Francisco Mamani, miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho, entrevista al señor Vladimir Padilla Alegre, socio del Estudio Padilla & Chang Abogados y profesor de Derecho Procesal Penal en la PUCP, sobre la valoración de la prueba pericial.


FM: ¿Cuál es la relevancia de la prueba pericial en un proceso penal?

VP: La prueba pericial va a aportar una información técnica y especializada en cada caso. La pericia permitirá acercarnos a lo que pudo haber ocurrido y con ello corroborará la teoría del caso del Ministerio Público o de la defensa. No todos los casos van a necesitar una pericia, pero hay otros en los que el aporte pericial sería indispensable y determinante para el caso, por ejemplo la existencia de una sustancia como droga o la determinación de la paternidad de una persona. Si bien nos regimos por el sistema de libre valoración de la prueba, lo real es que un juez, para determinar la existencia de un hecho como tal, en algunos casos, va a necesitar un apoyo técnico-científico y ello solo se lo puede otorgar una pericia. Grafico lo anterior con un ejemplo. En un caso de tráfico ilícito de drogas, encontramos cierta cantidad de una sustancia blanca que no se puede determinar a simple vista si es droga o no. Ni el juez ni el fiscal van a probar la sustancia; entonces, el que va a determinarlo a través de un análisis técnico y químico es el perito. De este modo, se hace necesario establecer si hay droga o no ya que es un elemento, si bien no único, elemental. Otro caso sería cuando se debe determinar si una persona ha sido torturada o golpeada. Son los peritos los que señalen en efecto si hubo daños a la integridad física de una persona. Los abogados no somos técnicos en eso.

Estos pequeños ejemplos pueden establecer afirmaciones técnicas que el juez no puede cuestionar, así si técnicamente se estableció que la sustancia decomisada era droga, el Juez no puede indicar lo contrario; esto no quiere decir que toda conclusión técnica o pericial no pueda ser cuestionada y con ello restarle valor probatorio, eso dependerá de cada caso en concreto. Así tenemos, por ejemplo, cuando un perito debe determinar si una persona muerta fue empujada o se resbaló y cayó al vacío: uno afirma que se cayó y el otro afirma que no. Entonces, hay duda al haber pluralidad de pericias. ¿Cuál será la que el juez debe recoger si estas pericias van a establecer dos verdades distintas y contrapuestas? Él tendrá que valorar cuál admite en el proceso por distintos factores.

Queda clara entonces la importancia de la prueba pericial en un proceso, ya sea para determinar una sustancia o saber cuánto tiempo lleva muerta una persona. Como llaman algunos, resulta ver la luz sobre la oscuridad y eso apoya al Juzgador.

FM: A partir de estos ejemplos, a su parecer, ¿la prueba pericial debe ser determinante para atribuir responsabilidad penal en algunos casos, mientras que en otros debe someterse a la sana crítica?

VP: Yo considero que la sana crítica o la libre valoración de la prueba está presente en todo. No me quisiera atrever a decir que la pericia como tal es la que determina un caso en concreto porque, como señalaba anteriormente, se puede tener una pericia A pero también una pericia Z, pudiendo ser ambas opuestas, y esa contraposición causará que un juez determine por qué prefiera una frente a la otra.

Lo que es sumamente erróneo es la preferencia o prevalencia de las pruebas de oficio, donde algunos fiscales y jueces quieren creer que la prueba realizada por un perito de oficio tiene mayor validez que una ofrecida de parte. Considero que eso es incorrecto ya que califica a dos profesionales, uno que trabaja al interior de una entidad pública y otro, en una entidad privada. Se pretende decir, erróneamente, que el informe pericial del segundo es parcializado, lo cual no tienen asidero. De este modo, yo diría que es importante pero no determinante, como por ejemplo en un delito de utilización de documentos falsificados; imaginemos un profesor de derecho que indica que es abogado por la universidad “X” y utiliza una copia de su supuesto título de abogado, pero posteriormente la universidad “X” informa que nunca ha estudiado ahí, con ello se demuestra que el profesor ha utilizado un título falso y no se hace necesaria una pericia grafotécnica. Por ello, eso de considerar la necesidad de contar con la “pericia” es relativo de acuerdo a cada caso en concreto. Antiguamente, aunque no se quisiera reconocer se señalaba que existía “la prueba” en determinados delitos y sin esa “prueba” no se podía demostrar la comisión del delito, como por ejemplo en el delito de utilización de documentos falsos se indique simplemente que sin pericia no hay delito.

Para un mejor análisis, permítame señalarle: usted quiere ser contratado en un estudio de abogados, presenta un  certificado de estudios en Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, pero cuando llaman a la universidad dicen que nunca estudió allí. ¿Se ha establecido el hecho falso? Sí, pero yo no tengo una pericia para establecer que el certificado sea falsificado. Uno podría decir que la inexistencia de pericia hace inexistencia del delito, pero ello es absurdo. Uno puede imputarle la utilización de un documento falso. En esa medida, los tipos penales también se van abocando sobre la base de la existencia de aspectos de los tipos penales probatorios. Sobre la base de las pruebas que se presenta, los tipos penales se van reformando. No quiero relativizar pero habrá que ver caso por caso.

FM: A propósito del IX Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales, en donde se escogieron varios temas para ser discutidos y unificar criterios, ¿por qué se decidió abordar el tema de la valoración de la prueba pericial? ¿Está justificada esta elección?

VP: Considero que los acuerdos plenarios no tienen un reconocimiento constitucional. Como señala, ¿cuál es la problemática en la valoración de la prueba pericial? Yo no conozco un problema  que sea tan grave para que los jueces no puedan establecer una valoración adecuada. Por ello, creo que es preferible que esa discusión se realice en casación, puesto que se parte de casos reales, sobre los cuales se unifica y se establecen criterios jurisprudenciales; eso lo reconoce la Constitución en el artículo 141°. Si bien los acuerdos plenarios pudieron servir a una necesidad o aspecto funcional en su momento, con la existencia de la casación en sede penal, a razón del nuevo Código Procesal Penal, en mi concepto pierde legitimidad y utilidad. Por esta razón, considero que el aspecto de prueba es siempre un aspecto problemático y de amplitud, pero el tema pericial en nuestro ordenamiento, y en aspectos de valoración, no requeriría una discusión en estos acuerdos plenarios.

FM: Si bien estas posturas intentaban establecer criterios para valorar la prueba pericial, ¿cuál sería el verdadero problema detrás de este tipo de pruebas?

VP: El verdadero problema es que no tienen buenas pericias, pero ello no se resuelve con un tema de valoración judicial, sino teniendo mejores peritos. Entonces, ¿cómo un juez identifica una mejor o peor pericia? Esto se conseguiría con la práctica, verificando el trabajo del perito y su experiencia. Por ejemplo, si usted como juez tiene al perito A que siempre le presenta las pericias no muy claras, las va a desechar. Así, no es que usted  se tenga que exigir a tratar de interpretar lo que es ininteligible. El trabajo de un Juzgador es evaluar y sopesar los elementos de prueba que se presentan, y sobre eso decidir. En base a eso, él construye una verdad. Y sobre la base de ello, el puede determinar si ocurrió o no el hecho. ¿Las pericias apoyan? Sí, pero no son lo único.

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