Por Mario F. Drago Alfaro, Asociado del Área Regulatoria del Estudio Miranda & Amado y Profesor de Análisis Psicológico del Derecho en la Universidad del Pacífico.

RPP informa: “Paul McCartney: Difunden presunta acta de defunción del Beatle en 1966”.[1] Por su parte, Diario 16 también señala: “Wikileaks revela que Paul McCartney murió en 1966”. [2] La noticia se expande rápidamente por el mundo. Diarios de Argentina, México, Inglaterra… todos discuten la conspiración revelada por Ringo Star y un documento secreto de Scotland Yard. ¡Paul fue suplantado! La gente comienza a opinar en los foros, difunden la noticia en Facebook y encuentran “evidencias” en blogs de internet.

Sin embargo, ninguno de los internautas, ni siquiera los periodistas de estos conocidos diarios, ha visto jamás el documento “filtrado” o escuchado la entrevista a Ringo. Todos suponen que si otra fuente periodística lo dijo, debe ser verdad. Total, ¿qué razón tendría un diario que busca mantener una buena reputación para hacer una investigación floja?

Lamentablemente, en una época en que la velocidad de la información es más relevante que su calidad, existen muchas razones para no investigar. Hoy, el que tiene la primicia gana. Una investigación un poquito más seria, sin embargo, hubiese permitido a los “veloces” periodistas hacer una búsqueda en Google (sí, así de fácil) y encontrar que esta historia es un hoax que data del año 1969, y que surgió en un diario escolar de EE.UU. (ver, por ejemplo, aquí). Les hubiese permitido, también, verificar que ese documento de Wikileaks y esa entrevista, no existen.

Pero más allá de la inadecuada investigación de estos periodistas, lo preocupante es que su posición de “autoridad” como informantes tiene un impacto sobre la gente que confía casi ciegamente en la información de los diarios.

El caso de Paul es anecdótico y hasta gracioso. No obstante, la manipulación de información en la prensa puede tener un alto impacto en el Derecho y la regulación. Un titular puede influenciar directamente sobre el éxito de una política pública, o en la resolución de un caso complicado. El Perú ya ha sido testigo de estas “cortinas de humo” durante la década de 1990, en que se volvieron particularmente populares los diarios “chicha”.

diario chicha

En la medida que nos basamos en nuestras observaciones, experiencias, deseos y cultura para decidir, es común ver que el individuo piensa o actúa de manera similar a la gente que lo rodea. Esto en gran medida se debe a que la falta de información hace que confiemos en las decisiones de los demás (que suponemos que sí están informados). Lo anterior tiene relación directa con las influencias reputacionales.

Confiamos en la palabra de ciertas fuentes (gente que admiramos, noticieros, políticos, etcétera) y generamos lo que se denomina “cascadas de disponibilidad”. Existen dos tipos de cascadas: de información y de reputación.

La primera se presenta cuando los individuos basan sus opiniones en creencias aparentes de los demás. Mientras más heterogéneo sea un grupo, es más simple que una creencia se expanda y se convierta en “información confiable”, a pesar de no existir un sustento conocido. Por supuesto, no todos los miembros de la sociedad son influenciados por una cascada de disponibilidad; aquéllos que tienen información confiable privada, probablemente, no serán parte del fenómeno. Es común apreciar esta situación en protestas de activistas, donde muchas veces los participantes siguen a un líder o reclaman por una situación de la que no están completamente enterados. Esto, al mezclarse con el componente emocional, bloquea cualquier información de terceros que debiera modificar el punto de vista inicial del individuo.

El otro tipo de cascada, la de reputación, se maneja por interdependencias entre decisiones individuales. A diferencia de la cascada de información, aquí los individuos no toman como suyas ciertas creencias que consideran más informadas, sino que su motivación está basada en el afán de obtener la aprobación social y evitar la desaprobación. Un ejemplo cotidiano de esto se da cuando las preferencias de las personas son determinadas en función a la moda vigente.

Debe tenerse en cuenta que ambas cascadas no son excluyentes; puede suceder que confluyan en un mismo grupo de personas respecto a cierta información concreta.

