En el marco de la Semana de la Memoria, conversamos con Denise Ledgard. Ella es abogada por la PUCP y ex miembro de la Asociación Civil THEMIS. Realizó una maestría en Derecho Penal Internacional en la Universidad de Londres y, luego, una maestría en Políticas Públicas en Goldman School of Public Policy de la Universidad de Berkeley.

ED: Sabemos que tuviste el cargo del Special Legal Attaché sobre el caso de la extradición de Fujimori. ¿En qué consistió tu trabajo? ¿Cuál fue la estrategia legal detrás de esta extradición?

DL: Yo estuve en dicho cargo aproximadamente tres años y medio. El encargo que me dieron fue el de armar la fundamentación jurídica del expediente de extradición. Además, de diseñar la estrategia legal desde la embajada de Japón, en coordinación con abogados de ese país, para intentar la extradición del ex Presidente Fujimori de Japón a Perú. Yo hacía análisis comparados de la legislación de Perú y Japón, evaluaba la estrategia, tramitaba los exhortos y cartas rogatorias, y coordinaba con los actores principales encargados del caso en Japón. Ahora, el tema era más complicado que la extradición de Chile, pues no teníamos el Tratado de extradición con Japón, mientras sí con Chile. En otras palabras, cuando no hay dicho Tratado, existe un principio en derecho internacional: el de reciprocidad, en el cual el gobierno se compromete a hacer lo propio en caso que suceda de forma inversa. No obstante, hubo varios obstáculos. Entre ellos, el tema de la nacionalidad japonesa de Fujimori. Luego, está el camino largo de la extradición en base a un principio de derecho internacional, además de las demoras en nuestro propio Poder Judicial. En efecto, eso alargó la situación. Nosotros presentamos en Japón el expediente de Barrios Altos y La Cantuta, con el apoyo de un estudio de abogados. Si bien trabajaba desde la Embajada y el contacto era con la Cancillería japonesa, mi labor como especialista legal fue también directamente con el Ministerio de Justicia de Japón en donde funciona la fiscalía que revisaba el caso.

Japón nunca negó la extradición, ni la aprobó. Una de las estrategias que también se trabajó fue analizar la posibilidad de llevar a Japón, en caso que se deniegue la extradición, a La Haya. Esto en base a precedentes internacionales. Asimismo, de manera paralela al tema jurídico propiamente dicho, desplegamos acciones a nivel de la red política en Tokio a fin de transmitir la necesidad de la extradición del ex presidente. Yo renuncié antes de que Fujimori se vaya a Chile.

ED: El máximo Tribunal chileno viene observando la solicitud para ampliar la solicitud extradición de Fujimori ¿Nos podrías explicar el presente panorama?

DL: La extradición es un procedimiento jurídico político, en el cual los sistemas judiciales determinan finalmente tomar la imputación o acusación de país que solicita la extradición y deciden extraditar al acusado por los delitos por los cuales el extradible es requerido. En el caso chileno, sabemos que se pidió la extradición con el expediente Barrios Altos y La Cantuta (creo que luego por otro delito). En cristiano, si se le va a acusar por otro delito, se tiene que solicitar la ampliación de la solicitud. Cuando se hace eso, se tiene que sustentar la acusación específica, ya que no se le podría juzgar por acusaciones diferentes. Puesto que el objeto por el cual se ha traído, es el ámbito de jurisdicción que te concede el otro país. Ahora, se le está solicitando para otro caso. Esto es cooperación judicial internacional entre países.

ED: Por otro lado, ¿en qué consistió el cheque a nombre de Fujimori por un monto de 250 mil dólares a favor de una donación? ¿Qué de irregular tenía esta situación?

DL: Si bien los expedientes que se presentaron para la extradición fueron el caso de Barrios Altos y La Cantuta y el caso de las CTS, personalmente fui quien encontró dicho cheque. El cheque estaba a su nombre y no podía ser así ¡Como si él tuviera que cobrarlo! Esto provenía de una donación de una ciudadana japonesa para construir un colegio en Perú.

Hay que recordar que la familia de Fujimori arma algunas organizaciones como Apenkai o Perú No Kodomo no Kikin para captar fondos japoneses en dos momentos: (1) Cuando Fujimori asume la presidencia y el país estaba en una tremenda crisis económica -donde empiezan las primeras irregularidades como el tema de la ropa usada, lo que ocasiona la separación de la Sra. Higushi-; y (2) Luego del rescate de la residencia del embajador de Japón, en el cual el gobierno japonés estaban bastante agradecido con el Perú por el rescate. Dos grandes momentos, en los que, sin embargo, no existe registro claro sobre cuánta plata entró, a dónde y cómo se destinó concretamente ese dinero. Tomamos un ejemplo específico, el de este cheque[1]. No debería haber estado a su nombre, pues él era el Presidente de un país, no el destinatario de dicha donación. Efectivamente, hubo una irregularidad en la captación del dinero, como en el uso que se le dio. Hice una investigación con Gorriti sobre dicho colegio: estaba en ruinas. Esta señora luego reclamó sobre qué es lo que pasó con su dinero. Caso que no fue el único, los mismos que no se han terminado de investigar correctamente. A mi parecer, hubo una captación y uso de fondos de manera ilegal.

