Enfoque Derecho, en colaboración con PsychoLAWgy, entrevistó a Daniel Monroy, investigador de la Universidad de Externado de Colombia y especialista en Behavioural Economics, sobre la noción de los denominados Nudges y su función en la formación y aplicación de políticas públicas.

Enfoque Derecho: ¿En qué consiste la noción de Nudges?

Daniel Monroy: Los nudges son un tipo de medida de intervención, a veces hechas por gobiernos o las empresas, en las que básicamente se sugieren decisiones de manera inconsciente. Esta medida implica que las decisiones sean tomadas sin imponer obligaciones o prohibiciones de ningún tipo.

Existen variados ejemplos de esta figura. Por ejemplo, la forma en que determinados sectores se organizan para encontrar un lugar exclusivo dentro de la ciudad. Seguramente hay cierta parte de la ciudad de Lima que es exclusiva para el comercio libros, otra de tecnología, otra de plantas, etc. Estos entornos influyen en la manera en la que los individuos toman las decisiones. Si la persona ya sabe dónde quedan cada uno de estos puntos, sus decisiones respecto a estos mercados pueden variar significativamente.

Otro ejemplo de Nudge podrían ser aquella que no se basa en las decisiones de la gente, sino en la ausencia de ellas. Por ejemplo en Colombia, en el tema de los fondos de pensiones, las personas pueden escoger un determinado perfil de riego dentro de los tres que hay (alto riego, riesgo moderado y riesgo consevador). Sin embargo, cuando las personas no escogen ninguno, el Estado automáticamente les asigna el perfil de riesgo moderado. Solo el 1% de las personas seleccionan algún tipo de perfil. Es decir, el Estado aplica una determinada decisión por default dependiendo de los interese que pueda perseguir.

Este es un tipo de nudge en el sentido en que no le prohíben o le obligan nada a la gente, pero en cierta forma el Estado sugiere, recomienda, o directamente influye en las decisiones para que estas se tomen de cierta forma. La gente no es consciente de que están interviniendo en su toma de decisiones, pero finalmente deciden por opciones que pueden ser convenientes para ellas o para la colectividad en general.

ED: ¿Cómo puede aplicarse esta herramienta en políticas públicas?

DM: No hay una forma específica en la que se pueda aplicar este concepto, sino que pueden darse cientos de aplicaciones.

Un ejemplo en concreto tiene que ver en la forma en cómo la gente se alimenta. En general, la gente es bastante inconsciente acerca de la cantidad de comida que consume. Hay un experimento muy curioso que se hizo en un supermercado. Se les dijo a las personas que tomen sopa de un plato hasta el punto en que sientan que están llenas. Sin embargo, debajo del plato había una manguera que llenaba de sopa al plato en cada momento.

Mientras las personas comían, eran distraídas intencionalmente, y nunca se percataban de que seguían comiendo y comiendo. Entonces, se sacó como conclusión que en realidad la gente no se percata de la cantidad de comida que consume, sino que se deja guiar por el tamaño del recipiente o por el contenido que hay. Teniendo en cuenta esto, una forma de política pública es poner la comida poco saludable en envases pequeños, y la comida saludable en empaques grandes.

En Estados Unidos, por ejemplo, los vasos grandes de gaseosa están prohibidos, solo se pueden vender vasos pequeños. Pero nadie prohíbe a la gente a que se pueda comprar dos vasos de gaseosa, o hasta más. Sin embargo, las personas tienden a comprar solo un vaso pequeño. Como la gente simplemente compra un vaso y no dos, se reduce el consumo de gaseosa haciendo los envases más pequeños, pero como dijimos, sin prohibir a que se compre más de un vaso.

Otro ejemplo, que se dio en Colombia, fue con el tema del ahorro del agua. En Bogotá hubo un tiempo en que el agua comenzó a escasear. El alcalde podía elegir castigar a la gente que consumía mucha agua, pero no lo hizo. Lo que el alcalde eligió fue establecer políticas públicas creativas. En Colombia es bastante jocosa la frase ‘ahorremos agua, bañémonos de a dos’. Precisamente lo que hizo este alcalde fue grabar un video junto a su esposa en la que ambos se bañaban al mismo tiempo. Este video fue para crear conciencia de la problemática.

