas orientadas a la protección y promoción de esta festividad. Su lectura no solo proporciona medios necesarios para ayudar al gobierno peruano a preservar la diversidad cultural que existe en torno a esta festividad, -una tarea a la que se ha comprometido internacionalmente a través de la candidatura-, sino también permite entender el impacto de las políticas anteriores y las nuevas necesidades. Además, la declaratoria por parte de la Unesco contribuye a la toma de conciencia respecto a la potencialidad que tiene el patrimonio cultural inmaterial para crear espacios de intercambio y cohesión social, así como de convivencia de creencias religiosas y expresiones culturales, como testimonio de respeto y diálogo entre comunidades.

Cultura

Desde esta tribuna, celebramos este reconocimiento y exhortamos a que, a propósito de este, el Estado peruano diseñe una serie de estrategias y políticas públicas que se traduzcan en mejores condiciones de vida de las comunidades de Puno, promuevan la creación de la riqueza, generen el desarrollo de las capacidades culturales y garanticen la preservación de las identidades y diversidad cultural de las comunidades quechua y aymara de nuestro país. Que la declaración no quede en el papel.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here