Por: Julio Rodríguez Vásquez, abogado por la PUCP y estudiante del Máster en Criminología y Ejecución Penal de la Universitat Pompeu Fabra, y de la Maestría en Derechos Humanos de la PUCP.

Vegeta es uno de los personajes más interesantes y populares del universo de Dragon Ball. Su inteligencia, su fortaleza, su frialdad, su orgullo, su rebeldía y en especial su perseverancia hacen que el príncipe de los saiyajin muchas veces le robe el protagonismo al propio Gokú. En la saga actual de Dragon Ball Super podemos ver que Gokú y Vegeta son compañeros de entrenamiento, rivales de lucha y defensores del séptimo universo. Sin embargo, como [email protected] sabemos, durante su niñez, adolescencia y juventud, Vegeta fue un criminal intergaláctico responsable de genocidios y de la destrucción de planetas enteros. Pero, ¿cómo se explica el inicio y final de la trayectoria delictiva en la vida de Vegeta?

El inicio de una carrera criminal

Vegeta nació en el año 732, siendo el hijo mayor del Rey Vegeta. Desde muy pequeño fue etiquetado como un guerrero de clase alta. Así, la identidad de Vegeta se construyó fuertemente a partir de su estatus como príncipe y como guerrero saiyajin de la clase más alta. Ahora bien, la socialización primaria de Vegeta no tuvo lazos sociales que generaran en él empatía por las demás personas. Por el contrario, su infancia y adolescencia estuvieron acompañadas de la imagen de familiares y compañ[email protected] [email protected], cuyo estatus y vida dependían únicamente de su poder de pelea. Dicho poder no solo se expresaba en la batalla, sino que la frialdad y la crueldad al momento de matar a rivales más débiles también eran símbolos de prestigio. En este sentido, era razonable esperar que el guerrero saiyajin más fuerte se caracterizara por ser frío y despiadado con sus rivales y con aquellos que mostraran debilidad. Vegeta cumplió ampliamente con esto, convirtiéndose rápidamente en un “gran” criminal intergaláctico”. En palabras del propio príncipe saiyajin: “yo peleaba porque todo se hiciera a mi voluntad, por diversión, era una delicia para mi matar a la gente, y sobre todo alimentar mi orgullo (E280-DBZ)”.

Una primera forma de interpretar los acontecimientos antes relatados es indicar que Vegeta “aprendió” a ser un criminal intergaláctico a través de la interacción social. La premisa de ese enfoque sería que el crimen es un comportamiento aprehendido en la interacción con otras personas, especialmente con el círculo más íntimo. Este aprendizaje involucraría el conocimiento e interiorización de técnicas para cometer el delito y de motivos, racionalizaciones y justificaciones, y se produciría por la mayor exposición  a definiciones favorables a la delincuencia (asociación diferencial) (Sutherland & Cressey, 1955). Esto además se explicaría por el refuerzo diferencial (el balance entre premios o castigos aplicados a un comportamiento) y la imitación observada en personas del círculo más cercano (Ackers & Sellers, 2012: 81-85).

Ahora bien, Vegeta no sólo cometió un delito, sino que la delincuencia fue persistente en su trayectoria vital durante los primeros 30 años de su vida. Esto se podría explicar a través de una posible asunción de la identidad de criminal. En esta línea, se ha sostenido que la sociedad responde ante determinados actos etiquetándolos como desviados y tratando a quienes los cometen de acuerdo a dicha etiqueta; lo que finalmente puede desembocar en que la persona se autodefina como delincuente y que realice actos desviados como manifestación de dicha nueva identidad (Lemert, 1951).

Desde las teorías antes planteadas, Vegeta se habría convertido en un criminal porque aprendió valores (ser frío, ser cruel con los débiles, ser poderoso por sobre todo, etc.), técnicas (estrategia de combate y formas de vender planetas) y justificaciones (el más poderoso puede hacer lo que quiera con los “insectos”) proclives al delito. Este proceso se produjo a través de la imitación  de sus familiares y compañ[email protected] guerreros, de los premios (principalmente el reconocimiento social) que recibió cada vez que cometía una crimen y de la exposición a significados positivos del delito. Sin embargo, es probable que la persistencia criminal en su trayectoria de vida se entienda mejor a partir de la asunción de la identidad de “delincuente intergaláctico” que Vegeta pudo adquirir como fruto del etiquetamiento por parte de sus compañ[email protected] y el resto de habitantes de la galaxia; quienes finalmente lo trataban como el príncipe de una especie caracterizada por su violencia y agresividad.

