El 27 de enero de 2015, se cumplió un año desde que se dictó el Fallo de la Haya que resolvió el diferendo marítimo entre Perú y Chile. A propósito de ello, Enfoque Derecho entrevistó a Óscar Vidarte, Internacionalista y Profesor en la PUCP. 

ED: ¿Cómo viene siendo ejecutado el Fallo de la Haya? ¿Es cierto que, como señaló el Canciller Gutiérrez, su ejecución es un ejemplo para el mundo? 

OV: Ciertamente, el fallo ha sido ejecutado de manera inesperadamente rápida. Si uno lee las encuestas de opinión en el Perú sobre la confianza en el cumplimiento del fallo por parte de Chile, se encuentra que un amplio margen de la población desconfía de que este vaya a cumplir el fallo. Más aún, teniendo la experiencia de Nicaragua y Colombia, que es un caso distinto al nuestro por el tamaño de sus países y sus relaciones. en el que hubo incumplimiento.

Sin embargo, eso no ha sucedido. Por el contrario, Perú y Chile lograron determinar los temas más sensibles (por ejemplo, las coordenadas) entre los tres y cuatro meses después del fallo. Esto significó un mérito porque inmediatamente después de conocido el fallo, se determinaron los días de reuniones, los lugares y las comisiones a desarrollar las actividades previstas en el camino de la ejecución, lo cual ha sido muy positivo.

Eso denota el grado de cumplimiento del Derecho Internacional que tienen países como Chile y Perú, dicho sea de paso. Pero también denota que la estrategia peruana fue la más adecuada, que básicamente se sentó en no alejarnos de Chile. En el último año del proceso, que es el más difícil, el Perú estableció vínculos y canales de diálogo muy importantes; no solo a nivel bilateral, sino también a nivel multilateral. Recordemos que durante estos años, se profundizó la Alianza del Pacífico. En efecto, lo que hizo Perú fue aumentar los costos para que el otro país ni siquiera piense en incumplir el fallo.

Entonces, hay que reconocer por un lado, el nivel de cumplimiento de ambos países, inclusive de Chile; y por otro lado, la estrategia peruana en torno a crear las condiciones pertinentes para que la relación continúe y no se vea afectada por un incumplimiento de Chile. Esto es lo que ha permitido que, como ha señalado el Canciller, la ejecución se haya dado de manera bastante rápida.

No hay que olvidar que este proceso no ha terminado aún, pues todavía faltan algunos temas procedimentales que implican más cambios de normas que deben efectuarse en los congresos de ambos países. Eso requiere de presiones políticas y depende de coyunturas políticas. Hay un tema de una ley específica en el Congreso peruano y un par de leyes en el Congreso chileno con las cuales se debería finiquitar el proceso y depositar los mapas y coordenadas en las Naciones Unidas. Con eso se cerraría el tema con el ente que se encargó de resolver el tema, pues la Corte Internacional de la Haya depende del sistema de Naciones Unidas. Eso es lo que falta.

Hay que tomar en cuenta que estos pasos no solo están afectos a la coyuntura interna, sino también a la coyuntura internacional. Por ejemplo, está el tema del triángulo terrestre. De ahí que la Cancillería peruana, y creo que adecuadamente, está tratando de dejar ese tema de lado. No solamente por una convicción de que el territorio es peruano y que ahí no hay conflicto, sino porque no se quiere arruinar el completo cierre del fallo, que aún no ha terminado. Una vez que esto suceda, no queda la menor duda de que en algún momento se tendrá que conversar con Chile al respecto a ese triángulo. Pero eso se verá en su momento, más aún cuando este es un tema que no está vinculado con el fallo, pues este es un fallo marítimo, y el tema terrestre está vinculado al Tratado del 29, tema totalmente aparte.

ED: ¿Cómo han llevado la ejecución del fallo Perú y Chile? ¿Sus actuaciones se han diferenciado?

OV: Lo que pasa es que gran parte de la ejecución ha sido en mesas bilaterales. Bueno, cada uno defiende sus intereses, y hay un fallo que es bastante claro; sin embargo, hay normas que hay que implementar y líneas de base que cambiar en ambos países. Hay que cambiar normas internas, con respecto a temas como la Marina de Guerra y la Pesquería. Asimismo, hay que adecuar una serie de disposiciones legales.

En ese sentido, la discusión se da en cuanto a cómo interpretar el fallo. La posición peruana se ha dado por suerte con abogados de primer nivel. Juan José Ruda, Profesor de la Facultad de Derecho de la PUCP, ha sido uno de ellos y ha formado parte del equipo de implementación, donde los diálogos se han dado tanto en Lima como en Santiago. Más allá de las discusiones sobre cómo interpretar el fallo, lo cierto es que se ha podido avanzar de manera muy rápida. Y ahora nos encontramos en la etapa de ejecución interna.

Seguramente en Chile esto ha sido más difícil, ya que existía una percepción de “derrota” frente al fallo. No dudo que en el Perú será más rápida la aprobación de la norma que falta ser ratificada en el Congreso. Creo que en Chile esto tardará más, en tanto va a haber un debate en torno a una situación que para ellos ha sido perjudicial. Por ahí, se pueden identificar las diferencias en cuanto a cómo ha sido la ejecución, ya que por un lado, tienes una mirada victoriosa del fallo y por otro, hay una crítica respecto de este. Lo curioso de esto es que esta norma estaría encarpetada en el Congreso, y la pregunta es ¿por qué?. Justamente, su aprobación es lo único que falta para cerrar el proceso de nuestro lado, y que el resto quede en manos de Chile.  Lo que queda es que en estos meses se trabaje por sacar esta norma lo antes posible.

