El pasado jueves 28 de abril, en Madrid, falleció Pedro de Vega García a los 79 años de edad. Catedrático emérito de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor honoris causa de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Pedro, a quien tuve el honor de conocer como alumno en Alcalá de Henares (1984-1986), no solo transmitía conocimientos eruditos, sino también profundamente humanistas, propios de su formación en las mejores tradiciones de la universidad Europea, en la Universidad de Salamanca, donde culminó la Licenciatura en Derecho con matrícula de honor (1954-1959), y en la Universidad de Bologna, donde realizó su doctorado con la máxima mención de cum laude (1961), obteniendo el premio Luigi Rava (1962) a la mejor tesis doctoral en Derecho Público.

Luego de realizar estudios avanzados en la Universidad de La Sorbonne y Nancy (1963-1964) retornó a España, donde se incorporó a la docencia en su vieja Universidad de Salamanca, desde donde fue publicando sus primeros trabajos de Derecho Político, dado que durante la dictadura de Francisco Franco, en las universidades españolas no se estudiaba ni se enseñaba el Derecho Constitucional. Así, su labor intelectual tuvo una fértil difusión en el Boletín Informativo de Ciencia Política, a partir del cual contribuyó con sus primeros trabajos sobre “Ciencia, Política e Ideología”, “Dialéctica y Política”, “Para una teoría política de la oposición”, “Gaetano Mosca y el problema de la responsabilidad social del intelectual”, entre muchos otros.

Al aproximarse la caída del régimen de Franco y el establecimiento del Estado social y democrático de Derecho, Pedro contribuyó al estudio de instituciones necesarias para comprender y promover la democracia constitucional, con aportes como “Jurisdicción constitucional y crisis de la Constitución, “Parlamento y opinión pública”, “En torno a la legitimidad constitucional”, “La eficacia horizontal del recurso de amparo”, “Democracia y televisión local”, “Estado Social y estado de partidos: la problemática de la legitimidad”, entre otros.

Fue un atento observador y crítico de la evolución del Estado constitucional, por eso escribió: ”Dificultades y problemas para la construcción de un constitucionalismo de la igualdad (el caso de la eficacia horizontal de los derechos fundamentales)”, “Neoliberalismo y Estado”, “Mundialización y Derecho Constitucional: la crisis del principio democrático en el constitucionalismo actual”, “El tránsito del positivismo jurídico al jurisprudencial en la doctrina constitucional”, y demás trabajos que fueron difundidos no solo en España, Italia o Alemania, sino también en México, Colombia, Perú, y otros países de América Latina.

Pero su libro emblemático –opus magnum– fue La reforma constitucional y la problemática del poder constituyente, que obtuvo el Premio Adolfo Posada del prestigiado Centro de Estudios Constitucionales de Madrid (1986), convirtiéndose en la mejor obra en la materia en idioma castellano, al punto que constituye un referente obligatorio de consulta para los gobiernos y estudiosos de muchos países de América Latina que han emprendido procesos de reforma constitucional.

También, durante la transición democrática española, Pedro como buen heredero de aquella escuela de los “boloños” –formados en Bologna-, contribuyó desde la pluma con las mejores tradiciones de educar a la opinión pública; para lo cual, llegó a colaborar con su fina pluma en la dirección del periódico El Sol (1990).. Muestra de ello es que llegó a dirigir un periódico, El Independiente, siguiendo uno de los mejores formatos de la prensa inglesa de esa época; que al tiempo no pudo continuar por las demandas mercantiles de los propietarios. Sin embargo, él siguió dando su opinión pluralmente en el tradicional periódico ABC.

Su vida universitaria tuvo recompensas intelectuales naturales, como haber sido la cabeza de una de las dos Escuelas de Derecho Constitucional más importantes de España, junto a la par de la del Prof. Rubio Llorente, fallecido a inicios del presente año. Además, fue incorporado como miembro de número de la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia Española y fue declarado doctor honoris causa por la Universidad Nacional Autónoma de México y la Pontificia Universidad Católica del Perú. El año 2000 nos visitó para ofrecer un Curso de “Teoría del Estado: siglos XIX y XX” y dejó su testimonio intelectual en la revista Derecho y Pensamiento Constitucional.

Su talla intelectual trascendió España. Así, con motivo de la elaboración de la Introducción al libro de Carl Schmitt La Defensa de la Constitución. Madrid: Tecnos, 1983, el viejo pero lúcido Profesor germano le escribió agradeciéndole a Pedro por su introducción, pero señalando por sobretodo que era uno de los pocos juristas que realmente había entendido a cabalidad su pensamiento jurídico-político. Ello no era incompatible con su fina ironía. Como anécdota humana, comentaba Pedro, cuando fue a visitar a Hans Kelsen en Berkeley un año antes de morir, se sorprendió al ver en una de las paredes una fotografía de Marilyn Monroe autografiada.

Por todas estas consideraciones, sin duda, Pedro de Vega ha pasado a formar parte del cenáculo de los llamados príncipes europeos del Derecho Constitucional que las nuevas generaciones de jóvenes constitucionalistas deben descubrir en sus escritos.

Lima, 30 de abril de 2016.