Elody Malpartida, miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho, entrevista a Iván Lanegra, Adjunto para el Medio Ambiente de la Defensoría del Pueblo y especialista en temas ambientales.

EM: La COP 20 terminó hace casi un mes. El gobierno supuestamente indica que esta conferencia fue un éxito, mas sus críticos sugieren lo contrario. ¿Cuál es su balance?

IL: Creo que ambas posturas tienen razón. En primer lugar, para lograr el acuerdo de reducción global de las emisiones de carbono se requieren medidas de gran alcance y obligaciones verdaderamente sustantivas. Respecto de esa meta, aún falta mucho para obtener un acuerdo que pueda lograrlo. Entonces, cuando se dice que aún no se ha logrado este objetivo, es cierto.

Ahora veamos la otra dimensión: la de la negociación. Para llegar a este acuerdo se deben crear situaciones aceptables para 195 países, y este proceso de negociación ha tenido momentos críticos. A su vez, en Lima, se cambia de enfoque; por ejemplo, se tuvo que determinar si iba a ser un acuerdo que implicara que solo los países desarrollados iban a tener obligaciones o si todos los iban a tener. Al final se determinó que todos, lo cual está en el documento que se aprobó. Esta tarea debe hacerse en el marco del principio de las “responsabilidades comunes, pero diferenciadas”, en donde los países reconocen que tienen que contribuir, pero en base a sus condiciones. Eso no era aceptado por todas las partes; muchos querían que las responsabilidades fueran equivalentes, pero la propuesta era impulsada principalmente por los países en desarrollo.

Otro punto muy importante era el de los mecanismos de pérdidas y daños. Hay algunos países que eventualmente, por su escasa altitud, van a desaparecer por la elevación del mar. En esa situación, ¿cómo se distribuyen costos? Si entramos a un sistema de responsabilidades por culpa, ¿quién es el culpable? Tiene que haber un sistema de solidaridad internacional que apoye a estos países, y este ha sido incluido en el acuerdo. Por otro lado, está el Fondo Verde, cuya meta inicial es contar con unos 100 mil millones de dólares. El Perú es uno de los países que forma parte de la dirección del Fondo.

EM: Respecto de la agenda ambiental en el año 2014, ¿cuáles fueron los principales errores cometidos por el gobierno? ¿Los aciertos?

IL: Lo que hay que comprender es que gran parte de las pérdidas en el sector del ambiente fueron consecuencia de decisiones del Gobierno que el Minam tuvo que aceptar, situación que minó la imagen pública del liderazgo de esta entidad. Es decir, la agenda ambiental se ha visto supeditada a nuestro desempeño económico. Esto no era novedad, pero en este año se ha visto muy evidente. La COP 20 ha traído buenos aires a la cartera, pero todo esto depende de cómo se maneje en el año 2015.

EM: ¿Cuál considera que debería ser el enfoque del Minam para el año 2015? ¿Cuáles son sus principales retos?

IL: Un elemento político central es mantener ese liderazgo que apareció en el contexto de la COP. Creo que la discusión entre Manuel Pulgar Vidal y Hernando De Soto dio lucimiento político al Ministro del Ambiente, pero se trata de un liderazgo muy frágil. El segundo tema relevante es el Senace, pues su entrada en operación en el 2015 será objeto de atención y de tensión. En ese contexto, esta propuesta de certificación ambiental va a encajar y va a dar importancia a este punto de agenda. Hay un último tema, que es el de los conflictos ambientales, en el cual la curva de conflictividad ha venido cayendo. Sin embargo, este año empieza un periodo electoral, entonces podría haber incentivos para impulsar alguno de estos conflictos. Esto todavía es un asunto muy complicado que excede al Minam, pero son cuestiones que habría que ir viendo.

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