Escrito por César López, abogado del Estudio Rubio, Leguia Normand. 

Dada la actual coyuntura económica del país y las proyecciones de crecimiento que se pronostican para el presente año, las compañías en el sector minero están evaluando alternativas de financiamiento para conseguir el capital que les permitan empezar nuevos proyectos o, en otro caso, ampliar sus operaciones.

En este contexto, el streaming en los últimos años ha surgido como una alternativa de financiamiento para las compañías mineras. Precisamente, el streaming es una alternativa porque las compañías mineras consiguen apalancarse de capital sin recurrir a aumentos de capital o préstamos.

Con el streaming no se altera el patrimonio porque se protege a los actuales accionistas del ingreso de nuevos accionistas, que con ocasión de sus aportes podrían diluir el porcentaje del control de los primeros en la compañía minera. Además, el streaming tampoco alteraría el pasivo financiero de la Compañía por préstamos asumidos frente a entidades crediticias, lo que reduciría su capacidad de endeudamiento en un futuro.

La siguiente cita recogida del portal web de Financial Post de Canadá puede sintetizar el streaming frente a otras alternativas: “A simple vista, el streaming hace sentido para las compañías mineras. El precio de sus acciones es tan bajo que no desean pensar en la emisión de acciones. Lo último que las compañías mineras necesitan es tomar más deudas. Por eso, en lugar de lo anterior, venden la producción futura de mineral”[1]

Dicho lo anterior, como punto de partida debemos señalar que el streaming es un contrato atípico con plazos largos 25 a 40 años (que se ajuste a la vida de la mina). Bajo un enfoque tradicional, el streaming tendría que ser calificado como la compra venta de bien futuro.

Así la operación de streaming puede tener la siguiente estructura: la compañía extranjera (compradora) otorga un pago adelantado (depósito que será utilizado estrictamente en el proyecto) a la compañía minera peruana o a su holding (cualquiera puede ser el vendedor). En razón a ello, el comprador tiene el derecho de comprar los minerales (primarios o derivados) y, a su vez, el vendedor tiene el deber de transferirlos al comprador a un precio fijo. El precio pactado en el streaming por los minerales sin duda será menor al precio de mercado. El comprador aplicará el depósito como crédito a su favor cada vez que ocurra la transferencia de los minerales o, si el depósito se agota o ya no es suficiente, el comprador deberá hacer pagos adicionales al vendedor.

A partir del párrafo anterior, desarrollaremos algunos comentarios de las consecuencias tributarias de diversos aspectos del streaming.

Primero, asumamos que el contrato se celebra con la holding que puede ser no domiciliada en el Perú. La experiencia señala que por lo general la holding sería residente en un paraíso fiscal o un territorio de baja o nula imposición para conseguir ventajas tributarias.

En tal caso, la holding debería celebrar paralelamente un contrato de compra venta de bienes con la compañía minera, el cual tendría que pactar el valor de venta de los bienes a la luz de las reglas de valor de mercado de la Ley del Impuesto a la Renta. Para fines del Impuesto a la Renta, la compañía minera peruana debería reconocer el ingreso por la venta a su matriz como con cualquier otra operación regular de venta, independientemente del streaming celebrado en el exterior.

Normalmente el comprador exige a la holding que asegure a favor del primero contratos de garantía que pueden comprender lo siguiente: i) garantía mobiliaria del inventario, ii) garantía mobiliaria de maquinarias y equipos, iii) hipoteca sobre concesiones mineras, y iv) hipoteca sobre inmuebles. A cambio, la compañía minera peruana por la garantía que ofrece debería percibir una retribución de la holding considerando las reglas de valor de mercado.

El matiz sería distinto cuando el streaming se realiza directamente entre el comprador y la compañía minera peruana (sin la intervención de la holding no domiciliada). En tal caso, como señalamos antes, la operación de streaming debería ser calificada como una operación de compra venta de bien futuro.

En consecuencia, desde la perspectiva tributaria del vendedor residente en Perú, el depósito recibido debería calificar como ingreso diferido para el Impuesto a la Renta que tributará una vez que ocurra la transferencia de los minerales. En ese sentido, del contrato deberá expresamente señalarse que el título y riesgo de pérdida del mineral se transmite en la oportunidad de la transferencia y no con la sola celebración del streaming.

