Por Gonzalo J. Monge Morales, Ex Editor General de THĒMIS-Revista de Derecho. Asistente de Docencia del curso “Derecho Procesal Constitucional” del Dr. César Landa Arroyo. Practicante profesional nombrado del Estudio Echecopar asociado a Baker & McKenzie International.

Star Wars es uno de los fenómenos culturales de mayor impacto en el mundo. Tanto la historia como sus personajes han cautivado a diversas generaciones desde el estreno de la primera película en 1977, estrenada simplemente como “Star Wars” [1]. Han pasado casi 40 años, pero la ilusión se mantiene. Muestra de ello es el estreno de su más reciente edición: “Star Wars: The Force Awakens”, el Episodio VII de la eterna lucha entre el bien y el mal.

La redacción de este pequeño artículo tiene un propósito jurídico, gracias a la oportunidad que me brinda Enfoque Derecho. Preguntémonos algo: en la galaxia (muy, muy lejana) en la que se desarrolla Star Wars, ¿prescindían del Derecho? No. Si miramos con atención, es posible extraer mucho contenido jurídico de la incansable lucha entre el bien y el mal. Lucha que, por cierto, no le es ajena a nuestra carrera.

No pretendo que este artículo aborde todos los aspectos jurídicos que se desprenden de Star Wars. Sería imposible y pretencioso. Sin embargo, comentaré algunos de los más interesantes que se desprenden de los Episodios IV, V, VI, I, II, III y VII.

Star Wars y el Derecho Constitucional:

Si bien el Derecho Constitucional nació para limitar al poder (público y privado), hoy en día se le pone especial énfasis en la protección a los derechos del individuo. Por ello no sorprende que esto también se vea reflejado en Star Wars, desde la organización del poder hasta en los derechos con los que contaban quienes integran los sistemas afiliados a la República Galáctica, la unión democrática de sistemas que gobernó la galaxia por mil años, hasta su caída.

Aunque no mencionada directamente en las películas, la República Galáctica se regía por una Constitución, la cual establecía los derechos y deberes de todos los sistemas miembros (y quienes habitaban en ellos), así como la organización del poder bajo el clásico esquema de: (i) Ejecutivo; (ii) Legislativo; y (iii) Judicial.

El Senado Galáctico estaba compuesto por representantes de todos los sistemas miembros de la República. El máximo cargo Ejecutivo era el del Supremo Canciller, elegido por y entre los miembros del Senado. Esto nos haría pensar que estamos ante una República parlamentaria. Incluso se podía destituir al Supremo Canciller con una moción de no confianza [2].

Su sistema judicial, a través de su Corte Suprema, no parecía ser muy bien visto. En las pocas ocasiones en las que se menciona, parece ser lento, burocrático, despreocupado de los derechos individuales y sumido en la corrupción. Cualquier parecido con nuestra galaxia es pura coincidencia.

Corrompido en todas sus instituciones y bajo un liderazgo oscuro, la República fue debilitándose. Enmienda tras enmienda, y con poderes ejecutivos cada vez más concentrados en el Supremo Canciller Palpatine, la Constitución Galáctica fue perdiendo el sentido que tenía. Todo poder absoluto se corrompe absolutamente, como se ha demostrado en innumerables ocasiones. Y la República no fue la excepción, pues el esquema constitucional era visto como un obstáculo para ponerle fin a la guerra civil entre la República y los separatistas.

Por ello, la República fue transformada en el Imperio Galáctico, una organización política sin democracia y con un corte autoritario y vertical. Su caída, sin embargo, no generó mayor resistencia. Es más, fue celebrada por la gran mayoría de senadores, cansados (quizá) de su inefectividad para combatir los problemas de la galaxia.

¿Era necesaria una Constitución para mantener unidos los sistemas? No. Todo se basaba en el “miedo” al Imperio Galáctico y a sus letales armas, simbolizadas por su máxima expresión: las Estrellas de la Muerte. No había mucho espacio para una Constitución ni para defender los valores que ella encarna. ¿Logró la nueva República devolverle ese sentido? Difícil saberlo. El sistema Hosnian donde tenía sede el Senado Galáctico fue destruido por la Primera Orden, formada de las cenizas de una facción del Imperio Galáctico que se negaba a abandonar su orden vertical.

Star Wars y el Derecho Civil:

Podríamos afirmar que el Derecho Civil busca regular y normar las relaciones entre particulares para las actuaciones necesarias de su vida diaria y los vínculos que generan entre ellos. Para tal propósito tenemos al Derecho de las Obligaciones, el Derecho de Familia, el Derecho de Sucesiones y otros. Unas reglas básicas sin las cuales el Derecho Civil no podría sobrevivir son la buena fe y la confianza, como se ha demostrado en innumerables ocasiones.