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ED: Investigaciones del Instituto del Mar del Perú indican que, con los nuevos espacios marítimos adquiridos, el Perú adquirió mayor abundancia de pota, atún, entre otros recursos marítimos. ¿Considera que se está desarrollando una adecuada política para explotar eficazmente estos recursos?

OV: Todo proceso tiene críticas, algunas de estas dependen del Ministerio de Relaciones Exteriores y otras, no tanto. Por ejemplo, el tema de la pesquería no depende de este. Al respecto, existían muchas expectativas al sur del país, pues mucho se habla sobre la pesca de Tacna; pero si uno ve la información sobre qué tanto participa la pesca del PBI tacneño, su participación es de 2%, algo muy reducido. Esto se debe, en parte, a que Tacna tiene una sola caleta, y la actividad pesquera de esta zona es sumamente reducida al lado de lo que existe en el norte del departamento de Tacna.

Aunque esto sea muy reducido en el PBI tacneño, hay compromiso del Estado peruano para promover una actividad económica que puede ser muy beneficiosa para un sector de la población. El fallo ha sido entendido como algo negativo, en tanto no cambió el status quo para Tacna. Sin embargo, abre posibilidades en el llamado triángulo externo y da paso libre sobre el dominio marítimo chileno con mayor libertad. Se abren una serie de posibilidades, pero creo que el Estado peruano debe tener un compromiso más importante, no solamente fomentando la explotación, sino también la investigación. Son ámbitos que todavía el gobierno no ha abarcado.

El Ministerio de Producción ha dado información señalando que a partir de la Haya, se habría dado un aumento en la pesca al sur del país, lo cual es cierto y positivo, pero todavía falta mucha inversión en Tacna, que cuenta con una sola caleta, falta mayor inversión en puertos, investigación y promoción de la pesca. Y el discurso que me acaban de decir, es el mismo de hace un año, cuando se explicó las bondades de la zona. Pareciera que ha pasado un año, y la situación no ha cambiado.

ED: ¿Y Chile se ha beneficiado de alguna manera?

OV: Si bien la Corte falla en Derecho, hay una mirada política del asunto. Es innegable que el elemento político es a veces más importante que lo que pasa en el Derecho interno de los Estados. Cuando uno analiza dónde se concentra la pesca en el norte de Chile, vemos que se concentra dentro de las 60 millas. Al haberle dado la línea recta dentro de las 80 millas, considerando la pesca que se da hasta al día hoy, la verdad es que la actividad pesquera, en términos generales, no se ha visto perjudicada. Esto no significa que haya un beneficio para Chile, sino que no se ha visto afectada.

Ahora, hay que aceptar que Chile también se ha beneficiado, y a largo plazo, esto se hará tangible. Se ha solucionado un problema de tensiones, de inseguridad en la zona, de cuidado excesivo que derivaba en mayores gastos, se ha abierto la posibilidad de cooperación en distintos ámbitos, etc. A la larga, más allá del tema pesquero, yo creo que Chile va a reconocer que este tipo de fallos y su cumplimiento van a redundar en un beneficio.

ED: En este año que ha transcurrido, ¿hay algún aspecto negativo que resaltar?

OV: Siempre hay temas negativos y básicamente son tres. El primero es la demora, algunas veces interna, en el proceso de ejecución. Se da en Chile, pero también se da en Perú. El segundo es que aparezcan problemas no relacionados al fallo, a pesar de que en su momento fueron tratados, como el tema del triángulo terrestre. Eso es negativo, ya que enturbia el comienzo de una nueva relación peruano-chilena que ahora se va a ver afectada en algún sentido por menos de cuatro hectáreas. En tercer lugar, están algunos compromisos internos pendientes que Perú señaló que iba a cumplir luego del fallo.

ED: ¿Diría usted que las relaciones entre Perú y Chile han mejorado?

OV: Digamos que no se han perjudicado. Muchos se imaginaron una situación difícil, marcada por incumplimientos, pero eso no se ha dado. A pesar de que hay temas como el triángulo terrestre que no nos permiten seguir avanzando, las perspectivas son interesantes al mediano y largo plazo. Al mismo tiempo que hay este problema, tenemos la Alianza del Pacífico, la implementación del fallo, una actividad económica bilateral reforzada, etc. Yo creo que pudo haber sido mejor, pero por este tema del triángulo que fue sacado por Chile en los últimos años, y con mayor énfasis ante una posibilidad de derrota ante la Corte, la situación no ha sido así. No obstante, pudo haber sido peor, tomando en cuenta el contexto en que se dictó el fallo, pues había un cambio de gobierno en Chile, y ningún gobierno quiere comenzar con lo que perdió el anterior. A pesar de eso, hay que reconocer que se ha dado un ambiente interesante de diálogo y cooperación, que podría ser mejor, pero todavía hay ciertas coyunturas que lo impiden.

ED: Fuera del triángulo terrestre, ¿se podría decir que Perú ya ha superado sus conflictos de demarcación territorial?

OV: Me parece que quedan cosas muy pequeñas. Hay un tema con Colombia, pero por cambios geográficos en la región. Los especialistas en temas limítrofes lo reconocen, pero son muy menores, en zonas agrestes de poca importancia geopolítica para el país en relación a otras, como el caso de Chile. Sin embargo, ya estamos en camino a cerrar esto por completo. Lamentablemente, se pueden cerrar los temas limítrofes, pero los temas geográficos pueden reabrir las discusiones. Hay que tener en cuenta que existen ciertas circunstancias que pueden generar a futuro algunas diferencias. Definitivamente, por la extensión, la magnitud del área, por la importancia de la relación con Chile y su sensibilidad, el tema marítimo y terrestre con Chile resulta fundamental, tanto así que menos de cuatro hectáreas pueden causar grandes diferencias entre ambos países.

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