Diversas personalidades del ámbito político, entre ellos varios de nuestros congresistas, firmaron un pronunciamiento en favor del cardenal Juan Luis Cipriani tras ser acusado de plagiar a Joseph Ratzinger en sus columnas de opinión. En este, expresan su solidaridad ante la “innoble campaña” que viene sufriendo el arzobispo y agregan que siempre ha estado en defensa de instituciones como el matrimonio, la familia, entre otros. Si bien nuestros legisladores tienen libertad de opinar lo que mejor les parezca, esto no ha hecho más que resurgir por enésima vez los cuestionamientos de por qué el Estado peruano le da tanta cabida a la Iglesia Católica siendo supuestamente laico.

En primer lugar, la laicidad consiste en la independencia y autonomía con la que actúa un Estado frente a la influencia de la religión e Iglesia. Ello implica que este no otorgue privilegios a una o varias iglesias al tener un posición neutral en materia religiosa, permitiendo así la diversidad de pensamiento de creyentes y no creyentes. Es así que, las principales bondades del laicismo se resumen en garantizar los derechos fundamentales, propiciar la vida democrática y componer un respeto real a las distintas posiciones de pensamiento[1]. De este modo, para que un Estado pueda ser considerado laico debe actuar con completa autonomía de la religión en cuanto a sus normas y políticas públicas.

Ahora bien, ¿cuál es el sustento para afirmar que somos un Estado laico? Todas las anteriores Constituciones establecían expresamente a la religión católica como la profesa y a la cual se otorgaba especial protección hasta la de 1979, donde se limita a hacerle un reconocimiento. Actualmente, nuestra Carta Magna establece lo siguiente en la materia:

Artículo 50.- “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú y, le presta su colaboración.

El Estado puede también establecer formas de colaboración con otras confesiones”.

Esta mención especial ha sido explicada reiteradamente por jurisprudencia del Tribunal Constitucional (STC N° 6111-2009-PA/TC y 05680-2009-PA/TC) donde se señala que la mención a la Iglesia Católica se basa en su participación en el proceso de formación histórica, cultural y moral del país, sin que ello afecte la independencia del Estado[2]. Asimismo, el TC establece claramente que el Estado peruano es laico y no confesional, en consonancia con el derecho a la igualdad y a la libertad religiosa.

No obstante, esta interpretación no ha sido suficiente para que se establezca en nuestro país lo que afirman sus enunciados. Para empezar, desde 1980 mantenemos vigente el Concordato con la Santa Sede, el cual otorga privilegios exclusivos como la permanencia de los beneficios, exoneraciones tributarias y franquicias que estuviera gozando la Iglesia Católica en la fecha de suscripción del Tratado[3]. A ello se suma que en los siguientes años el gobierno ha seguido otorgando estos beneficios y exoneraciones a la Iglesia, como el Decreto Supremo 145-91-DF que firmó Fujimori para las grandes asignaciones de dinero destinadas al personal eclesiástico. Asimismo, hubo gran polémica al descubrirse que la Ley de Presupuesto Fiscal para el 2014 le otorgaba a la Iglesia Católica más de 2 millones 500 mil soles, suma ampliamente mayor que la destinada para investigación, ciencia y deporte. Esta situación mejoró ligeramente para el presente año pero aún se mantienen las altas cifras que el Estado debe compartir con la Iglesia Católica. No olvidemos que estos montos provienen de todos los peruanos, católicos y no católicos.

Además de este tratamiento normativo, en el aspecto político es bien sabida la magnitud y el papel que cumple la Iglesia Católica durante las Fiestas Patrias y el carácter de días festivos que le da el sector público a las fiestas religiosas[4], además de la presencia de estos símbolos en varias instituciones públicas. A pesar de que la Iglesia Católica realiza loables labores para ciertos sectores de la sociedad civil, también es destacada su intervención en contra de asuntos importantísimos en temas de derechos humanos -como el reconocimiento de la comunidad LGTBI, derechos sexuales y reproductivos, etcétera- con argumentos de moral privada y alejados de un verdadero Estado de derecho. Siendo aún más lamentable que la mayoría de nuestros gobernantes adopten precisamente estos argumentos.

Razones sobran para que nuestro país aspire a la laicidad. Hace unas semanas, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Gustavo Adrianzén, anunció que se aprobaría la modificatoria al reglamento de la Ley de Libertad Religiosa (Ley N° 29635) con el fin de que se puedan inscribir nuevas confesiones y reinscribir las anteriores, así como promover las relaciones de estas con el gobierno. Si bien ello resulta positivo, no es más que un paso efímero en un país donde se necesitan normas y políticas públicas que consoliden una laicización sustancial, como sería promulgar una ley laica y denunciar el Concordato vigente. No obstante, con esta reciente pronunciación de varias figuras del gobierno a favor del cardenal Cipriani, la laicidad parece estar lejos de ser una realidad ahora.


[1] ISCH LÓPEZ, Edgar. “La importancia del Estado”. Sin dioses. América Latina, 29 de enero, 2009. Consulta: 28 de Agosto de 2015. http://www.sindioses.org/sociedad/estadolaico.html

[2] BOREA, Costanza. “Invocando a Dios Todopoderoso: ¿Somos un Estado laico?”. Enfoque Derecho. Lima, 3 de abril, 2014. Consulta: 30 de agosto de 2015. http://enfoquederecho.com/invocando-a-dios-todopoderoso-%C2%BFsomos-un-estado-laico/

[3] ALVA MATEUCCI, Mario. “La incidencia tributaria respecto a la Iglesia Católica: ¿qué beneficios le otorga el Concordato suscrito con la Santa Sede?”. Blog PUCP. Lima, 12 de diciembre, 2010. Consulta: 29 de Agosto de 2015. http://blog.pucp.edu.pe/blog/blogdemarioalva/2010/07/12/la-incidencia-tributaria-respecto-a-la-iglesia-catolica-que-beneficios-le-otorga-el-concordato-suscrito-con-la-santa-sede/

[4] MAYTA, Ricardo. “¿Perú, un estado laico”. La República. Lima, 28 de noviembre, 2011. Consulta: 28 de Agosto de 2015. http://larepublica.pe/blogs/libre-pensador/2011/11/28/%C2%BFperu-un-estado-laico/

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