Por: Gino Rivas, abogado y adjunto de docencia por la Pontificia Universidad Católica del Perú, y analista de la unidad de persuasión y sistema de justicia de PsychoLawgy.

Si ponemos a una rana en una olla de agua hirviendo, la rana escapará. En cambio, si el agua está tibia e incrementamos la temperatura poco a poco, esta no notará al aumento gradual. Como resultado, aquella se quedará nadando en la olla tranquilamente, sin ninguna preocupación. No obstante, en cierto punto quedará inconsciente debido al calor y terminará falleciendo cuando el agua hierva.

Usted y yo nos comportamos como esa rana. Reaccionamos de forma radical cuando se introducen cambios bruscos y tendemos a ser menos viscerales si las reformas son progresivas. Esto, como veremos, es algo digno de considerar al momento de evaluar el desarrollo e implementación de políticas públicas.

En materia pensionaria, parece que la fábula de la rana ha sido ignorada. Nos referimos, en específico, a la implementación de la obligatoriedad del aporte pensionario para los trabajadores independientes.[1]

El trabajador independiente peruano no tiene empleador y labora por cuenta propia. No tiene obligaciones de pago por conceptos laborales, pensionarios o de salud, e inclusive está obligado a tributar únicamente si su ingreso anual supera 7 UITs[2] – y solo el 8% de los independientes supera ese umbral[3]. Por contrapartida, el Estado peruano tampoco ha asignado beneficios de naturaleza laboral, previsional o de salud para los independientes.

Entonces, antes de plantear una política pensionaria, el Estado tendría que tomar en cuenta que el trabajador independiente no paga nada al Estado y tampoco recibe nada de este. Se trata, entonces, de una asignación de suma cero; no hay ni beneficios ni pasivos para el independiente. Notablemente, esta asignación de suma cero ya ha sido asimilada por los independientes peruanos. Estos están acostumbrados desde siempre[4] a no realizar pago alguno al Estado por el ejercicio de sus actividades.

Al respecto, consideramos que esta situación es proclive a la influencia del sesgo de status quo. Este atajo cognitivo consiste en que las personas tienden a preferir mantenerse en el estado en que se encuentran, generándose así un rechazo contra todo intento de cambio.[5] En otras palabras, cualquier propuesta de negociación dirigida a modificar tal asignación inicial suele verse como algo que a priori se considera injusto o incorrecto (unfair)”.[6]

En el caso específico, los trabajadores independientes están habituados a su asignación de suma cero, a ejercer actividades sin pagar nada y sin recibir nada a cambio. En ese sentido, cualquier cambio brusco que modifique su situación de comodidad generará un rechazo visceral.[7]

No obstante, el legislador peruano decidió ignorar dicho sesgo y sumergir al empleador en agua hirviendo. Así, a mediados de 2012 se expidió la Ley N° 29903, que establecía que todos aquellos independientes que ganasen más de 1.5 RMV estarían obligados, de un mes para otro,[8] a aportar el 10% de sus ingresos para un fondo de pensiones.[9]

La respuesta de los trabajadores no fue realmente una sorpresa. Los independientes del Perú se movilizaron y protestaron en diferentes ciudades del país.[10] En última instancia, el rechazo fue tan grande que el Congreso derogó la norma.

¿Por qué paso esto? Simple: la reforma que traía la Ley N° 29903 chocó contra un status quo que tiene décadas de vigencia. La implementación fue brusca y sin diálogo previo, constituyendo un grave error intentar aplicar, desde el inicio, la tasa total de aporte.[11] En cambio, lo lógico habría sido que la implementación sea secuencial, dirigido a que la medida sea aceptada poco a poco por los trabajadores independientes.

En definitiva, implementar un esquema de aporte obligatorio para los independientes requiere legitimar el proceso ante dicho grupo. Eso no se logrará aplicando gravámenes de un día para otro, sino más bien mediante (i) una fase previa de difusión de la norma; y (ii) una aplicación progresiva de la norma, con tasas de aporte fraccionadas. La información y la aplicación pausada de los cambios son las herramientas correctas para combatir y vencer al sesgo de status quo.