El caso de Love Canal es un ejemplo ilustrativo. Entre 1942 y 1953, la empresa Hooker Chemical Company utilizó un canal abandonado que alimentaba al río Niágara, en Nueva York, para depositar desechos químicos. Luego, dichos desechos fueron cubiertos con tierra y se vendió el terreno al Niagara Falls Board of Education. El gobierno local transformó el área en una zona residencial, con escuelas y parques, en 1957.

En 1976, una comisión responsable de monitorear los Grandes Lagos encontró insecticida Mirex en los peces del lago Ontario, identificando luego a Love Canal como el contribuyente principal del insumo. Varias historias atemorizantes se esparcieron: niños quemados, olores omnipresentes que causaban náuseas, agua no bebible, etcétera. Los residentes temían que a causa de las lluvias, los químicos hubiesen salido a la superficie.

Obviamente, lo anterior se combinó con reportajes periodísticos amarillistas.

Ante el aquejo público, el estado de Nueva York declaró en emergencia el área, financiando la movilización de las familias a un costo de por lo menos tres millones de dólares. Luego de ello, la presión social que se generó a raíz del tema derivó en que el Congreso emitiera el Comprehensive Environmental Response and Liability Act (CERCLA), que implicó un costo de mil seiscientos millones de dólares en nueve años.

Pese a todo, hasta la actualidad no se ha podido probar que la contaminación de Love Canal, en la medida como sucedió, significase un peligro para alguien. Incluso un estudio de la Environmental Protection Agency (EPA) de 1982, basado en seis mil muestras de suelo, aire y agua subterránea del lugar evacuado y otras regiones, encontró que no había evidencia de contaminación en Love Canal. Ese mismo año, el Departamento de Salud y Servicios Humanos declaró habitable la zona.

Lo anterior es un ejemplo de cómo la gente puede formar o crear una percepción sesgada, incluso errada, sobre ciertos riesgos y sobre la ocurrencia de un evento. A veces, sin existir un sustento científico o fáctico detrás, los individuos suelen ampararse en argumentos subjetivos para sustentar sus opiniones o ideas.

Lo importante en este caso no es comprender que la gente actúa de manera racionalmente acotada, sino por qué estas delusiones pueden afectar a tantas personas a la vez (¿acaso nadie es lo suficientemente racional como para darse cuenta de que la información no es correcta, incluso luego de que es rebatida?).

“La heurística de la disponibilidad puede guiarnos tanto a la sub como a la sobre-regulación. A veces la gente (aunque no siempre) subestima la posibilidad de ocurrencia de eventos de poca probabilidad o poca notabilidad porque estas amenazas simplemente no entran en las “pantallas de radar” de la gente. Pero, cuando una amenaza particular, incluso una poco probable, se torna disponible, como cuando, por ejemplo, se descubre asbesto en las escuelas, entonces será demandada una regulación. La versión conductual, por tanto, predice una labor de las normas ambientales caracterizada, tanto por la sobre y la sub-regulación; con sobre-regulación cuando un riesgo particular se ha materializado recientemente, especialmente si el daño en cuestión es altamente notable”. (JOLLS, Christine, et al. “A Behavioral Approach to Law and Economics”. p. 1519).

Así pues, la heurística de la disponibilidad puede generar cascadas que dificulten y/o desvíen la función reguladora del Estado, y la desenfoquen de los problemas realmente importantes de la sociedad. Como abogados, debemos prestar atención a la forma en cómo la gente percibe el mundo y la facilidad con la que alguien puede ser influenciado por la opinión de terceros. Nuestras estrategias legales, en ese sentido, deben contemplar al ruido mediático y político siempre.


[1] Ver: http://www.rpp.com.pe/2015-03-24-paul-mccartney-difunden-acta-de-defuncion-del-beatle-de-1966-noticia_780856.html

[2] Ver: http://diario16.pe/noticia/58820-wikileaks-revela-que-paul-mccartney-murio-1966

[3] La imagen de los diarios “chicha” fue obtenida de aquí

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