Por Sheyla More y Wendy León, estudiantes de la Facultad de Derecho de la PUCP y miembros de Khuska, la comisión de Desarrollo Social de THĒMIS.

Hoy se celebra el día de la madre, fecha que sirve para agradecer la labor que realizan a diario, frente a la sociedad, estas valerosas mujeres preocupadas por el crecimiento y desarrollo de sus hijos. No obstante, este es tal vez un sueño que no todas tendrán  el privilegio de poder cumplir.  El presente artículo tiene como objetivos visibilizar la mortalidad materna en el Perú como un problema latente, detallar las principales causas que la originan e informar las implicancias del derecho a la salud en igualdad de condiciones.

La mortalidad materna ha significado una constante en nuestro país. Tan solo en 2016, según información del Ministerio de Salud, se registraron cerca de 300 casos de mortalidad materna, siendo las regiones de Piura, Puno, Loreto y Lima los lugares donde se reportaron la mayor cantidad de víctimas. Si bien esta cifra ha disminuido en comparación a años anteriores, cuando el número oscilaba entre 400 y 600 casos,  el problema sigue siendo alarmante. De la cifra total actual, se conoce que 57% de las muertes son consecuencia de una causa directa (causas obstétricas) y el resto de casos tienen como antecedentes causas de origen patológico (enfermedades de la madre, suicidios) o incidental (accidentes de tránsito)[1].

Las causas obstétricas se dan, tanto en las zonas rurales como urbanas de bajos recursos, producto de falta de personal especializado, la deficiente infraestructura, la poca llegada de medicamentos para atender emergencias, y la existencia de hospitales informales o medidas alternas no reguladas por el Estado. Así, por ejemplo, en las zonas rurales las madres no asisten a los controles prenatales por falta de información, la lejanía de los Centros de Salud y porque no cuentan con los recursos económicos suficientes.

Según el INEI, la puntuación media global del Índice de Desigualdad de Género en el Perú es 0,420. Dentro de los indicadores de evaluación que concluyen a este número se encuentra la salud reproductiva. Este indicador es el factor que más contribuye a la desigualdad, “ya que la mortalidad materna es elevada, situándose en 93 muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos”[2]. Las muertes maternas constituyen un grave problema de salud pública que puede evitarse. La salud es un bien público de interés público; como tal, es objeto de protección del Estado siendo exigencia de este protegerla y restaurarla y – con ello –  también a la vida, a través de mecanismos seguros, eficaces y de calidad[3]. La equidad de género en materia de salud significa “que las mujeres y los hombres tienen la misma oportunidad de gozar de las condiciones de vida y servicios que les permiten mantenerse en buena salud, sin enfermarse o morir por causas que son injustas y evitables”[4].

Pero la mortalidad materna ha sido considerada como uno de los retos del Milenio por la ONU[5], y esto ha servido para garantizar una mayor atención del Estado hacia este problema. Por ello, desde el 2009 se ha ejecutado el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Mortalidad Materna y Perinatal que importa la universalización del SIS para mujeres gestantes y recién nacidos, prevención de embarazo no planificado y mejora de atención prenatal. Este Plan ha reportado avances significativos en la disminución de los casos de muerte materna en los último años.

Así, se ha realizado también, un incremento del presupuesto asignado al Programa de Salud Materno Neonatal (PSMN) de un millón 35 nuevos soles en el año 2011 a un millón 735 mil nuevos soles en el 2014. Sumándose a ello la implementación de los partos asistidos por personal especializado que impactan positivamente en la reducción de mortalidad materna. De este modo, la proporción de atención del parto se ha incrementado significativamente; el acceso a la atención del parto por personal especializado es casi total en áreas urbanas. La misma tarea ha de trasladarse ahora al área rural donde, pese a que se ha avanzado sustancialmente, aún se tiene que trabajar.[6]

El día de la madre en el Perú, nos ha de servir también para recordar lo difícil que resulta tener hijos en este país si no cuentas con los recursos suficientes. Los antecedentes de esterilizaciones forzadas, de pésimas condiciones de centros médicos, la carencia de personal especializado y los mismos riesgos a la salud que implica el nacimiento de nuestros hijos nos dan esta lección. Por ello, reafirmamos como derecho de toda mujer y madre, poder contar con servicios de salud que permitan embarazos y partos sin riesgo para sus vidas en condiciones dignas. Mientras tanto seguiremos cargando  con el luto de las muertes de decenas de madres en nuestro país que no podrán ver crecer a sus hijos.


[1] MINSA (2013). Centro Nacional de Epidermología del MINSA. Consulta, 14 de mayo del 2017.  <http://www.dge.gob.pe/portal/docs/vigilancia/sala/2016/SE10/mmaternas.pdf>

[2] INEI (2016) Perú: Brechas de género 2016. Avances hacia la igualdad de mujeres y hombres. Consulta, 14 de mayo del 2017. <http://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1388/Libro.pdf>

[3] LANDA (2015) Clase de Derecho Constitucional 2. Pontificia Universidad Católica del Perú.

[4] INEI (2016).  Equidad de Género en la Salud. <http://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1388/Libro.pdf>

[5] ELU, María del Carmen (2003). Mortalidad materna: una tragedia evitable. Simposium: “Mujer y Salud”. 19 y 20 de marzo de 2003. Programa Mujer y Salud de la SSA y el Instituto Nacional de Perinatología. <http://scielo.unam.mx/scielo.php?pid=S0187-53372004000100006&script=sci_arttext&tlng=es>

[6]INEI (2016) Perú: Brechas de género 2016. Avances hacia la igualdad de mujeres y hombres. Consulta, 14 de mayo del 2017. <http://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1388/Libro.pdf>

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