En conclusión, así como no se logrará cocinar una rana poniéndola de frente en agua hirviendo, tampoco se instaurarán nuevas políticas públicas si se implementan “de golpe”. Este tipo de cambios bruscos ignoran la naturaleza humana de los ciudadanos y pueden llevar a estancamientos y retrocesos de la agenda legislativa. Por eso muchas veces es mejor avanzar de manera pausada pero segura. Como dijo Robert Greene, “predique la necesidad de introducir cambios, pero nunca modifique demasiado a la vez”.[12]


[1]     Este artículo no se dirige a criticar ni a defender la política de aporte obligatorio. Aquí solo se busca analizar la forma en que se aplicó.

[2]     Artículo 46 del Texto Único Ordenado de la Ley del Impuesto a la Renta.

[3]     Organización Internacional de Trabajo. Los Trabajadores Independientes y la Seguridad Social en Perú. Lima: Oficina Internacional de Trabajo, 2012, p. 77.

[4]     A nivel histórico, la única excepción fue la Ley Nº 8433, publicada el 4 de setiembre de 1936, que establecía para obreros, sean dependientes o independientes, de bajos ingresos la obligación de aportar. La norma, no obstante, nunca funcionó para los independientes.

[5]     Bostrom, Nick; y Toby Ord. “The Reversal Test: Eliminating Status Quo Bias in Applied Ethics”. En: Ethics. Chicago, 2006, vol. 116, N° 4, p. 658. Consulta: 30 de agosto de 2016.

      https://ethicslab.georgetown.edu/phil553/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Ord-and-Bostrom-Eliminating-Status-Quo-Bias-in-Applied-Ethics-.pdf

      Kahneman, Daniel; y Amos Tversky. “Choices, Values, and Frames”. American Psychologist. Washington, 1984, vol. 39, N° 4, p. 348. Consulta: 27 de agosto de 2016.

http://web.missouri.edu/~segerti/capstone/choicesvalues.pdf

[6]     Monroy, Daniel. “Behavioral Economics y Políticas Públicas: Algunos problemas y sus soluciones”. Papel de trabajo, 2015, p. 17.Consulta: 25 de agosto de 2016.

      http://works.bepress.com/daniel_monroy/38/.

[7]     Kahneman, Daniel; Ketsch, Jack y Richard Thaler. “Fairness and the Assumptions of Economics”. Journal of Business. Chicago, 1988, vol. 59, N° 4, p. 297.

[8]     La norma establecía su entrada en vigencia para julio de 2013.

[9]     Cfr. Ley N° 29903, artículo 1.

[10]    Durante el mes de agosto de 2013, la protesta se plasmó en diferentes marchas contra el aporte obligatorio de los independientes. Solo de manera referencial, ver:

Radio Programas del Perú. “Independientes realizan plantón contra la Ley 29903 en Plaza San Martín”. En RPP (web). Consulta: 10 de julio de 2015.

http://www.rpp.com.pe/2013-08-27-independientes-realizan-planton-contra-la-ley-29903-en-plaza-san-martin-noticia_625889.html

La República. “Plantón contra los abusos del MEF y las AFP se realiza en Plaza San Martín”. En La República (web). Consulta 10 de julio de 2015

http://archivo.larepublica.pe/27-08-2013/planton-contra-los-abusos-del-mef-y-las-afp-se-realiza-en-plaza-san-martin-0

[11]    Rivas Caso, Gino. “Entrevista a César Gonzales Hunt”, 30 de marzo de 2015.

[12]    Greene, Robert. Las 48 leyes del poder. Buenos Aires: Atlántida, 2010, pp. 478 y ss. En realidad, la frase se conforma como la denominada Ley N° 45 del mencionado libro.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here