Un segundo enfoque desde el cual se puede interpretar la biografía de Vegeta conlleva partir de una premisa contraria a la antes indicada. La premisa sería que lo “natural” y lógico es que toda persona (humana o saiyajin) sea un criminal, toda vez que este camino lleva a la satisfacción de necesidades y deseos. En el caso de [email protected] saiyajin, esto sería aún más evidente si se toma en cuenta el grado de poder y lo difícil que es ejercer coacción sobre estos extraterrestres. Entonces, ¿por qué hay personas que no delinquen? La razón sería la formación de un vínculo con el orden social. Vínculo que estaría formado por el apego (el hecho de que te importen los deseos y opiniones de los demás, formado principalmente en las relaciones con la familia); el compromiso (el tener más que perder si decide delinquir); la participación, (tomar parte de actividades convencionales de forma que no haya tiempo y energía para delinquir); y la creencia en que las normas son válidas moralmente (Hirschi, 1969: 16-26).

En el caso de Vegeta, es claro que nunca generó apego por su padre, por Nappa o sus compañ[email protected] Y ello porque nunca tuvo una relación estrecha con dichas personas. A su vez, Vegeta no tenía nada que perder delinquiendo y mucho que ganar (no solo bienes, sino que sobre todo estatus). En tercer lugar, durante la adolescencia y juventud Vegeta no estuvo involucrado en ninguna actividad convencional, sino que por el contrario estaba dedicado plenamente al crimen. Finalmente, el príncipe saiyajin tampoco generó una creencia en la validez moral de normas que prohíben los crímenes cometidos por él.

Bulma, Trunks y también … Kakaroto

La teoría antes comentada influenció el desarrollo de los estudios sobre el final de la trayectoria criminal o “desistimiento”, dando cabida a la teoría del control social informal en el curso de la vida (Sampson & Laub, 1993, citado por Cid, 2016:4). Dicha teoría indica que en el curso de la vida surgen “puntos de inflexión” (como el matrimonio, el inicio del trabajo o el servicio militar) que empujan al individuo a generan un cambio en su actividad criminal (Sampson & Laub, 2003: 38). Ello en la medida que se producen nuevos vínculos con la sociedad, generando que el delincuente tenga más que perder si delinque (lo que controlará su comportamiento) y produciendo un cambio en la rutina de vida de la persona, lo que a su vez reduce las oportunidades de delinquir (Cid, 2016: 5).

En el caso de Vegeta, podríamos sostener que la formación de relación de rivalidad con Kakaroto y de afecto con Bulma implicaron “puntos de inflexión” en su vida criminal. Así, la rivalidad con Kakaroto llevó a Vegeta a dedicarse exclusivamente a su entrenamiento para superar a su rival, no teniendo ya tiempo para cometer crimines ni para tener relaciones con otros delincuentes intergalácticos. Por otro lado, la relación con Bulma, y luego con Trunks, también implicaron un cambio en la rutina de vida de Vegeta. Sin embargo, estas relaciones generaron además que Vegeta tuviera más que perder si volvía a su carrera criminal y, por lo tanto, potenciaron el control social informal sobre su vida. Todos estos elementos explicarían el desistimiento del príncipe de los saiyajin.

Ahora bien, todos los seguidores de Vegeta sabemos que la aparición de los vínculos con Bulma, Trunks y Kakaroto no supusieron el final pleno de sus actos criminales. Y es que durante la batalla contra el mago Babidi y sus secuaces, el príncipe de los saiyajin buscó y permitió que dicho mago ejerciera un control especial sobre él. Ello desencadenó que Vegeta destruyera parte del torneo de artes marciales y que mate a un gran número de espectadores. Recordemos ahora los motivos por los que Vegeta se dejó controlar por Babidi:

“Yo solo quería regresar como era antes…quería ser el saiyajin cruel y despiadado al que no le importa nada y quería tener un batalla perfecta… me sentía repugnante… sin darme cuenta poco a poco fui formando parte de ustedes y llegué a tener una vida ordinaria y aburrida. Como fuera posible que yo, un guerreo frio, formara una familia. Pensé que eso no tenía nada de malo.” (E237-DBZ)

Lo antes visto puede ser interpretado como parte del desistimiento de Vegeta, entendido como un proceso no lineal sino de naturaleza zigzagueante (Laub & Sampson, 2003:36). Ahora bien, también es posible enfocar el desistimiento de Vegeta desde otra teoría. Como indicamos, Vegeta se envolvió en una vida convencional a partir de los lazos sociales generados en la Tierra. Este proceso se produjo, según comenta el príncipe de los saiyajin, “sin darse cuenta”. Esto estaría de acuerdo a la teoría del control social informal, toda vez que para dicha tesis la capacidad de agencia tiene un rol marginal frente a los “puntos de inflexión” (Paternoster & Bushway, 2009; citado por Cid, 2016: 8).

