Como parte de “Nuestras Firmas”, Enfoque Derecho entrevista a Cecilia O’Neill, ex miembro de THEMIS y Vicedecana de la Facultad de Derecho de la Universidad del Pacífico. 

ED: ¿Cuáles eran sus expectativas en la Asociación?

CO: En ese momento yo tenía 21 años y tenía las expectativas de una joven estudiante encantada por su carrera y que trataba de buscar un espacio para compatibilizar su interés por el Derecho con algunas otras habilidades que no se pueden aprender en los salones o bibliotecas. Ello se refiere a juntar un grupo de personas con ideales para lograr un proyecto en común, un proyecto auto generado, auto sostenido y auto gestionado. Así, las revistas para estudiantes que existían en la época daban ese espacio, como Themis. Eso era lo que buscaba: un espacio para desarrollar algunos proyectos académicos que salieran de las aulas. Además, sabía que Themis estaba integrada por personas estupendas con algunas de las cuales aún mantengo contacto. Fue una experiencia muy bonita que colmó mis expectativas.

ED: ¿Cuál fue el proyecto más importante en el que usted ha participado?

CO: Revisando las revistas me encontré con la Edición 30° de Themis, la cual es del año 1994, por los 10 años de la vigencia del Código Civil. Actualmente, ustedes han publicado la Revista N° 66, por los 30 años del mismo. Entonces, han pasado 20 años desde que sacamos esta publicación, que era una edición de aniversario y a la que recuerdo con mucho cariño. Yo estaba en la Comisión de Contenido en ese momento. Esta revista tiene una visión muy esquemática, organizada por títulos del Código Civil, y fue un buen número del estilo que se realizaba antes. Aparte de este bonito recuerdo, tengo otros no tan académicos, sino del compartir con los amigos, que son bien agradables.

ED: ¿Qué reflexión tendría a partir del aniversario de los 50 años de Themis?

CO: Mi reflexión se basa en los grandes desafíos que tiene Themis ahora. Este es un país mejor que el que teníamos hace 20 años, pues permite a los chicos decidir dónde están. Ello genera que quienes estén en Themis y en otras revistas estén auténticamente comprometidos con el proyecto; son chicos que están ahí porque quieren estar. Todo esto hace que la valla esté bien alta. Asimismo, las personas están en un país que requiere nuevas ideas, más compromiso y discusiones académicas relevantes que terminen aterrizando en proyectos más concretos. ¡Y vaya que los están logrando! Ya no solo están participando en publicaciones de esta revista, por ejemplo, sino también están participando en otros proyectos de difusión como Enfoque Derecho, en los que hay una conexión más directa con el ciudadano, pues ahora estamos en un país con la tecnología que permite hacer eso.

Entonces, yo espero que sigan avanzando en esos ámbitos, escogiendo temas relevantes para discutir con la sociedad civil, y también que sigan avanzando en sus proyectos de responsabilidad social porque creo que ese es el desafío más importante que se viene para Themis. Si bien están consolidados en lo académico, no hay que bajar la guardia, aún hay mucho trabajo por hacer en ese campo. Creo que tienen mucho espacio por hacer y muchas ideas que pensar en relación a cómo ser mejores ciudadanos y a compartir con el resto lo que estudiantes privilegiados de la PUCP pueden hacer.

ED: Usted fue editora del Derecho va al Cine, ¿cómo puede influir el cine en la enseñanza de los abogados?

CO: La enseñanza del Derecho ha cambiado, y creo que para enseñarlo hay que seguir manteniendo lo que nuestros maestros nos transmitieron: saber a pensar, lo cual considero que es la clave. Así también, hay que seguir con el tema de leer bastantes textos que requieran una complejidad lógica. Sin embargo, creo que eso no basta ahora, para ser un buen abogado no es suficiente con saber solo Derecho, hace falta otras habilidades blandas que pasan por la comunicación de las ideas o con la sensibilidad que ocurre a nuestro alrededor.