Pues bien, las sociedades en Star Wars no han prescindido del Derecho Civil ni de sus máximas. “El contrato es ley entre las partes” y debe ser respetado. No puede ser modificado sin el consentimiento de quienes lo pactaron. Claro está que si una de las partes es el Imperio Galáctico, las cosas podrían cambiar.

En el transcurso del Episodio V, Darth Vader llega a un acuerdo con Lando Calrissian, el Barón-Administrador de Cloud City (Bespin). A cambio de dejar a su ciudad libre de la injerencia del Imperio Galáctico, Lando Calrissian debía entregarle a Han Solo. En el caso de Leia Organa y Chewbacca, se acordó que permanezcan en Cloud City. Sin embargo, Darth Vader cambió de planes y ordenó que la Princesa y el wookie sean llevados a su nave. Frente a este cambio en los términos, Lando le increpa que eso no era parte del acuerdo. La respuesta de Darth Vader es histórica: “I am altering the deal, pray I don’t alter it any further”.

Igualmente, en el Episodio IV vemos cuando menos dos contratos. El primero de ello es el que hay entre los chatarreros jawas y el tío Owen, por medio del cual los primeros le venden a C3PO y aun astro-droide rojo. Luego de haberlo comprado, el astro-droide rojo explota, por lo que el tío Owen le increpa a los jawas si querían estafarlo. A cambio del astro-droide rojo, le entregan al querido R2D2.

El otro contrato que se aprecia es el que celebran Obi-Wan Kenobi y Luke Skywalker con Han Solo y Chewbacca, para ser transportados (junto a C3PO y R2D2) al sistema Alderaan. Claro que, cuando llegan, el sistema Alderaan ya había sido víctima de la primera Estrella de la Muerte. ¿Se cumplió con el contrato? ¿Era posible cumplir con él?

Star Wars y el Derecho Procesal:

La tutela procesal efectiva era un asunto de preocupación para en el universo de Star Wars. Todos tenían derecho a un proceso (judicial o político) en el que se determine su responsabilidad. Ya anteriormente hemos hecho referencia a que su Corte Suprema era descrita como poco efectiva. Durante una conversación con el entonces Senador Palpatine, la Reina Amidala de Naboo se muestra preocupada por la excesiva demora que traería llevar “a las cortes” la controversia entre su planeta Naboo y la Federación de Comercio.

Luego de decapitar al Conde Dooku, Anakin se arrepiente y le dice al Supremo Canciller Palpatine que en verdad no debió hacerlo. He was un anarmed prisoner”. Él le responde que hizo bien, pues era muy peligroso dejarlo vivo. ¿George Lucas habrá basado este diálogo en algún episodio del fujimorismo? Parece ser una conversación entre el Grupo Colina y alguna parlamentaria.

He must stand trial!” le dice Anakin Skywalker a Mace Windu, quien se dispone a matar al (todavía) Supremo Canciller Palpatine. Windu, un Maestro Jedi, le indica que no es necesario, pues Palpatine controlaba el Senado y las cortes. Curiosamente, también invocó el argumento de la peligrosidad de dejarlo con vida para que afronte un proceso. ¿En dónde quedaron los valores de la tutela procesal efectiva? ¿Son negociables y depende de a quién estemos procesando? ¿Es distinto si el argumento lo invoca alguien del Lado Oscuro como Palpatine o un Maestro Jedi como Mace Windu?

Estas reflexiones deberían hacernos caer en la cuenta de algo: el ejercicio del poder mediante el Derecho no solo requiere contar con normas que así lo reconozcan, sino, sobre todo, una actitud ética referida a la trascendencia de su función. La tentación por la corrupción y el individualismo no hace sino pervertir el poder, instrumentalizando el derecho para la satisfacción de intereses egoístas. El Derecho, pues, es como un sable de luz en manos de quien ejerza una cuota de poder. La causa a la que sirva dependerá de su formación jurídica y de sus cualidades éticas. Ejerciendo el Derecho se puede actuar como un Jedi o como un Sith [3].

En resumen, el Derecho no fue ajeno a Star Wars. Su historia es circular, pues vivimos (y viviremos) siempre la incansable lucha que le da origen a estas magníficas historias: “The only fight. Against the Dark Side”.


[1] Posteriormente bautizada como “Star Wars: Episode IV – A New Hope”.

[2] Tal como sucede en el Episodio I, cuando la Reina Amidala de Naboo propone retirarle la confianza al entonces Gran Canciller Finis Valorum.

[3] MORALES LUNA, Félix. “Star Wars y la fuerza del Derecho”. En: “Star Wars. El Derecho en una galaxia muy, muy lejana…”. Asociación Civil Foro Académico. 2012. p. 10.

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