Por Adriana Tapia, Ana Paula Mendoza y Daniela Maurate miembros de KHUSKA[1].

El Perú es uno de los países con mayor riqueza ecológica y diversidad climática en el mundo, en el que coexisten una múltiple variedad de ecosistemas, que proporcionan bienes y servicios esenciales para la vida[2]. Sin embargo, este maravilloso panorama se ve afectado por la presencia de un mal latente: el cambio climático. De hecho, el Perú es uno de los ocho países más vulnerables frente a este fenómeno.

En los últimos años, eventos climáticos extremos como heladas, huaycos y sequías han incrementado su frecuencia e intensidad[3], situación que tiene impacto no solo en el ambiente, sino también en la salud y economía de la población[4]. Así, los efectos del cambio climático tienen una relación directa con la vulneración del disfrute y ejercicio efectivo de los derechos humanos, tanto de naturaleza individual como colectiva.

Más preocupante aún es que, tal como lo ha señalado la Asociación Americana para la Defensa del Medio Ambiente, unas de las poblaciones más afectadas por este fenómeno son las comunidades tradicionales, indígenas y campesinas, toda vez que ellas mantienen un nivel mayor de dependencia frente a los sistemas naturales dañados. Aún más, porque esta situación no solo afecta gravemente sus herramientas de supervivencia y subsistencia, sino que también constituye un obstáculo para el disfrute de su cultura, debido al deterioro que sufren las tierras de gran importancia histórica, cultural y espiritual[5] para ellos.

Pero no todo está perdido, aun con los daños que ya ha sufrido el ambiente, todavía es posible cambiar esta realidad. Para ello, existen principalmente dos medidas: la adaptación y la mitigación. Justamente, la adaptación al cambio climático implica el ajuste en los sistemas naturales o humanos como respuesta a estímulos climáticos actuales o esperados. Este proceso reduce el daño causado y potencia las oportunidades benéficas.

La Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas (RPNYC), ubicada en la sierra sur de Lima y Junín, es uno de los tres lugares en el mundo en donde se ha implementado un programa de adaptación, específicamente dirigido a la recuperación del ecosistema de montañas. Y esto debido a que la RPNYC alberga una de las más importantes fuentes de recursos hídricos de nuestro país, que abastece a los habitantes de la cuenca del río Cañete, Rímac y Mantaro[6]. Esta iniciativa emprendida por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es el Proyecto Eba Montaña (EbA).

EbA mantiene el enfoque de Adaptación Basado en Ecosistemas, y realiza un trabajo constante con los pobladores de las comunidades campesinas de la RPNYC para enfrentar los efectos adversos del cambio climático a través del uso de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos[7]. Las medidas de adaptación, implementadas por esta iniciativa se dirigen a reducir la vulnerabilidad frente a las condiciones cambiantes o aumentar la resiliencia, que consiste en la capacidad de un sistema social o ecológico de absorber una alteración sin perder su estructura básica o sus modos de funcionamiento, ni su capacidad de auto organización[8].

Parte del proyecto EbA implica también empoderar a los poblares de la RPNYC, quienes han asumido el reto de luchar contra el cambio climático como protagonistas. Por ello, conscientes de la importancia y el impacto de los Derechos Humanos, EbA viene implementando, con el apoyo de KHUSKA, un módulo de capacitación en Derechos Humanos y Medio Ambiente. Este espacio de aprendizaje y reflexión, busca brindar conocimientos y herramientas útiles a los pobladores de la Reserva, que les permitan enfrentar de forma más efectiva los impactos que el cambio climático trae a su esfera personal y colectiva.

De esta forma, aunque el Derecho es una herramienta de cambio social, solo será útil en la medida en que todos tengamos la posibilidad de conocerlos y ejercerlos en igualdad de condiciones. Por ello, como Programa de Desarrollo Social, estamos comprometidos con este tipo de iniciativas y creemos que es fundamental que la sociedad civil en su conjunto se interese e involucre en estos temas, porque es la única manera de empezar a construir un país con mayor capacidad para enfrentar las dificultades que lo afectan.

Puedes ver las fotos del Proyecto EbA aquí.


[1] Programa de Desarrollo Social de la Asociación Civil THEMIS.

[2] En: http://www.pe.undp.org/content/peru/es/home/library/environment_energy/proyecto-eba/

[3] En: http://www.minam.gob.pe/cambioclimatico/por-que-el-peru-es-el-tercer-pais-mas-vulnerable-al-cambio-climatico/

[4] Ibídem.

[5] AIDA, Cambio Climático y derechos humanos en América Latina, p. 6, 2011

[6] En: https://lamula.pe/2013/09/23/reserva-paisajistica-nor-yauyos-cochas-se-prepara-ante-el-cambio-climatico-global/rumbos/

[7] En: http://www.pe.undp.org/content/peru/es/home/library/environment_energy/proyecto-eba/

[8] En: http://www.pnuma.org/eba/Brochure_EbA%20Montana_Final.pdf Página 5

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