Elody Malpartida, miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho, entrevista a Yeni Vilcatoma, ex Procuradora Adjunta Anticorrupción del caso “La Centralita”.

EM: Recuerdo que la primera vez que nos encontramos fue en un evento en la PUCP, en donde también se encontraba el Doctor Christian Salas – ex Procurador Anticorrupción- exponiendo sobre el caso “La Centralita”. Usted estaba en el público, y tanto en la intervención del Doctor Salas como en la suya noté cierta desesperación e impotencia, ¿se debía a algo en especial?

YV: El 15 de septiembre fue un día importante porque presentamos una petición de exclusión del Fiscal Huamán por las irregularidades que estaba cometiendo, y ahí informamos que una de estas era la reunión con el Ministro Figallo en mayo. Es en ese momento cuando se materializa en un documento todo lo que sistemáticamente había ocurrido respecto a todos nuestros esfuerzos para que la investigación avance y desarrolle actos importantes.

Ahora, ¿por qué también es importante esa fecha? Porque ahí se da el quiebre en las relaciones con el Ministro, pues ya era frontal que nosotros éramos el único obstáculo en ese escenario para que la investigación no avance.

EM: ¿A qué se refiere con que “no avance”?

YV: Desde el 2011, esta investigación ha tenido sobre la misma una serie de actos sistemáticos para que no se investigue, para que se archive. ¿Por qué recién estamos en una etapa preparatoria? Ya se debería de haber emitido sentencia. Los fiscales hicieron su allanamiento al principio de la investigación, ¿y qué pasó? Los botaron. Desde ese momento no hubo mayor desarrollo de la investigación. Es más, se archivó la investigación. No se toca el tema hasta que el señor Juan Carlos Barrios Ávalos sale a declarar ante la prensa que existía “La Centralita” y lo que se estaba llevando a cabo. El Procurador toma ese video como referente y se reabre la investigación. No obstante,  no se pidió el levantamiento a los secretos bancarios ni se llevaron a cabo acciones significativas.

EM: ¿Y donde entran ustedes como “obstáculo”?

YV: Desde el momento que empezó la investigación y que el Doctor Salas asume el caso, nuestras acciones fueron de intervención activa. Lo primero que se hizo fue viajar a Chimbote, recaudar las copias y pedir prisión preventiva. A partir de ese momento, los imputados – que en ese momento eran 7-  se empiezan a sentir acorralados. Es así que el 14 de abril del 2014 hace su aparición un colaborador eficaz, ya que sabía que lo iban a matar y quería entregarse. A partir de eso, se coordinó para que se le trajera desde Chimbote, y aquí es donde se abre la puerta de todo, pues este colaborador nos dio nombres, hechos, entre otras cosas. Todo esto permitió que se ampliara la investigación a 50 personas más.

EM: ¿Y qué hizo la Fiscalía?

YV: El Fiscal Añanca trabajaba desde una base policial porque le empezaron a reglar y a hacer seguimiento, y él no confiaba en el Ministerio Público ni en el Fiscal Ramos Heredia. Cuando pide la prisión preventiva contra 50 personas más, otros vinieron y se entregaron. Luego se dieron cuenta de que el caso se estaba volviendo más delicado y le quitaron la investigación. Ramos Heredia modificó la norma y creó un despacho a dedo. Es así que llega el Fiscal Huamán a ver el caso y Ramos Heredia empieza a tener  control total sobre el caso. A partir de ese momento, para nosotros hay un freno brutal en la investigación. Lejos de desarrollarse, se empiezan a hacer actos pequeños no muy significativos para el caso.

EM: ¿Por qué se la quitan? ¿Cree que fue por Martín Belaunde Lossio?

YV: Por supuesto que sí. Yo considero que lo que se quería saber era la situación de Belaunde Lossio. Una evidencia de esto es la reunión con Figallo en mayo, la primera de estas, en donde estaba también Roy Gates y Joel Segura. En este momento, el actual Procurador pudo haber dicho que no teníamos por qué explicarle nada. En esa primera reunión lo que se me pidió fue información sobre Belaunde Lossio. Desde el momento en el que se trajo a un asesor de Palacio, surgieron una serie preguntas: ¿cuál era el interés? ¿Cuál era la preocupación? ¿Cuál era el interés público de esta reunión? El mismo Roy Gates ha dicho que él fue porque quiso y que puede ir a cualquier reunión. Eso no es así. Todo obedece a un fin: ¿Para qué voy? ¿Quién me autoriza? ¿Qué información pido? ¿Qué acciones adopto? Esa reunión fue sólo para saber qué había en contra de Belaunde Lossio.

EM: ¿Cuándo empieza el deslinde definitivo con el Ministro Figallo?

YV: El 15 de noviembre, se llevaron a cabo audiencias de prueba anticipada, y en esas circunstancias nos enteramos que no se nos había notificado de la aparición de un nuevo colaborador eficaz, aun cuando nosotros estábamos viendo el caso. Poco después, se publica en Perú 21 que el Ministro Figallo indicaba que Belaunde Lossio podría ser considerado como colaborador eficaz.  Luego el Procurador Salas hace una declaración en el diario Correo de Chimbote en donde indica que Belaunde Lossio no cabría bajo esta figura, pues la Procuraduría le estaba imputando la condición de cúpula. Esa noticia luego rebota en otros medios.

