Por Carolina Noriega Ackermann, Asociada del Estudio Rodrigo, Elías & Medrano Abogados. 

En diciembre de 2012, fue publicada la Ley N° 29969, Ley que dicta disposiciones a fin de promover la masificación del gas natural, la cual fue reglamentada con fecha 1 de junio de 2013, mediante el Decreto Supremo N° 018-2013-EM.

De esta manera, el Estado peruano formalizó la política de masificación del gas natural a nivel nacional, con el objetivo de promover el uso de dicho combustible, a fin de acelerar la transformación prioritaria del sector residencial, de los pequeños consumidores, así como del transporte vehicular en las regiones del país.

Para impulsar la masificación del gas natural, el Estado ha llevado a cabo procesos de promoción de la inversión privada, a través de PROINVERSIÓN y en lo que a Distribución de Gas Natural por Red de Ductos (“Distribución”) se refiere, ha otorgado cuatro concesiones para prestar dicho servicio en: (i) Lima y Callao, (ii) Ica, (iii) Lambayeque, La Libertad, Ancash y Cajamarca, y (iv) Arequipa, Moquegua y Tacna; y continúa impulsando otros proyectos de Distribución, sin dejar de lado el desarrollo de sistemas alternativos, como el Gas Natural Comprimido (“GNC”) y el Gas Natural Licuefactado (“GNL”), a fin de que se pueda atender, también, a aquellos consumidores alejados del sistema de Distribución.

Es importante mencionar que para que un Concesionario de Distribución pueda lograr la masificación del gas natural en su área de concesión, es indispensable contar una demanda diversificada; es decir, deben participar todas las categorías de consumidores, empezando por los consumidores industriales, quienes constituyen el ancla que permite hacer conexiones domiciliarias masivas y atender a consumidores con menor nivel de consumo, a través de un mecanismo de subsidios cruzados y economías de escala que se dan en la actividad de Distribución; la cual constituye un monopolio legal, pues otorga al Concesionario exclusividad para prestar el servicio dentro de su área de concesión.

No obstante, a la fecha los Concesionarios de Distribución se encuentran frente a serias trabas para lograr la masificación, debido a la existencia de comercializadores de GNC y/o GNL en sus áreas de concesión, quienes –a pesar de que la política de masificación es clara al señalar que dichos mecanismos alternativos son temporales hasta que exista un Concesionario de Distribución en la zona- cuentan hasta ahora con normas que les permiten competir directamente con el Concesionario de Distribución al atender a consumidores industriales, pudiendo incluso llegar a ellos con precios más bajos al carecer de compromisos de inversión por no contar con la obligación contractual de “masificar” el consumo de gas natural.

Asimismo, existen productores de gas natural que atienden directamente a consumidores industriales a través de ductos de la categoría de “Sistemas de Recolección y Inyección”, desnaturalizando dicha figura, la cual tiene por objeto -como su nombre lo indica- recolectar los hidrocarburos producidos e inyectarlos cuando corresponda, más no para transportarlos y venderlos a un consumidor. Esta distorsión se logra mediante la instalación del punto de fiscalización de dicho sistema en las instalaciones del consumidor; evadiendo de esa manera la obligación que tienen los consumidores que cuentan con un “Ducto de Uso Propio” de transferir el mismo al Concesionario de Distribución cuando éste empiece a operar en la zona.

Como vemos existe aún mucho trabajo por hacer por parte del Estado, para permitir que los Concesionarios de Distribución logren el objetivo que tienen de “masificar”, lograr miles de conexiones domiciliaras, atender a los pequeños consumidores y lograr el uso preferente de GNV en los vehículos, a nivel nacional.

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