Por Xavier Palao, abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú, ex miembro del Consejo Directivo de THEMIS y ex director de Enfoque Derecho.

La vigésima Conferencia  de las Partes (COP 20) sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas celebrada en Lima ha concitado la atención del mundo entero. Su objetivo es lograr acuerdos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), que producen el calentamiento global.  No cabe duda de que los esfuerzos por mitigar las consecuencias del cambio climático marcan la agenda internacional. La COP 20 es organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), mediante la cual la comunidad internacional busca hacer frente a esta problemática.

Existen opiniones y posturas de todo tipo al respecto, que van desde las más escépticas hasta las más alarmistas. Gracias a este interesante debate es que conceptos como “energía renovable” o “ciudades sostenibles” son cada vez menos ajenos y más difundidos entre la población mundial, generando conciencia sobre el impacto de la actividad humana en los bosques, montañas y océanos. Por otra parte, el Perú se convirtió en el centro de negociaciones del más alto nivel, ejerciendo un liderazgo a nivel internacional en uno de los temas que más preocupan a la humanidad. La importancia de la COP 20  de Lima es de tal magnitud que los consensos tomados en ella van a tener incidencia directa en el acuerdo vinculante que se espera adoptar en la próxima Conferencia de París de 2015.

Para entender los avances y retrocesos en torno a estos temas, nos podemos remontar a la llamada “Cumbre de la Tierra”, llevada a cabo en Río de Janeiro en 1992, cuyo principal logro fue la creación de la mencionada Convención Marco (UNFCCC) conformada por 196 Partes. En 1997, se marca un hito al adoptarse el Protocolo de Kyoto, acuerdo internacional que compromete a sus partes mediante el establecimiento de objetivos vinculantes de reducción y limitación de emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a nivel internacional en el periodo que va desde el 2008 al 2012. El Protocolo reconoce que los países desarrollados son los principales responsables de los altos niveles actuales de emisiones como resultado de más de 150 años de actividad industrial, siendo ratificado por 192 Partes. Los mayores emisores de gases invernadero a nivel mundial, EE.UU. y China, no han ratificado el Protocolo, que entró en vigencia recién en el 2004.

En 2005, las Partes se reunieron para su seguimiento por primera vez en Montreal, Canadá, donde se estableció el Grupo de Trabajo Especial sobre los Futuros Compromisos de las Partes posteriores al 2012. En 2007, durante la COP 13 de Bali, Indonesia, se llevó a cabo la CMP 3 o la tercera reunión de seguimiento con la atención puesta en los temas posteriores al 2012. Se logró establecer una “Hoja de Ruta” con un régimen post 2012 en un proceso de dos años y el “Plan de Acción de Bali” que se centra en cuatro elementos: mitigación, adaptación, finanzas y tecnología. En la COP 16 de Cancún, México, se adoptó aplazar el segundo periodo de vigencia del Protocolo de Kyoto. Además, se decidió crear un Fondo Verde Climático para canalizar recursos financieros a países en desarrollo para ayudarlos a mitigar y adaptarse a los impactos del cambio climático mediante programas bajos en emisiones y amigables con el medio ambiente. Al año siguiente, en la COP 18 de Doha, Qatar, tuvo como tema principal el proceso de transformación energética al pretender obtener nuevas fuentes de energías renovables para enfrentar el cambio climático. La Conferencia ratificó el segundo periodo de vigencia del Protocolo de Kyoto desde el año 2013 hasta el 2020 y los países confirmaron intención de llegar a un acuerdo aplicable a todos para el 2015.

Después de múltiples negociaciones que parecían no llegar a buen término, la COP 19 de Varsovia, Polonia, concluyó con un acuerdo de último momento en el que las Partes contribuyeron pero no se comprometieron a la firma de un nuevo pacto contra el cambio climático. También se acordó la creación del Mecanismo Internacional de Varsovia  para hacer frente a las pérdidas y daños relacionados con el cambio climático que sufran los países en desarrollo mediante fondos de ayuda financiera.

Finalmente, llegamos a la COP 20 de Lima, donde se ha trazado el proceso a seguir hasta la COP 21 de París en 2015 para lograr el acuerdo final sobre la reducción de gases de efecto invernadero. Ante el reciente anuncio de las potencias EE.UU. y China sobre su intención de reducir sus emisiones de CO2, la expectativa de lo que se pueda lograr en Lima es cada vez mayor. Las negociaciones avanzan en ese sentido y es importante resaltar la conducción del Perú en la Presidencia de la Conferencia como país anfitrión. Cabe destacar además diferentes iniciativas que se desarrollan en conjunto con la COP 20 como: “Pon de tu parte” y la Feria “Voces por el Clima” que expone la problemática ambiental en el Perú con la masiva concurrencia del público, propiciando la reflexión sobre estos temas desde la realidad local.

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