Es entonces cuando Figallo me hace la llamada. En esa misma estela de hechos, sale el Fiscal de la Nación diciendo que habría que esperar a que se presenten las pruebas. Al día siguiente de la llamada, Figallo llama a mi oficina y me exige que le entregue la disposición en donde se decía que a Belaunde Lossio se le debía imputar como cúpula. Cuando le digo que no hay disposición, él me dice: “¿Qué se cree Salas? ¿Acaso es Dios?”, refiriéndose a que se había dicho que Belaunde Lossio era cúpula cuando no existía disposición. Es después de esta situación que nos notifican que nosotros ya no íbamos a ver el tema de las colaboraciones eficaces hasta una segunda etapa y ese, para mí, fue el detonante de todo.

Otro detalle también es que el 27 de noviembre fue la declaración de César Álvarez. Cuando estábamos en plena declaración, se hizo presente el abogado de Belaunde Lossio, quien salió con el abogado de César Álvarez, se saludaron, conversaron, ¿qué cosa tan importante tenía que decirle desde Lima hasta Piedras Gordas, y que encima Álvarez lo vea? A partir de ese momento, cuando le preguntan a Álvarez sobre Belaunde Lossio, este no declara. Eso fue un jueves, y el día sábado le aceptaron la renuncia al Doctor Salas.

EM: Hablando de los audios, hay personas que dicen que en estos no hay indicio de manipulación o coerción. ¿Cuál es su opinión?

YV: En los audios sí hay evidencia de que quieren favorecer a Belaunde Lossio. En la primera grabación que yo le hago, le hablaba de la investigación. ¿A quién más le tenían que creer si no era a mí? Y además de eso, ningún ministro tenía por qué preguntarme. Él mismo lo dice en una parte de la grabación: “yo no debería hablar de ningún caso concreto contigo”, pero lo que estaba haciendo era eso, aun cuando ese mismo día el Doctor Salas había declarado.

EM: ¿Qué pasó después de la renuncia del Doctor Salas?

YV: El lunes estábamos otra vez reunidos con el Doctor Figallo. Yo estaba en una declaración en la Fiscalía, y me hicieron dejar todo para ir al despacho del Ministro cuando yo no tenía por qué ir. Y el tema que se toca es el de Belaunde Lossio y la colaboración eficaz. Ahí tú ves un esmero desmedido y descontrolado, pues yo fui más frontal todavía, le dije que no podía ser colaborador eficaz, pero él me contestó: “No es así, tú patearás, pero es el juez el que resuelve”. ¡Y eso es falso! El acta la firmamos nosotros como parte agravada, pues vemos directamente el tema de la colaboración eficaz y lo negociamos. No es que nosotros no teníamos nada que ver, pues si nosotros no firmamos el acta, esta no llega donde el juez.

Ahí es cuando él me dice que la fiscal en el caso de Orellana había hecho lo contrario a nosotros. Yo le contesto: “pues entonces dígame quién ha hecho bien”, a lo que él me indica que lo que íbamos a hacer ahora era “desarrollar jurisprudencia”. ¿Quién es el Doctor Figallo para desarrollar jurisprudencia sobre la colaboración eficaz? Luego me dice que como yo me he estado peleando con los fiscales, ahora estos le estaban cerrando la puerta a la Procuraduría. Yo le digo que eso no es posible, pues son autónomos, a lo que él me contesta: “tú vives en un mundo de fantasía”. Un Ministro no te puede decir eso, ya que eso es evidenciar que hay una manipulación directa con el Ministerio Público. Y ahí cierra la conversación, indicando que yo tenía que hacer un informe para que él supiera que el Fiscal se está quejando, pero ¿cómo iba a hacerlo si el mismo Ramos Heredia está siendo investigado por el caso?

EM: ¿Existen indicios suficientes para denunciar al Ministro Figallo y a Roy Gates?

YV: Sí, respecto del Ministro Figallo se amerita que se haga una investigación. Quien la tiene que llevar a cabo es el Fiscal de la Nación. Ahora, mi denuncia ya está en la Fiscalía y todavía no ha sido archivada. En cuanto a Roy Gates, un ciudadano ha interpuesto una denuncia en una fiscalía penal, pues él no tiene ningún tipo de protección como los ministros o congresistas. Se le habría denunciado por presuntos actos de corrupción para favorecer a Martín Belaunde Lossio. En cuanto al ministro Urresti, también se le tiene que investigar definitivamente, ¿cómo puede ser que el prófugo haya llegado hasta Bolivia? Todo está orientado a una sola cosa: sustraer a Martín Belaunde de la justicia.

EM: ¿Qué espera que pase de ahora en adelante?

YV: Cuando este gobierno deje de tener el poder que tiene, para mí va a ser importante que se tome en cuenta la carta de mi despido como una de las pruebas de la vinculación de la pareja presidencial con Belaunde Lossio. Él debió abstenerse de realizar cualquier acto arbitrario conmigo. Yo estaba haciendo una denuncia y mi denuncia tenía que investigarse. Yo, su abogada, le estaba diciendo que a Martín Belaunde lo estaban protegiendo. ¿Y qué hace él? Me despide. Estoy segura de que cuando se haga el levantamiento de las comunicaciones de Roy Gates durante todos estos meses, y las de otros personajes, algo se va a encontrar. No es la primera denuncia que yo hago: he hecho lo mismo con Ramos Heredia, con congresistas, con jueces y fiscales que no cumplían con su deber. Yo he cumplido con mi deber. Muchos dicen que debí esperar, ¿pero esperar qué?

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