Otra técnica que realizó fue usando el espacio en que la persona espera cuando llama a un teléfono y está ocupado. En vez de escuchar el tono de espera, usaban ese espacio muerto para que suene la voz de Shakira diciendo ‘ahorremos agua, estamos cerca de la meta’. Como se puede ver, no se prohibía o castigaba a nadie por consumir cantidades excesivas de agua, pero con estas dos medidas se redujo el consumo de agua a los niveles deseados.

Se ha demostrado que usando el concepto de Nudges, se pueden elaborar distintas políticas públicas que solucionen distintas problemáticas de forma muy efectiva.

ED: ¿Cómo se podría usar estas técnicas en el tema de las Administradoras de Fondo de Pensiones?

DM: Voy a explicar la experiencia en Colombia que creo que podría aplicarse similarmente a Perú.

En la mayoría de los países de nuestra región, el tema del ahorro pensional es una obligación. Es decir, la decisión de ahorrar o no hacerlo no es una decisión voluntaria. El Estado, a través de la regulación, obliga a ahorrar.

Desde una óptica de la economía clásica, esta obligación no debería ser necesaria, porque en la economía clásica se entiende que las personas toman decisiones racionales, y es racional ahorrar dinero cuando para cuando tenga más de 60 años y ya no pueda trabajar. Sin embargo, estoy seguro que la gran mayoría de jóvenes nunca se han puesto a ahorrar para su vejez. Pero si se les preguntara si planificar es importante, de seguro dirían que lo es.

Entonces hay una diferencia bastante importante entre lo que la gente cree que es importante y la verdadera preocupación hacia estos temas. La conclusión es que, en general, la gente es bastante menos preocupada cuando se trata de decisiones acerca del futuro. Este desinterés llega hasta el punto en que resulta una gran preocupación para el Estado, ya que si uno no planifica su futuro, finalmente los costos de ser anciano se los traspasa a la sociedad.

Por tanto, tradicionalmente la intervención del Estado en el tema de las pensiones ha sido bastante paternalista. El Estado le dice a los ciudadanos obligatoriamente cuánto tienen que ahorrar o qué porcentaje de sus ganancias deben guardar. Sin embargo, si bien las pensiones son obligatorias, muchas veces la gente se pensiona por debajo de los salarios mínimos. Dicho de otra forma, se guarda dinero pero este suele ser muy poco. Esa brecha resultante tendrá que ser cubierta por el Estado. El Estado podría hacer dos cosas: obligar a la gente a que ahorre más, quitándole -por ejemplo- mayor porción del salario a las personas; o podría aplicar Nudges.

En Estados Unidos es bastante conocida la forma en cómo la gente piensa en su ahorro futuro. Lo que se hace es no comprometer el salario actual, sino el salario futuro. Cuando una persona es joven, no gana tanto, pero conforme va creciendo profesionalmente, el salario tiende a aumentar. Entonces, lo que se compromete no es el ahorro actual, sino los aumentos salariales, siempre que sean superiores a la inflación.

Lo que se ha logrado con esto es que efectivamente la gente tienda a aumentar sus tazas de cotización en el largo plazo, sin obligarla a ahorrar más. Esta no es una medida paternalista, ya que se les da la opción a elegir si realmente quieren adoptar este sistema. La tendencia ha demostrado que las personas efectivamente lo aceptan y resulta ser efectivo. Podríamos llamarlo paternalismo blando, ya que es una opción en la que la gente compromete el dinero que todavía no tiene.

El tema de las pensiones ha sido un buen ejemplo de que la noción de Nudges realmente funciona. La gente actúa muy diferente cuando tiene el dinero en la mano que cuando lo va a tener en el futuro. Entonces, los gobiernos pueden aumentar la cotización de las pensiones, sin obligar a la gente a que lo haga. Si se mantiene esa dinámica de ahorro futuro y voluntario durante 40 años, cuando las personas sean ancianas van a tener mucho dinero, y el problema que se quería solucionar se solucionó.

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