A propósito del Impuesto a la Renta, la determinación de la ganancia para determinar  la renta derivada de la venta deberá calcularse sobre el precio fijo pactado en la fecha de celebración del contrato de streaming. Tomando en consideración la volatilidad de los minerales en el mercado podría existir una ventaja (si el precio fijado es superior al precio de mercado a la fecha de transferencia) o desventaja (si el precio fijado es inferior al precio de mercado a la fecha de transferencia) para la compañía minera peruana. Claro, desde la perspectiva del comprador el efecto será completamente opuesto.

Para fines del Impuesto General a las Ventas (IGV), la transferencia del mineral será una operación de exportación (0% IGV) y permitirá utilizar el saldo a favor del exportador vinculado.

No obstante lo anterior, cada caso podría tener algunas variables. Así tendría que evaluarse que sucede en una situación donde la compañía minera celebra el streaming sobre un derivado pero el proceso de refinación lo realiza un tercero en el exterior[2]. Por ejemplo, la compañía minera tiene la materia prima aurífera pero la refinación la lleva a cabo un proveedor extranjero.

Bajo aquel escenario, la Administración Tributaria podría interpretar que la operación de exportación de la compañía minera está relacionada con materia prima aurífera y no con el oro (bienes materia del contrato de streaming) que finalmente se transfirió al comprador. Lo anterior, podría poner en riesgo el saldo a favor del exportador de la compañía minera.

Sin perjuicio de lo señalado, es cierto también que la inclusión de ciertas características en el contrato streaming podrían servir para calificarlo como un financiamiento, es decir, una deuda entre la compañía streaming y la compañía minera peruana.

Precisamente, ello ha sido advertido por la Agencia de Calificación de Riesgo Standard & Poor[3]. Sobre el particular, Standard & Poor señala que las características que abonan para ese tratamiento serían: i) la ausencia de entrega de minerales si se trata de un non delivery streaming; ii) la existencia de garantías mobiliarias o hipotecas sobre los bienes de la compañía minera para asegurar el streaming; o iii) el comprador tiene derecho para recuperar el depósito contra el comprador o un garante, de ser el caso ante una eventual insolvencia. Lo anterior, sumaría para considerar que el comprador no asume el riesgo de la venta del bien futuro y estaría aproximándose a una deuda.

Evidentemente bajo esa interpretación, la Administración Tributaria a la luz de la Norma XVI del Título Preliminar del Código Tributario podría recalificar el streaming como una deuda con las consecuencias que ello conlleva.

Ante ello, por el lado del Impuesto a la Renta, la compañía minera peruana deberá retener la tasa de 4.99% siempre que se cumplan los requisitos establecidos en el inciso a) del artículo 56 de la Ley del Impuesto a la Renta. Claro, el impuesto en caso sea asumido podrá ser deducido por la compañía peruana. Respecto del IGV, tendría que gravarse con 18% la utilización del servicio de financiamiento en el supuesto que el “comprador” no fuese una entidad financiera.

De cualquier forma, las consecuencias tributarias derivadas del streaming deberán analizarse caso por caso.

Finalmente no podemos dejar de mencionar que la opción del streaming involucra algunos aspectos comerciales que deberán tomarse en cuenta como los siguientes: i) desincentivar la exploración que puede realizar la compañía minera puesto que cualquier beneficio derivado deberá alcanzar también al comprador, ii) restricciones a la transferencia de acciones de la holding que controla la compañía minera, y iii) el precio fijo que podría generar menores ingresos para la compañía minera cuando el valor de mercado sea superior[4].


[1] “On the surface, these deals made a lot of sense for mining companies. Their stock prices are so depressed that they do not want to even think about issuing equity. And the last thing this sector needs is to take on more debt. So they sold future metal production instead”. La cita fue recogida de la web http://business.financialpost.com/news/mining/the-dark-side-of-metal-streaming-deals-strapped-mining-companies-trade-future-value-for-cash. Revisada el 2 de Junio de 2016.

[2] Las compañías mineras peruanas pueden pactar el streaming respecto de minerales primarios o derivados. Ciertamente, el streaming que reditúa mayores ingresos para la compañía minera será el que recae en los derivados.

[3] http://www.blg.com/en/newsandpublications/publication_3555. Revisada el de de Junio de 2016.

[4] “When you start putting in higher levels of streaming, and the stream lasts forever, then the potential upside starts going to streaming holders and (away from) your existing shareholders”. La cita fue recogida de la web http://business.financialpost.com/news/mining/the-dark-side-of-metal-streaming-deals-strapped-mining-companies-trade-future-value-for-cash. Revisada el 2 de Junio de 2016.

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