Por Ariana Bassino, abogada por la PUCP y socia del Estudio Roger Yon & SMB.

Para nadie es secreto que los niveles de inseguridad ciudadana en nuestro país han alcanzado límites insostenibles. Tomar un taxi, caminar por la calle o el solo hecho de tener un pequeño negocio se han vuelto actividades de riesgo que nos exponen día a día a ser víctimas de delitos. La violencia de la que somos testigos todos los días no solo nos lleva a tomar medidas que antes nos parecían exageradas, sino que se ha vuelto, para los delincuentes, la respuesta natural al no obtener lo que exigen de las personas. Así, es común escuchar de atentados contra personas que se resistieron a ser extorsionadas, o de la utilización de armas y explosivos como medios de amedrentamiento. Ya no nos sorprende el hallazgo de un explosivo en un colegio o estudio de abogados, y ni nos preguntamos en qué momento se volvió una práctica común.

Si realizamos una mirada retrospectiva podemos advertir que la generalización de la violencia se viene forjando hace ya varios años. No es difícil recordar las denuncias de los transportistas de Trujillo y Chiclayo, a quienes diferentes mafias cobraban un cupo por trabajar “en su zona”. Esta práctica poco a poco se fue extendiendo a diversas actividades y alcanzó diferentes regiones en nuestro país sin que el Estado tomara medida alguna para evitar su crecimiento ni mucho menos contrarrestar sus efectos.

Actualmente, que nos encontramos a punto de escoger nuevamente quien será nuestro gobernante por los próximos cinco años, debemos reflexionar respecto de la postura de los candidatos frente a la inseguridad ciudadana, uno de los principales problemas en nuestro país hoy por hoy. ¿Se trata de un tema prioritario en su agenda? No debemos olvidar que muchos de ellos ya han tenido la posibilidad de ejercer cargos públicos desde los cuales o no han hecho nada o han fracasado en dar una solución a este problema; mientras que otros tienen allegados con conocidos vínculos con el narcotráfico, delito que genera altos niveles de violencia que se infiltran en distintos ámbitos.

Una tarea interesante del Derecho Penal podría ser la de analizar el comportamiento que aquellos que se postulan a la reelección han tenido en cuanto a la propuesta y aprobación de normas, y en concreto, cuáles son sus propuestas efectivas de reforma de leyes penales, inclusión de medidas preventivas, reforma judicial y reforma penitenciaria.

Iniciando el año 2016, en este Blog nos comprometemos a analizar las propuestas que en estas materias se expresen (o no) en los distintos planes de gobierno.

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