Marco Gamarra Galindo, Adrián Lengua Parra y Rodrigo Vega Méndez, miembros del Consejo Editorial de Enfoque Derecho, entrevistan a Luis Popa Casasaya, ex diplomático cubano y catedrático de la PUCP, sobre la decisión de los gobiernos de Estados Unidos y Cuba de restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países.

ED: A finales del año pasado, Cuba y Estados Unidos acordaron normalizar sus relaciones diplomáticas. ¿Cuáles son los antecedentes de este acontecimiento?

LP: Cuba y Estados Unidos tuvieron relaciones muy fluidas antes de la revolución de Fidel Castro en 1959. La isla, después de obtener su independencia de España, estuvo bajo el dominio estadounidense a través de la Enmienda Platt.  Desde principios del siglo XX hasta los años cincuenta, fue una pseudo-república porque Estados Unidos intervenía en las actividades de la política cubana. Por ello, Cuba fue prácticamente un estado norteamericano. La corrupción y el latrocinio que existía en Cuba en ese periodo provocaron la revolución de Fidel Castro. La gente lo apoyó no solo por ser un ente liberador ante tantos problemas,  sino también por las medidas populistas que dictó.

Al principio, Castro con Cuba no era comunista, pero tuvo que tomar una posición en el contexto de la Guerra Fría y optó hábilmente por la Unión Soviética. Ello lo ayudó a tener un paraguas que lo ayudara a protegerse de una invasión norteamericana. Así, las relaciones entre ambos países se deterioraron y se rompieron no solo con el acontecimiento de la Bahía de los Cochinos, sino también con la Crisis de los Misiles. Asimismo, Cuba terminó apoyando los movimientos sociales antimperialistas en América Latina, África y Asia.

ED: ¿Cuáles son las razones que motivaron este cambio histórico en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

LP: El cambio obedece a la realidad. Dentro de las teorías de las relaciones internacionales, hay una que se llama realismo político. Obviamente, desde que sucedió la revolución cubana, han pasado 56 años, y Fidel Castro ya tiene más de 80 años. Hay una Izquierda latinoamericana que está en el poder y que es contestataria a Estados Unidos. El mundo ha cambiado. ¿Quién iba a imaginar que China sería la segunda potencia económica siendo incluso comunista? Las condiciones son otras. El restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba está enmarcado dentro del mundo actual.

En general, considero que con esta decisión, ganan Cuba y Estados Unidos. Sin embargo, quizá el restablecimiento de las relaciones sufra algunos entrabes en cuanto al nombramiento de embajadores por cuestiones del check and balance que hay en Estados Unidos, el cual debe ser aprobado por el Congreso.

ED: ¿Cree que Cuba volverá a la Organización de Estados Americanos (OEA)?

LP: Cuba ya dijo que no era posible. Había un Ministro cubano que fue profesor de la Universidad de la Habana, el Dr. Raúl Roa, muy brillante, quien dijo que la OEA era el Ministerio de Colonias Yanqui. Y me parece muy buena esa frase, pues nosotros estamos buscando más la integración sin Estados Unidos. Cuba prefiere estar en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), se siente mejor. Además, yo creo que la OEA está en decadencia.

ED: ¿Por qué no se ha pronunciado Fidel Castro sobre el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

LP: Hace ya casi más de un año que Fidel Castro no se pronuncia. Hay que comprender que es un hombre mayor y que está retirado. Tengo entendido que está escribiendo sus memorias. Podemos conocer lo que opina Fidel Castro a través de lo que diga Raúl Castro, pues Raúl no va a decir algo con lo que Fidel o algún otro líder histórico de la generación de la Sierra Maestra no esté de acuerdo.

ED: Considerando que el presidente de Estados Unidos ha recibido cierta oposición de algunos miembros del Congreso, ¿hasta qué punto la decisión de Barack Obama puede normalizar las relaciones con Cuba?

LP: Pueden evitar la nominación de un embajador en La Habana, pero al final considero que ello se va a resolver. Lo que sí tomará más tiempo será el levantamiento del embargo, el cual será una ficha de intercambio, de presión, frente al régimen castrista para que liberen presos políticos y para que haya menos represión. Sin embargo, yo considero que ello también se resolverá. Pienso que nos encontramos en la antesala de lo que podría ser finalmente una democratización en Cuba y una flexibilización en sus relaciones con Estados Unidos.

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