Por Guillermo Arribas, Abogado, Profesor de Derecho de Contratos, Derechos Reales y Comunicación Eficaz en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Asociado del estudio Payet, Rey, Cauvi, Perez Abogados.

Dicen que cuando uno camina en el desierto tiende a dar círculos, llegando siempre al irremediable comienzo. Inconscientemente una de nuestras piernas ejerce mayor presión sobre la arena, causando un trayecto de 360 grados por camino.

Hace poco tuve la oportunidad de visitar Cuba. Adrede me separe de los típicos tours y sistemas “all inclusive” para conocer  Cuba, lo más real que mi limitada estadía y percepción me pudieran dar. 

Luego de unos días de caminar y conversar en la Habana, en un contexto tan especial como la visita de Barack Obama y los Rolling Stones en la isla, llegué a la conclusión que el “gobierno revolucionario” de los Castro (que ya tiene casi 60 años de revolución, no solo de gobierno) llevaba un buen tiempo dando un pujante paseo por el desierto.

Una revolución romántica, como lo son todas, que reclamó la libertad, hoy parece haberla olvidado. La principal bandera que Fidel, “el Che” Guevara y Camilo Cienfuegos cargaron en 1959, hoy ha sido tomada por los cada vez menos tímidos opositores al estatus quo. En Cuba se reclama libertad, por el libre cambio de divisas, por el uso de internet, por la contratación. 

Cuando se enseña el curso de derecho de contratos, uno de los primeros y principales tópicos a revisar es la autonomía privada y la libertad de contratar. Es uno de nuestros principios básicos, y de los sistemas más básicos también, que cada individuo tiene el poder de auto regular sus intereses, pudiendo contratar con quien quiera, como quiera y para lo que quiera. Mientras los privados no atenten contra las normas imperativas, orden público o buenas costumbres, el contrato es válido. Lo que no está prohibido está permitido.

¿Qué pasa cuando lo prohibido inunda lo permitido? ¿cuándo el esquema propuesto por el Estado hace de la autonomía privada un concepto hueco con mirada triste? En ese momento, surge la revolución de los privados. El reclamo de libertad se filtra con mercado negro entre las grietas del muro con un solo objetivo: sobrevivir.

En el segundo día de la visita del presidente Obama a Cuba, este insistió en un amigable debate con Raúl Castro (sucesor de su hermano Fidel como presidente de Cuba desde el 2008) en la importancia de ampliar estas libertades, de dejar a los cubanos ser dueños de sí mismos. Raúl contestó diciendo que todos los países limitan derechos fundamentales, lo que olvidó decir es que la libertad forma parte de todos ellos.

Limitar la autonomía de los privados, llegando incluso a expropiar todos los timberiches (que serían kioskos y bodegas en nuestro país) de cubanos en 1968, solo llevó a Cuba a caminar en el desierto. Ante la inmovilidad comercial, y la total irrelevancia del esfuerzo individual, Cuba cayó en un desfalco de producción local. 

Sin autonomía privada, Cuba necesitó ayuda de sus amigos de turno, justo lo que hizo nacer la revolución cubana y el conflicto con Estados Unidos. Hasta la caída del muro de Berlín, la Unión Soviética, luego China y, para terminar con el sueño, la Venezuela de Hugo Chávez. Tras esta vuelta por el desierto hoy, porque todos vuelven, Cuba regresa a Estados Unidos. 

Luego de una larga caminata, el principal ingreso de Cuba es en la actualidad el turismo. Solo como ejemplo, un taxi de mi hotel al centro histórico de la Habana costaba 25 CUC, que luego de una explicación complicada sobre el sistema cambiario de Cuba, nos lleva a casi 30 dólares. El sueldo mensual de un cubano profesional (e.g. Médico, ingeniero, abogado) equivale a 20 CUC. Es decir, mi amigo taxista hizo en un día más de lo que habría hecho en dos meses trabajando como sus compañeros profesionales cubanos. ¿Efecto? La mayoría de cubanos quiere ingresar al negocio del turismo. 

A finales de este año, Cuba espera recibir más de 110 vuelos de Estados Unidos al día, hoy no recibe ninguno. Los cubanos son felices porque habrá más turismo, pero esto no hace que se cultiven nuevamente las tierras, que se genere producción y que se puedan intercambiar productos libremente. Los 110 vuelos no recuperan la autonomía privada. 

Un eufórico Mick Jagger en el concierto gratuito ofrecido por los Rolling Stones en la Ciudad deportiva de la Habana dijo a los cubanos, “los tiempos están cambiando, ¿no es verdad?”. Si bien en los últimos años ha habido una apertura a los negocios independientes (“cuentapropistas” bajo los términos locales) con pagos de impuestos o tasas al Estado cubano, el camino aún es muy largo, y no del todo lineal. 

Mientras un cubano no pueda vender libremente el pescado que captura con sus propias manos a quien quiera, no podrá ser realmente libre. Mientras que un ingeniero prefiera ser taxista porque puede ganar mucho más dinero que ejerciendo su profesión, no podrá ser realmente libre. Mientras los cubanos no puedan ser libres, Cuba no podrá ser realmente libre.

Entre mojitos, turistas y cubanos ganándose la vida cantando por propinas no reguladas por el gobierno, me topé en el bar “la Bodeguita del Medio”, muy conocido en la Habana con la firma de Salvador Allende, ex presidente comunista chileno que cayó en el golpe militar de Pinochet. En 1961 Allende escribió para este hito de la vida nocturna de Cuba “Viva Cuba libre, Chile espera”.

Habría que preguntarnos hoy quien espera, si algún día los cubanos dejaron de esperar, y si siempre tuvimos lo que hoy tenemos. Viva Cuba libre, o, mejor dicho, viva los cubanos libres. Ya es hora que Cuba salga del desierto.

1 COMENTARIO

  1. Dejo mi amable opinión en el “desértico” panel de comentarios: hablar de la economía de Cuba sin referirse al bloqueo es como tratar la fiebre sin atender las causas. Ideologías aparte, no sé si estuvo el autor en Cienfuegos, Matanzas o qué parte, pero cabe preguntarse si el pescado que captura el peruano lo vende a quien quiere. Y además, si el nivel de contaminación que tiene el pescado, es responsabilidad de la idolatrada “autonomía privada”. Aceptemos límites, que la historia muestra que las deidades con pies de barro se han caído. Ahí están el Comunismo, la diosa Razón, entre otros tótem…

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here