Sacamos otra nota con IDL Reporteros: El primer millón de Fujimori[2]. Básicamente, las declaraciones del embajador Macchiavelo. Pues, cuando estuvimos en Japón, la gente que trabajaba en la embajada desde antes, nos contaron como es que llegaba el dinero en bolsa y situaciones que no han llegado a esclarecerse. El Embajador fue testigo también ya que él estuvo nombrado antes de Aritomi. Toda una maquinaria que no se ha logrado descubrir. Encontrar este cheque fue un pequeño botón de lo que debe haber sido el tinglado de la familia Fujimori en Japón a través de la Embajada del ese entonces embajador Aritomi.

ED: Cambiando el tema, acerca de tu trabajo en el Lugar de la Memoria (LUM). Cuéntanos en qué consistió…

DL: Este fue un trabajo totalmente distinto. Fui Directora Nacional del proyecto del LUM desde el año 2013 hasta el 2015. Cuando llegué había una comisión de Alto Nivel, un  edificio al 70% de construcción, una secretaria y lineamientos que fueron elaborados por la CAN. Entonces, primero, teníamos que construir el guión de qué es lo que queríamos que sea el lugar, terminar el edifico, conseguir más financiamiento y construir el discurso desde la gente. Para eso se llevó un proceso participativo importante que constituyó la base para el guión que luego se tradujo en lo que es ahora la muestra permanente y el planteamiento del LUM como espacio vivo. Por ejemplo, la CVR y Yuyanapaq tienen un enfoque diferente: la búsqueda de la verdad y justicia. Desde el LUM la mirada es distinta, desde los testimonios, con un fin pedagógico, dar cuenta de una memoria en construcción y constante cambio. En el caso del LUM, se trata de un espacio que tiene que estar construido no solo para las víctimas, sino para todos ya que cumple también esta labor pedagógica. Es cierto que las víctimas son el corazón del LUM, pero este lugar es para todos los peruanos, espcialmente para los jóvenes, que no vivieron este período de horror. El LUM te debe interpelar  temas sobre nuestra propia construcción social como grupo, como país, desde una perspectiva de ciudadanía, de democracia. Hubo mucha discusión con los distintos grupos que nos reunimos (militares, víctimas, familias, artistas, etc.) sobre el enfoque que le daríamos. Finalmente, se decidió que el discurso sería desde la historia local, tal como se puede apreciar en la muestra. Desde aquellos que realmente estuvieron ahí. No como reivindicación de búsqueda de justicia, sino pretendiendo contar tu historia para que te reconozcan como ciudadano. Reconocimiento del abandono, de la injusticia, del drama.

ED: ¿Cuál caso te impresionó más?

DL: El testimonio de Giorgina Gamboa sobre el delito de libertad sexual, no fue el único. No obstante, muchos de ellos no fueron investigados. La mayoría quedaron impunes. Una deuda importante del Estado. Otra, el contacto con el grupo humano de familiares de desaparecidos; el drama de todos estos años en esta búsqueda, es muy fuerte. El caso de Putis, el que tomamos como uno de los emblemáticos. Ahí, el Estado vulneró derechos humanos de una manera totalmente salvaje.

ED: Por último, haz tenido estas dos experiencias: por un lado, la extradición de Fujimori, por otro, el LUM. Ambos han chocado en algún momento de la historia ¿Cómo podrías conectar estas dos experiencias? ¿Qué reflexión sacas de ello?

DL: La forma de conectarlos es para mí personal. Pues, yo fui abogada penalista. Luego me especialicé en Londres en Derecho Penal Internacional. Ahí me proponen armar la estrategia, pues mi tesis fue sobre la extradición de Pinochet. La experiencia trabajando en la extrdición de Fujimori fue fuerte, valiosa e importante por su impacto. Definitivamente, tratas muchos temas de corrupción, impunidad, derechos humanos y justicia. Posteriormente, hice una maestría en Políticas Públicas. Entonces, mi experiencia en el LUM ya no fue tanto desde el litigio o la estrategia legal. Mientras que en el caso de Fujimori hacía un análisis comparado entre la legislación de Perú y Japón. Un eventual proceso para llevar a Japón a la Corte de la Haya. Trabajo netamente de análisis jurídico legal internacional y doméstico. Ya en el LUM, fue distinto. De alguna manera, este proyecto significó la concreción de la política de memoria que en realidad aún falta desarrollar. Evidentemente, hay cosas que se dieron en la misma línea del tiempo. Pero más que todo, para mí fue recordar algunos temas importantes que tiene que ver con derechos humanos.

Asimismo, en el derecho penal internacional se debate sobre de qué estamos hablando: ¿De justicia retributiva? ¿De ejemplificar? ¿Simplemente tenemos que dar una lección para que no vuelva a ocurrir? O tenemos que contar una historia para que pedagógicamente entendamos porque nos sucedió esto. Por qué se tiene que alcanzar justicia. Y por qué esto no puede volver a pasar. Entonces, el LUM se convierte en un recinto vivo, de recuerdo, pedagógico. La lucha en temas de justicia, de corrupción, de esclarecimiento de derechos humanos. El recuerdo de qué nos pasó y qué tenemos que pasar por eso, se ve ahí. En ambas experiencias, por más que fueron el ejercicio de dos profesiones distintas, había una conexión.


[1] https://idl-reporteros.pe/la-historia-de-un-cheque/

[2]http://diario16.com.pe/noticia/2422-idl-reporteros-publica-reveladora-investigaciaon-la-historia-del-primer-millaon-de-fujimori

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