Entonces, creo que para ser más sensibles con lo que ocurre a nuestro alrededor podemos echar mano a otras herramientas o disciplinas que trascienden lo jurídico, como es el arte. Yo creo que los artistas están un poco más descontaminados que los abogados sobre la visión que la sociedad tiene del Derecho. Ella me parece una visión honesta, desenfadada, transparente y objetiva de alguna forma. De este modo, me parece que el cine es un buen canal para percibir esas impresiones de quienes no son operadores jurídicos. Además, las películas son un buen vehículo para transmitir dilemas sociales y retos jurídicos de una manera entretenida, divertida, profunda e impactante. El cine es un complemento para seguir en el camino de la reflexión de los profesores al tratar de formar a nuestros alumnos.

ED: Actualmente, usted es la jefa del Departamento de Derecho de la Universidad del Pacífico, ¿cuál considera que son los retos que tienen las Facultades de Derecho en la enseñanza este ciclo?

CO: Varios. Uno de ellos es captar excelentes estudiantes y llenarse de estupendos profesores. Es difícil encontrar personas que quieren compartir su vida profesional con la docencia.

Luego, otro reto es diseñar una malla curricular o plan de estudio que sea acorde con los nuevos tiempos, y que utilicen herramientas adicionales para la enseñanza del Derecho, sin perder lo clásico. Yo no rehúyo de la importancia de enseñar bien el Derecho Civil, el cual me parece fundamental. Considero que un abogado que piensa muy bien es aquel que está habituado a reflexionar sobre instituciones jurídicas tradicionales, incluyendo naturalmente el Derecho Civil. Eso es un reto, pero creo que es un reto conciliar estas áreas tradicionales del Derecho con los tiempos en que vivimos.

También es un reto lidiar con procesos que antes no existían, como el proceso de acreditación de las universidades que, en el caso de Derecho, no ha sido impuesto, pero el mercado lo está pidiendo a gritos. Ello como una manera de diferenciar calidad, que a su vez repercute en la idea original de captar estudiantes.

Otro reto sería generar producción académica de alta calidad y, por eso, hay que reclutar profesores a tiempo completo y buenos que se dediquen a producir y compartir conocimientos. A ello se suma la globalización, pues como decía hace un rato, vivimos en un país diferente y una de las pruebas es que estamos más integrados con el mundo a nivel estudiante, pero también a nivel de profesores. La generación de redes de intercambio estudiantil y de docentes es otro punto también a evaluarse y superarse.

ED: Usted es amante del cine y las artes, ¿cómo podría compatibilizar estos hobbies y pasiones con una carrera tan demandante como el Derecho?

No es fácil, a ello se suma la familia. Te contaría que con una buena organización y estableciendo prioridades, yo debo reconocer que hay momentos en la vida que puedes ver más películas que en otros. Creo que el reto es no olvidar que nos gusta. Por ejemplo,  si te gusta tocar guitarra, no lo olvides, pon una foto tuya tocando, ya que eso es parte de tu esencia. Si por ahora no puedes hacerlo, vas a encontrar un momento para hacerlo. Creo que esa es la clave, no olvidar quiénes somos y qué es lo que nos hace felices. Entonces yo sé que lo que me hace feliz es ver películas y que hay momentos en que puedo ver más que otras veces. Antes podía ver un festival de cine de 3 películas al día, y cuando nació mi hijo pequeño, entré a la etapa de lactancia y claramente no era un buen momento para hacer eso. Se necesita mucha organización y establecer prioridades. Asimismo, creo que también es importante para eso trazar una ruta profesional que te permita tomar opciones de vida al cabo de un cierto tiempo. Hay trabajos más flexibles que otros; por ejemplo, de acuerdo a nuestras necesidades personales. Para mí eso es fundamental, no solo dar cabida a gustos personales, sino también a la familia.

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