Por el contrario, la teoría de la “transformación cognitiva” centra su atención en el rol que juega el propio individuo sobre su cambio (Maruna, 1999). En este sentido, se considera que el cambio “cognitivo” del delincuente es fundamental para su proceso de transformación (Giordano, et al, 2002: 999). Para ello es necesario que exista previamente un estado de apertura al cambio. Una vez se produzca ello, la exposición con “ganchos sociales” (el equivalente a los puntos de inflexión) serán catalizadores para el cambio cognitivo. Este cambio implicará que el sujeto remplace su identidad de delincuente y plantee una identidad sustituta y convencional. Lo que llevará finalmente a que el individuo considere al comportamiento criminal como ajeno a él, toda vez que ya no lo define como positivo o interesante (Giordano, et al, 2002: 1000-1003)

Desde el enfoque antes visto, Vegeta en algún momento de su estancia en la Tierra habría asumido una actitud de apertura al cambio. Luego, los “ganchos sociales” (su relación con Kakaroto, Bulma y Trunks) habrían iniciado un proceso de transformación cognitiva. Probablemente fue en esta etapa del desistimiento en la que ocurrieron los hechos del torneo de artes marciales. Sin embargo, Vegeta luego habría asumido plenamente una nueva identidad convencional (rival de Kakaroto, pareja de Bulma, padre de Trunks y defensor del universo siete) y abandonado la de un criminal intergaláctico; lo que finalmente lo llevó a considerar los actos criminales como ajenos a él. Esto se habría producido durante la batalla con Boo. En esta línea, y a manera de conclusión, es útil recordar el pensamiento de Vegeta sobre Kakaroto, quien probablemente le brindó un ejemplo de identidad convencional alternativa a la criminal.

“…al principio pensé que era tu obligación proteger a tus seres queridos y a causa de eso un poder totalmente desconocido brotaba de tu corazón. Quizá tenga razón. Ahora yo tengo el mismo deber. Antes yo peleaba porque todo se hiciera a mi voluntad…Pero, Kakaroto, tú eres diferente, no peleabas solamente para ganar. Siempre sobrepasaste el límite de tus fuerzas para no perder ante nadie. Por eso, tú nunca te atreviste a matar a tus oponentes. Lo sé porque tú nunca te atreviste a matarme. Parece que finalmente he comprendido que en mi corazón hay un poco del sentimiento que suelen tener los humanos…Kakaroto…eres el número 1” (E280-DBZ)”.


Bibliografía

  • Hirschi, T. (1969) Causes of Delinquency. New Jersey: Trasanction Publisher.
  • Sutherland, E. & Cressey, D (1955). Differential Asociacion. en: Key Readings in Criminology (2009). Cullompton: Willan Publishing, pp. 140-142
  • Ackers, R & Sellers, C. (2012). Criminological Theories. Oxford: Oxford University Press.
  • Cid, J. (2016). Estudio longitudinal sobre el proceso de reinserción de personas encarceladas. Barcelona: UAB/Generalitat de Catalunya.
  • Laub, J & Sampson. R. (2003) Explaining the life course of crime. Shared beginnings, different lives. Delinquent boys to age 70. Harvard: Harvard University Press.
  • Maruna, S. (1999). Desistance and development: the psychosocial process of going straight. Papers from the British Criminology Conference, Queens, University, Belfasy, July 1997. Disponible en: britsocrim.org/volume2/003.pdf
  • Giordano, P.et al. (2002). Gender and Desistance: Toward a Theory of Cognitive Transformation. The American Journal of Sociology, 107, N° 4, pp. 990-1064.
  • Lemert, E. (1951). Primary and secondary deviation. en: Key Readings in Criminology (2009). Cullompton: Willan Publishing, pp. 212-213.
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