En la presente semana ocurrieron dos sucesos de gran importancia en el Tribunal Constitucional (TC). El primero es un cambio en el reglamento de esta institución, el cual reduce de cinco a cuatro los votos para establecer precedentes vinculantes o sentencias interpretativas. El segundo es la audiencia por el caso de la primera dama de la Nación, Nadine Heredia. ¿Cuál es la relación entre ambos sucesos? Aparentemente, a partir de ellos, la prensa ha declarado que este cambio en el reglamento buscaría beneficiar a la primera dama, en tanto solo se necesitarían cuatro votos para declarar fundado el hábeas corpus presentado por ella, y así evitar que la investiguen por el delito de lavado de activos. Frente a esta situación, el presente editorial busca aclarar esta situación y dejar en claro por qué algunos medios de comunicación están equivocados en sus afirmaciones.

Para empezar, es menester explicar el cambio normativo del TC y los debates que surgen a partir del mismo. Por medio de la resolución administrativa Nº 138-2015-P/T, publicada en El Peruano el 14 de octubre, el TC modificó el artículo 10 de su reglamento. Mediante esta modificación se ha dispuesto que, para aprobar un precedente vinculante o emitir sentencias que establezcan interpretaciones vinculantes sobre el contenido normativo de las disposiciones con rango de ley en los procesos de inconstitucionalidad, solo se requieren cuatro votos en un mismo sentido en lugar de cinco. Conforme a los magistrados Espinosa Saldaña, Blume Fortini, Miranda Canales y Ramos Nuñez, la razón de esta modificación se sustenta en que facilitaría la aplicación de estas herramientas, lo cual resulta conveniente para la adecuada marcha del Tribunal Constitucional y el cabal cumplimiento de sus roles institucionales. Asimismo, en tanto no existe ninguna regla en la Constitución, la Ley Orgánica o en el reglamento donde se estipule la cantidad de votos que se requieren para esta facultad, dicho cambio es plenamente constitucional y legítimo.

Ahora bien, debe quedar claro que esta modificación y los debates generados en torno a ella, son un tema completamente distinto al caso de Nadine Heredia. Como se recuerda, la primera dama de la Nación presentó un hábeas corpus contra el fiscal Ricardo Rojas, en tanto su defensa consideraba que se habría afectado el derecho constitucional al debido proceso al reabrir la investigación por el delito de lavado de activos que fue archivada en el 2010 y que tiene naturaleza de cosa decidida. Esta demanda fue declarada fundada por el 43º Juzgado Penal de Lima en junio de este año y, en consecuencia, la Fiscalía no pudo continuar con sus investigaciones. Ante esta situación, mediante un Recurso de Agravio Constitucional (RAC), se acudió al Tribunal Constitucional para que defina como última instancia la decisión final de este proceso. Para ello, se necesitaría mayoría simple, es decir, solo cuatro votos, toda vez que el asunto está siendo analizado por el Pleno del Tribunal.

Justamente, es a partir de esta situación que surge la confusión. ¿El reciente cambio normativo favorece o condiciona la decisión final sobre el caso de Nadine Heredia? La respuesta es no. Como se ha señalado, el cambio en el número de votos que ha realizado el TC se aplica únicamente para establecimiento de precedentes vinculantes o sentencias interpretativas. Esta situación es ajena al caso de la primera dama, pues el punto central de su litigio no es el posible establecimiento de un precedente, sino la resolución final con respecto a su proceso de hábeas corpus. Si bien para este último caso también se requieren cuatro votos, esa siempre ha sido la regla para la resolución de este caso. Es decir, en ningún momento se han variado las pautas establecidas para la decisión final en su proceso de hábeas corpus.

Es claro que en este caso se han cometido varios errores. Para empezar, este no fue el momento políticamente adecuado para que el TC de un cambio de esta naturaleza, ya que derivó a que se generen una serie de confusiones en relación a su imparcialidad en un proceso tan importante. En ese sentido, el error más grave se da en la prensa, en tanto ha generado un desconcierto en la población provocando desconfianza en una de las instituciones más importantes dentro de nuestro Estado. Desde esta casa editorial, recalcamos la importancia de que los medios de comunicación informen adecuadamente. Si bien entendemos que el caso de Nadine Heredia es polémico, y que muchas personas quisieran probar que se la está intentando blindar, no por ello vamos a mezclar papas con camotes.

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